Un cabo de la Policía de Mendoza fue asesinado y una uniformada resultó gravemente herida con dos balazos ayer pasadas las 20, luego del violento intento de robo armado que sufrió un camión de caudales que estaba estacionado en el ingreso a la Universidad Juan Agustín Maza (UJAM),en Guaymallén. El rodado, perteneciente al Regional, aguardaba sobre calle Bombal para retirar dinero de la recaudación de la sucursal del establecimiento educativo, cuando una decena de sujetos, algunos de ellos armados con pistolas calibre 9 milímetros, atacaron repentinamente después de una tarea de inteligencia previa.

    Un par de asaltantes abordó a dos de los policías que custodiaban el vehículo –un tercero conducía– y se desató una balacera impresionante que terminó con el efectivo Eduardo Jesús Correa, de 48 años, sin vida. Personal de Científica y de Criminalística determinó luego que el cabo había sido ejecutado con 15 balazos. Uno de los impactos fue directamente a la cabeza, ya que los agresores se percataron de que llevaba puesto el chaleco antibala.

    Por su parte, la uniformada Natalia Cortez, de 32, fue alcanzada por dos proyectiles, uno en una pierna y otro en un brazo. Anoche a las 22 estaba siendo intervenida quirúrgicamente en el Hospital Militar por dos fracturas expuestas y su vida no corría peligro. La banda del hampa logró huir ante la presencia de varios testigos y se presume que uno de sus miembros fue alcanzado por una bala policial. Se fueron sin el botín en una Toyota Hylux blanca, un Peugeot 504 marrón y personal de Investigaciones buscaba también anoche un Peugeot 206 blanco.

    Todos los vehículos habían sido denunciados como robados. Asimismo, dejaron un Fiat Palio rojo sin patente delantera estacionado frente a la UJAM, vehículo que abandonaron ante la inminencia de la huida. El vicerrector de Extensión Universitaria, Eduardo Salvarani, descartó heridos entre el personal que trabaja en el lugar y los pocos estudiantes que se habían presentado, ya que las clases se habían suspendido por el viento Zonda.

    “Apenas ocurrió el tiroteo, dimos aviso al 911, pero nadie atendía. Varias eran las personas que llamaban hasta que nos pudimos comunicar”, denunció Salvarani. “El banco estará cerrado al menos 72 horas, pero hoy habrá clases con normalidad”, finalizó el único representante de la UJAM que habló con la prensa.

EL ATAQUE.

    Fuentes policiales y judiciales manejaban al cierre de esta edición datos sin exactitud sobre cómo se había producido el golpe armado pero tenían información que podría ayudar a esclarecer el frustrado asalto. La tarea de inteligencia de los sujetos quedó al descubierto cuando una mujer que trabaja en la universidad vio que dos de ellos estaban apostados en una cabina de teléfono público frente al ingreso este.

    Al mismo tiempo, visualizó en la misma zona a otro grupo de personas con actitud sospechosa aguardando detrás de una farola. Rápidamente, mientras el camión de caudales esperaba la carga de dinero, la empleada se dirigió hasta la guardia de seguridad para dar aviso de la situación, pero en ese momento se desató un tremendo intercambio de disparos entre los malvivientes y dos de los custodios del blindado.

    Algunos estudiantes que merodeaban los pasillos de la universidad y paseaban por calle Bombal se sorprendieron con el ruido que provocaban los disparos y escaparon del lugar. “Alcanzamos a ver a una Toyota blanca”, comentó ayer Carla, de 19 años, una de las testigos. La estudiante de Kinesiología agregó: “Todos saben que el camión llega a las 20, hay mucha inseguridad en esta zona”. Personal policial que trabajó en la escena del crimen para recavar pruebas contabilizó al menos 21 vainas servidas, la mayoría de pistolas 9 milímetros.

    También se halló una prueba que sería una de las claves del hecho: una pistola del mismo calibre que olvidaron los cacos, al lado de la cabina telefónica. En el lugar del hecho se hizo presente el director de Investigaciones, Carlos Calleri; el jefe de la Policía, Carlos Parigi, y el fiscal especial que tomó el caso, Eduardo Martearena. “Tenemos algunas pistas pero no podemos revelarlas”, explicó Calleri. Por su parte, Martearena se limitó a confirmar el hecho y pidió a los testigos que se hagan presentes en la Justicia para declarar (ver aparte).

    Mientras se desarrollaba el operativo en las inmediaciones de la UJAM, la esposa de la víctima se dirigió al Central para interiorizarse sobre la salud de su marido, pero el ministro Carlos Ciurca no tuvo otra opción que confirmarle el deceso. Allí, se vivieron momentos de mucho dramatismo y dolor. Al cierre de esta edición, el fiscal especial le tomaba testimonial a la familia de una persona que había ingresado herida al Central y que se cree que podría haber participado en el violento intento de robo.