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31 de octubre de 2006
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POLÍTICA DE SEGURIDAD

Policías a la deriva en el microcentro

Son casi cuarenta auxiliares sanrafaelinos, quienes sin conocer las calles del centro mendocino tienen que brindar seguridad e información. Reconocieron que entre las 14 y las 16 no hay uniformados

    Alrededor de 40 policías auxiliares de San Rafael viajan día por medio desde el Sur para cuidar el centro de la Ciudad de Mendoza, donde trabajan a destajo, imbuidos en el más absoluto desconocimiento del territorio que deben resguardar. “La mayoría es la primera vez que viene a Mendoza y no conocen casi nada”, contó uno de los jóvenes policías instruidos en la subsede que tiene el Instituto de Seguridad Pública en dicho departamento.

    Los policías sureños, quienes parados con su chaleco naranjas vigilan algunas de las esquinas céntricas, se quejan porque “al poco tiempo que salimos del instituto, donde ingresamos porque íbamos a trabajar en nuestro departamento, nos mandaron para Mendoza”, contó un auxiliar que cumple turnos de 12 horas de trabajo por 36 de descanso, mientras que hay otros policías que hacen 24 por 48. Durante el horario de trabajo, de 8 a 14 y de 16 a 22 o 23, dependiendo del caso, ninguno recibe viáticos y ni siquiera un móvil policial se acerca a traerles agua como para menguar la sed que origina el constante calor.

    “No nos dan nada, cada tanto nos metemos en un bar, donde pedimos permiso para pasar al baño y nos convidan un vaso de agua”, explicó un auxiliar mientras que otro, un poco más molesto por el actual régimen, reconoció: “Yo me voy y me siento en un drugstore y me compro alguna bebida. Descanso unos 20 minutos y vuelvo a trabajar”. A la hora de comer, como la Policía de Mendoza no les brinda el alimento,“ hacemos vaquitas con los compañeros de la dependencia en la que revistamos y nos cocinamos algo. Ponemos cada uno 2,50 pesos y comemos bien”, reconoció otro de los efectivos sureños que cuida el microcentro.

DESARRAIGO. Los auxiliares tienen entre 22 y 24 años y no sólo desconocen las calles de la ciudad sino que, como toda su vida vivieron en San Rafael, sus raíces están echadas allí. “Algunos muchachos están en pareja y otros casados, por lo que se les complica muchísimo este régimen que nos han impuesto, pero no queda otra que acatar las órdenes porque todos necesitamos el trabajo”, se sinceró uno de los auxiliares, a quien le extrañó muchísimo que el ministro de Seguridad, Miguel Bondino, siendo sanrafaelino no entienda lo que significa el desarraigo. “Seríamos mucho más provechosos trabajando allá”, admitió el policía. Los jóvenes agentes cobran un básico de 695 pesos, a los que se les suma un ítem de variabilidad de vivienda que los ayuda a llegar a los 1.000 pesos, “si te matás laburando, podés llegar a los 1.200 pesos”, confiaron.

MOVILIDAD. Para venir de San Rafael a Mendoza, por el convenio que tiene el Gobierno con las empresas de transporte, se permite que viajen hasta tres policías por unidad, el cuarto paga. “Por eso yo me voy a las 3.15 a la terminal de San Rafael, así puedo venirme gratis en el micro de las 4 porque entro a las 8”, narró el sureño policía. Las complicaciones surgen cuando tienen que volver a su departamento, ya que el último colectivo sale a las 22.15 y la mayoría sale del trabajo a las 22.

    “Salimos todos corriendo hacia la terminal para alcanzar el micro. A quienes no los dejan viajar porque ya subieron los tres y no tienen plata suelen quedarse a dormir en Infantería, pero todos queremos irnos para estar con nuestras familias”, confiaron. El Sol realizó gestiones para hablar sobre este tema con el responsable de la Distrital Gran Mendoza, el comisario general Rafael Do Santo, pero se negaron, asegurando que sólo entregarían un comunicado oficial.

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