Ahora, después de 19 años, la causa por estafas ya caducó penalmente, por lo que se podría decir que los expedientes son letra muerta, tal como lo confió una fuente tribunalicia. Este hombre tenía a su cargo una financiera con la que estafó a cientos de mendocinos en sólo cuatro años –1983-1987–, hasta que el 5 de marzo de ese último año se escapó con rumbo desconocido y con todas las ilusiones de la gente que había confiado sus ahorros a las manos de Gregorcic. Sólo resta saber qué decisión tomará Pereyra cuando reciba el expediente archivado en la Bodega Giol –medida prevista para hoy–, lugar donde se guardan las causas que ya no son instruidas debido a su antigüedad.

      Muchas personas elegían a este financista porque las tasas altas que pagaba a los ahorristas eran muy tentadoras. Por aquellos años, este personaje fue muy conocido en la provincia, por lo que nadie dudaba de su buena reputación. Ayer, en los pasillos de Tribunales, un magistrado comentaba que el día anterior a la fuga de Gregorcic estuvo a punto de dejarle una buena suma de dinero. “Porque se lo veía muy confiable. Gracias a Dios, no lo hice”, resaltó el hombre que hoy está a cargo de una de las unidades fiscales que funciona en el Palacio Judicial