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25 de febrero de 2021
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Tribunales de calle España

Presuntas coimas en la Justicia federal: Barrera, con un pie en una cárcel de Neuquén

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Diego Barrera está preso desde el lunes 3 de agosto.

Sería trasladado a Senillosa, luego de que denunciara amenazas en el Complejo Federal VI y declarara en la causa por supuestos beneficios a los que accedieron presos.

Diego Alejandro Barrera, el principal imputado del secuestro extorsivo y crimen del empresario Diego Aliaga y testigo “estrella” en la causa de las presuntas coimas en la Justicia Federal, tiene un pie en el Complejo V de Senillosa, en Neuquén.

O, por lo menos, esa es la idea de la Justicia federal luego de que el procesado denunciara amenazas de un penitenciario de la cárcel federal de Luján y quedara alojado –hace casi un mes– en uno de los calabozos de la Unidad de Detención Judicial Nº32, en los tribunales de Pedro Molina y España, Ciudad.

Ver también: Presuntas coimas en Tribunales Federales: un juez quiere saber si lo investigan

Fuentes judiciales señalaron que la Justicia solicitó informes a diversas cárceles nacionales y provinciales ante el temor de que pueda sufrir un atentado contra su vida.

A pesar de esto, Barrera pidió continuar en la cárcel de Cacheuta con sus dos hijastros (Lucas y Gastón Curi, también imputados en la llamada causa Aliaga) y el juez Marcelo Garnica deberá definir la situación de encierro en los próximos días.

“Tené cuidado, vos”, le expresó directamente, palabras más, palabras menos, un guardiacárcel del pabellón 5-D del Complejo Federal VI al hombre que confesó el crimen de su socio y empresario a principios de octubre, poco más de dos meses después del hecho ocurrido a fines de julio en una vivienda que ambos explotaban económicamente en Guaymallén.

Barrera fue derivado a la U-32 y se le tomó declaración en la causa que intenta determinar si existieron beneficios para algunos procesados a cambio del pago de coimas.

El detenido, de 50 años, amplió su declaración a lo que ya había aportado en las primeras horas de instrucción de la causa Aliaga, cuando todavía era considerado testigo.

Básicamente, aseguró que existían arreglos entre magistrados, abogados y otros nexos –apuntando contra Aliaga– para favorecer a personas sospechadas de cometer delitos, principalmente, los vinculados al contrabando.

Después de declarar como testigo en esa causa, que tiene como instructor al fiscal general Dante Vega, la defensa pidió formalmente que se lo incorporara al Programa Nacional de Protección de Testigos e Imputados, aunque encontró como respuesta un rotundo “no”.

La negativa, argumentaron desde el programa destinado a preservar la seguridad de los acusados y testigos que colaboran en determinadas causas, fue porque Barrera se encontraba detenido y que su seguridad dependía exclusivamente del Servicio Penitenciario Nacional.

Con la idea de trasladar a Barrera a otra cárcel, se consultó a las autoridades del Servicio Penitenciario Provincial, pero también rechazaron el pedido por “falta de cupo o presupuesto”, salvo que haya un intercambio de detenidos.

Ante esta situación, se inició un nuevo conflicto en los Tribunales Federales y Barrera reclamó no ser llevado a otra provincia y retornar al Complejo Federal VI porque perdería todo el contacto con sus familiares –su esposa y los hijos de ella también están presos en ese complejo por la citada causa Aliaga–, principalmente, con su hija de 18 años, quien se encuentra en libertad.

Así las cosas, el juez de la causa Aliaga, Marcelo Garnica, definirá el destino final de encierro del empresario detenido mientras todo apunta a que será trasladado a Neuquén.

Las fuentes judiciales consultadas agregaron que “mantener a Berrera en la U-32 podría traer conflictos a futuro” y por eso se debería resolver su situación en el corto plazo.

Enmarañado

El secuestro y posterior crimen del empresario Diego Aliaga ocurrió a fines de julio y generó un fuerte cimbronazo en los Tribunales Federales.

Considerada la causa policial con más repercusión de los últimos años, se cree que Berrera, amigo y socio de Aliaga, cometió el hecho con sus hijastros Lucas y Gastón y otro hombre llamado Washington Yamil Rosales por conflictos de dinero y descartaron el cadáver en Lavalle, camino a Costa de Araujo.

Barrera declaró como testigo el 30 de julio a las 23.14 en la Fiscalía Federal Nº2.

Ver también: Caso Aliaga: el análisis que hizo la Justicia de la confesión de Barrera

Ese día, lanzó algunas frases que luego terminaron en un culebrón por sospechas de coimas con magistrados: “(...) Diego andaba muy nervioso desde hace tiempo, me da miedo decir esto pero él sacaba presos del federal, arreglaba con los jueces y sacaba presos del penal, los presos lo estaban apretando desde hace un buen tiempo y por eso usaba Telegram y WhatsApp, él ha salvado a muchas personas que hoy están en la calle”.

Ver también: Testigo clave del caso Aliaga, vinculada en secuestro narco con el Rengo Aguilera

Y agregó en la última parte de la declaración como testigo, cuando todavía no era sospechoso del secuestro y homicidio de su socio: “Diego ponía plata para todos, muchos vivían de él. Diego maneja todo el federal, en la provincia no maneja nada”.

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