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14 de febrero de 2020
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Guerra por el talento

¿Por qué los talentos jóvenes quieren dejar sus empresas para trabajar en las fintech?

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Ejecutivos de carrera en otras áreas abandonan esa trayectoria para sumarse a las nuevas empresas donde las reglas están aún por escribirse.

Hasta no hace no mucho tiempo, los puestos más codiciados en todos los rangos jerárquicos eran aquellos que prometían una carrera en multinacionales de consumo masivo, bancos o energía.

Las firmas de esos rubros eran las que encabezaban todos los rankings de empleadores, tenían los paquetes de beneficios más completos, marcaban el camino en cuanto a mejores prácticas y eran, como se las conoce hasta el día de hoy "empresas escuela". De allí salían los ejecutivos y directivos con las puertas abiertas para ingresar en cualquier otra compañía, así fuera en la Argentina o en otro país.

Parece obvio decirlo pero también no hace tanto tiempo, las grandes tecnológicas destronaron el lugar de aquellas corporaciones que ahora casi son consideradas "tradicionales". Google, Apple, Microsoft, IBM, Amazon, son la Meca de la innovación en todos los mercados, y los talentos más codiciados fueron capaces de resignar cierta estabilidad con tal de tener alguna de esas marcas como "apellido" en su tarjeta de presentación y en su email laboral.

Para algunas de las tradicionales, la competencia por el capital humano se transformó en una batalla muy difícil de ganar. Tiempo atrás, un director de Recursos Humanos de una empresa de consumo masivo confesó que le resultaba un desafío convencer a un joven ingeniero para que siguiera trabajando en una planta en la provincia de Buenos Aires en lugar de tener un escritorio cómodo y horario flexible en una oficina con "candy bar" y siestario en una "tech" de Puerto Madero.

La anécdota pinta de cuerpo entero la posición de cada tipo de empresa en la "guerra por el talento". Sin embargo, nada es para siempre, y esas compañías que aun descansan en los laureles hoy están siendo seriamente cuestionadas en todo el mundo, ya sea por sus prácticas monopólicas como por la protección de los datos de sus usuarios. Asimismo, desde su interior surgen "rebeliones" de empleados que critican la cultura corporativa, la impunidad de sus ejecutivos ante actos de corrupción y acoso, y el escaso cuidado del medioambiente.

En medio de esa crisis de imagen, paradójicamente las tecnológicas "tradicionales" ahora tienen que competir por los talentos con su hermana menor, las "fintech" o compañías de tecnología aplicadas a las finanzas.

Daniel Iriarte, Director Asociado de Glue Executive Search, confirma que existe cierta "guerra" pero no cualquier talento: "Las compañías nuevas buscan gente ya 'formada en digital' en empresas, y algunas de las ya consagradas tienen sus propios programas de formación y desarrollo de carrera en el cual ponen el foco en determinada experiencia".

Ese tipo de profesional tan escaso, incluso si no está buscando cambiar de trabajo, recibe una propuesta o más por mes para hacerlo, según las fuentes consultadas. Otro dato curioso es que, como la industria fintech no sigue la dinámica de la economía local, ese ritmo de búsqueda se aceleró en los últimos seis meses.

Iriarte, que reclutó a varios de los nuevos directivos de importantes fintech cuyos nombramientos llegaron a los medios de negocios, asegura que hay mucho interés por quienes tienen trayectoria en firmas como Mercado Libre, Globant, Despegar, etc. "Es un mercado chico e hiperdemandado. Incluso las startups necesitan comprar talento ya formado. Buscan gente joven, con mentalidad digital, y también emprendedores digitales, porque necesitan las skills propias de ese segmento como la de resiliencia, la de visión de negocio, la de atraer talento", señaló.

El tamaño reducido de este "pool" con carrera en fintech es la causa de otro fenómeno que Hernán Corral, flamante CPO de NaranjaX, describe como "headhunting personal". Es decir, en muchas de las ocasiones en las que una fintech conquista al empleado de otra tecnológica para abandonar el asiento ya algo "cómodo" que tiene y tomar el riesgo de sumarse a una empresa en etapa temprana, fue personalmente un líder el que logró interesar a un ex colega o ex empleado para que se suba al proyecto.

"Gente con experiencia hay muy poca, yo estuve 12 años en Mercado Pago, pero no es lo más frecuente. Y si mirás quiénes son los líderes de las empresas principales de la actividad, son todos menores de 40 años. Tienen vínculo que la industria tecnológica donde también el promedio de edad es bajo en relación a industrias más tradicionales", analizó.

Corral recordó como cuando él ingresó en el área de pagos de Mercado Libre eran solo tres personas, y cuando le preguntaban en dónde trabajaba, prefería decir directamente el nombre de la compañía que dirige Marcos Galperin, que ya era de por sí difícil de explicar en aquella época. "Y hoy hasta mi mamá usa Mercado Pago", expresó quien además fue productor del primer Podcast sobre fintech de Latinoamérica, llamado "Sin Sucursal".

Su caso demuestra precisamente aquello que tiene la industria fintech como "arma de seducción": la posibilidad de ser parte de la empresa que cambie de cuajo la forma en la que se hacen negocios en la región. Ese fue uno de los condimentos que llevó a Corral a dejar en 2019 aquella empresa piedra fundacional de los pagos digitales en Argentina para liderar el equipo y la estrategia de producto de la nueva billetera virtual de Naranja.

  

"Fue difícil salir de Mercado Pago porque es un muy buen lugar, con excelentes profesionales. Pero a mí me gusta estar en los procesos de startup. Ingresar a una empresa que puede ser tan o más relevante en el corto o mediano plazo, con un rol de protagonismo, fue una motivación fuerte para tomar la decisión. Hay una cuota de incertidumbre pero eso genera una adrenalina también. Y no es que me fui a un garaje con dos amigos, empiezo de cero en NaranjaX, que tiene muchas ventajas competitivas para convertirse en uno de los líderes del mercado", relató.

¿Crossover?

Si bien algunos emprendimientos fintech también sufren cuestionamientos, estas compañías "recién nacidas" cuentan hoy con todos los atractivos que tenían hace 10 años las "big tech": son las más innovadoras, prima en ellas el espíritu de startup, por su tamaño permiten el crecimiento rápido de la carrera de sus miembros y al implementación de procesos, están definiendo las mejores prácticas de su rubro y cambiando la manera en la que se hacen los negocios, reciben millonarias inversiones para ejecutar sus proyectos que, a primera vista, parecen imposibles, etc.

Por caso, tan solo en la Argentina hay 133 compañías de este sector, de acuerdo a un informe conjunto del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Accenture y Afluenta. De ellas, más del 75% ya opera en Latinoamérica y tienen planes de expansión en la región en los próximos 3 años. La Cámara Argentina de Fintech calcula que hay más de 10.000 personas ya empleadas de forma directa en el sector.

Asimismo, la Asociación Argentina de Capital Privado, Emprendedor y Semilla (ARCAP) ubicó a las fintech como el rubro número uno en cantidad de inversión semilla recibida en los últimos tres años en el país (por delante de las firmas de tecnología para el agro, la salud, el Internet de las Cosas y la biotecnología), convirtiéndolas en terreno fértil para los emprendedores.

Pero más que esas posibilidades infinitas, lo que ofrecen es un atributo inigualable en casi cualquier otro rubro de la economía: al ser un emergente, en las fintech está todo por hacer. Y para los talentos con ambición, eso es un atributo irresistible.

Fuente: IProfesional.

 

 

 

 

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