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3 de noviembre de 2009
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Política

Primer desafío electoral para Obama: los estadounidenses votan en tres elecciones locales

Los estadounidenses votarán hoy en tres elecciones locales, consideradas un mini-referendo sobre el primer año de gobierno del presidente estadounidense, pero también un examen para un partido republicano dividido y un barómetro de los comicios legislativos del año próximo.

Las elecciones de gobernador en Virginia y Nueva Jersey y los comicios en California y Nueva York por una banca en la Cámara de Representantes cambiarán poco y nada el balance político en un país dominado por los demócratas, pero eventuales derrotas serán vistas como reveses para Obama a un año de su histórico triunfo.

Los habitantes de las ciudades de Nueva York, Atlanta, Houston, Boston, Detroit y Pittsburgh elegirán alcalde, mientras que Maine decidirá si apoya la legalización del matrimonio gay y el estado de Ohio votará sobre si autorizar la apertura de casinos.

Algunos analistas advierten en contra de sacar conclusiones demasiado apresuradas a partir de elecciones que ven más bien como opciones sobre asuntos y personalidades locales, pero sondeos mostraron que situaciones nacionales, como la marcha de la economía, sí tienen un efecto en la mente de los votantes.

Además, Obama hizo una activa campaña personal para apoyar a los candidatos demócratas, especialmente en Virginia y Nueva Jersey.

El presidente hizo campaña ayer en Nueva Jersey en favor del gobernador, Jon Corzine, y la semana pasada estuvo en Virginia para respaldar al candidato demócrata, Creigh Deeds.

Obama se convirtió el 4 de noviembre pasado en el primer candidato presidencial demócrata en ganar en Virginia desde 1964, y, además del valor simbólico que tiene para el mandatario, el estado es un campo de batalla decisivo en cualquier elección en Estados Unidos.

Una de las últimas encuestas difundidas mostró al candidato republicano, Bob McDonnel, con una ventaja de 53 a 41% sobre Deeds, quien parece haber perdido el apoyo que Obama tuvo el año pasado de parte de afroamericanos e independientes, ahora desencantados del gobierno demócrata por la marcha de la economía.

Los pronósticos se presentan también agoreros para los demócratas en Nueva Jersey, donde Corzine está cabeza a cabeza con su rival republicano, Chris Christie, y ve sus chances complicarse por la presencia de un tercer candidato, el independiente Chris Dagget, que le está restando votos demócratas, según las encuestas.

A pesar de la participación de Obama en la campaña, incluso los republicanos piden cautela contra lecturas políticas muy amplias.

"Es exagerado decir que esto es un referendo sobre el presidente Obama, pero sus políticas tuvieron mucho efecto sobre lo que piensa la gente", dijo Haley Barbour, gobernador de Mississippi y presidente de la Asociación de Gobernadores Republicanos.

"La gente está preocupada por el trabajo. La mayoría de los estadounidenses no puede entender por qué el gobierno sigue gastando tanta plata. No ven mucho el efecto de esto", agregó el gobernador en declaraciones a la cadena CNN.

Las elecciones de mañana medirán también el humor general del electorado antes de la primera gran prueba electoral de Obama: las elecciones legislativas de mitad de mandato, cuando estarán en juego toda la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, así como 37 gobernaciones estatales.

Para los republicanos, deseosos de salir de su desolación política desde que Obama los desbancó del poder tras una década de hegemonía, las elecciones se presentan como un test sobre los esfuerzos del partido de superar divisiones y lograr definir una estrategia que les haga retomar el camino de la victoria.

Gran parte de este desafío se pone de manifiesto en la elección de Nueva York de una banca vacante en la Cámara de Representantes.

El aspirante republicano oficial, Dede Scozzafava, retiró su candidatura el fin de semana abrumado por su rival del Partido Conservador, Doug Hoffman, quien corrió a Scozzafava por derecha y se ganó así el apoyo de personalidades nacionales republicanas, como la ex candidata a vicepresidenta, Sarah Palin.

Tras abandonar, Scozzafava llamó a sus seguidores a votar no por Hoffman, sino por el candidato demócrata, Bill Owens.

La enemistad intestina dejó al desnudo el dilema que enfrenta el partido sobre si consolidarse como una fuerza de derecha pura y dura, con Palin como candidata presidencial en 2010, o moverse más hacia el centro, la posición que encarna Scozzafava.

El vicepresidente estadounidense, Joe Biden, habló hoy en un acto de campaña en Nueva York en apoyo a Owens, y dijo que Hoffman quiere continuar con las fallidas políticas del ex presidente republicano George W. Bush y su vice, Dick Cheney.

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