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24 de julio de 2006
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Nuestros Lectores

PORTACIÓN DE ARMAS

Indudablemente, se trata de un tema sumamente espinoso y por cierto polémico.

     En el ejercicio de mi profesión médica, he tenido una vastísima experiencia en los exámenes psiquiátricos para acceder a la portación de armas. Como en cualquier tema, la intervención de variados aspectos ponen de manifiesto los infaltables mitos y realidades. El que nos ocupa no escapa a la regla; muy por el contrario, está plagado de casos y circunstancias de por sí peligrosos y fatales.


     En primerísimo lugar, no se puede soslayar el uso de elementos bélicos por las Fuerzas Armadas y Seguridad. Indudablemente, el contexto es la idiosincracia del país a que nos refiramos. En el nuestro, podemos opinar que se trata de un país, con tendencia pacifista y no violento. Actualmente, parece que hemos pasado a una etapa criminal en aumento. Opino que es gravísima la tendencia mundial a esta crueldad. Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis están actuando a sus anchas. Mi reflexión está en que el ejemplo lo deben dar, en primer lugar, los profesionales de la Seguridad.


     Sus exámenes psíquicos deben ser de una rigurosidad cada vez más estricta. No quiero pecar de iluso, pero en varios países del primer mundo ya han pasado el límite de la cordura, con guerras eternas. Observo con espanto que en los países llamados con desprecio del tercer mundo estamos comenzando a sufrir, ya sea por imitación o por contagio, episodios de violencia terribles. Sugiero que todos, sin excepción alguna, tomemos conciencia de que la violencia llama a la violencia. No puedo extenderme en el tema. Por supuesto, no dejaré de puntualizarlo en mis futuras notas. La indiferencia nos transforma en cómplices directos de la brutalidad, provenga de cualquier extremo. 

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