Tras pasar más de cuarenta horas agonizando en una sala de terapia intensiva del Hospital Central, finalmente falleció ayer a la mañana Antonio Pacheco, el hombre de 46 años que mató de un balazo a su hija –de 16– y luego se disparó en la cabeza, en un hecho que conmocionó a la comunidad de Rivadavia. Según fuentes del nosocomio, el deceso del homicida se produjo cerca de las 10, al no poder reponerse de las gravísimas heridas sufridas al pegarse un tiro en la sien con un revólver calibre 32. Si bien había ingresado al hospital el domingo a la siesta, desde un primer momento se dijo que el hombre tenía muy pocas chances de sobrevivir, debido al delicado estado de salud en el que se encontraba.

CONMOCIÓN EN EL ESTE.

        El hecho en el que resultó herido Pacheco ocurrió el domingo, cerca de las 15, en el interior de una heladería del centro del departamento de Rivadavia, donde el hombre se encontró con su hija Victoria Soledad en la calle y ambos comenzaron a discutir acaloradamente. Así fue como la joven decidió refugiarse y pedir ayuda en el comercio, pero su progenitor ingresó detrás de ella y sin darle tiempo a nada le efectuó un certero disparo en la frente, lo que produjo que la adolescente falleciera prácticamente en el acto.

      Inmediatamente el asesino puso el arma sobre su cabeza y también disparó, pero el tiro no le produjo la muerte en el acto, sino que resultó gravemente herido, por lo que fue trasladado en una ambulancia hasta el Hospital Saporiti y de ahí fue llevado de urgencia al Central, donde murió.