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21 de septiembre de 2021
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Investigación en la Unidad Fiscal de Homicidios y Violencia Institucional

Un reo denunció que sufre torturas a días de declarar en un juicio

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Sergio López presentó imágenes de las lesiones.

Se trata del llamado "preso tatuador", quien aseguró que penitenciarios lo atacaron porque debe hablar en un debate contra el ex subdirector de Almafuerte.

Sergio Fabián López es conocido en la cárcel de Almafuerte por ser rival de Sandra Jaquelina Vargas, la popular jefa narco condenada por tenencia y comercio de drogas y conocida en el oeste de Godoy Cruz como la Yaqui.

No sólo por eso es mirado con atención en el centro de detención ubicado en Cacheuta: era marcado en su momento de “Pluma” –como se conoce a los reos jefes de pabellón– y sentenciado por tatuar salvajemente en el rostro a un interno a quien confundió con un soldadito de su enemiga.

Ver también: Mensajes mafiosos en Almafuerte: un interno abusado y otro salvajemente tatuado

Más allá de eso, en los próximos días, López tiene que declarar como testigo en una causa contra un penitenciario de alto rango por el delito de torturas y denunció ante el fiscal de Homicidios y Violencia Institucional Carlos Torres que viene sufriendo amenazas y ataques físicos de parte de otros guardias en la celda donde pasa sus días.

La presentación comenzó a incorporar pruebas y no se descartan penitenciarios imputados en los próximos días.

López, quien admitió en un proceso abreviado que fue enviado a golpear a otro interno, aseguró que lo están torturando para que no declare en el debate que tiene como imputado al ex subdirector de la cárcel de Almafuerte Daniel Durán. 

Este juicio está programado para la semana del 25 de octubre y el penitenciario arriesga altas penas, tal como prevé el artículo 144 ter: “Será reprimido con reclusión o prisión de ocho a veinticinco años e inhabilitación absoluta y perpetua el funcionario público que impusiere a personas, legítima o ilegítimamente privadas de su libertad, cualquier clase de tortura”.

El reo tatuador está alojado en la celda 531 del pabellón 5.2 de máxima seguridad. A principios de este mes fue requisado por los guardiacárceles porque, trascendió por fuentes carcelarias, existía una denuncia sosteniendo que tenía escondida una pistola calibre 9 milímetros.

Sin embargo, no le encontraron nada y creen que podría tratarse de un pretexto para buscarlo y generar conflictos. Todo el procedimiento fue filmado, tal como asegura la normativa en casos de presos considerados de alta peligrosidad.

Acto seguido, el reo dijo que fue derivado hasta Sanidad y que allí –cuando las cámaras no ingresan– habría sido golpeado y torturado con el objetivo de que no hable en el juicio. Para sostener la presentación, López adjuntó una serie de imágenes que confirmarían las agresiones en la espalda.

Ver también: Liberaron a penitenciarios acusados de torturas

Las fuentes judiciales y penitenciarias consultadas señalaron que, ante la proximidad del debate que tendrá a Durán en el banquillo de los acusados, “la vida de López puede estar en riesgo”.

Es más, agregaron que el interno sostiene que lo quieren matar para silenciarlo antes de que declare como testigo en el proceso, mismo expediente por el que reconoció los hechos y fue condenado.

La causa es una de las más complejas de los últimos años en lo que respecta a personal penitenciario.

Se inició el 19 de junio del 2014, cuando un interno identificado como Martín Soria denunció que fue agredido por un grupo de presos del módulo 5.1, mientras una comisión de representantes de Derechos Humanos realizaba una visita en el penal lujanino.

Básicamente, Soria contó que un penitenciario conocido como el Gordo Luis –nunca fue identificado– les suministró un hierro a otros internos a pedido de Durán, quien era el subdirector del establecimiento.

En una celda, le dieron una golpiza y le causaron graves lesiones con una barreta y un arma blanca tipo chuza.

Después de tirarle agua hirviendo en la espalda y mientras lo mantenían secuestrado, llamaron a su pareja y le exigieron drogas y dinero a cambio de su vida.

Ocho internos fueron acusados por la Justicia. Siete terminaron condenados (el restante se suicidó), entre los que se destacaba Sergio López.

Dos penitenciarios también fueron acusados por la omisión de las torturas (no hacer nada para frenar el ataque) y también podrían sentarse en el banquillo de los acusados en los próximos meses, aunque vienen dando batalla a través de sus abogados para que esto no suceda.

Con el paso de los años, en abril del 2017, López fue acusado y también condenado por tatuar al interno Gustavo Marín. La víctima se encontraba privada de la libertad en San Felipe y la trasladaron a Almafuerte luego de ser condenada. Apenas llegó, fue torturado por López y otros reos.

Lo confundieron con un soldadito de la Yaqui y le escribieron frases tumberas como “Soy fiel a la Yaqui”, “La Jefa”, “López” y hasta le dibujaron un pene en la mejilla derecha.

Por el caso hubo penas de entre 8 y 12 años de encierro. El último de los sentenciados, a principios de agosto de este año, recibió la pena de 9 años de encierro.

Así las cosas, las fuentes explicaron que se viven momentos de tensión en la cárcel lujanina los días previos al debate y que no sólo López ha denunciado torturas producidas por los guardiacárceles, mencionando que hay otras denuncias que están bajo análisis.

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