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11 de julio de 2021
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Análisis

Mendoza, territorio narco

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Los detenidos por causas narcos, las incautaciones y las víctimas.

Desde hace años, en la provincia se vienen introduciendo clanes narco con alcance en barrios marginales y extrema violencia.

En agosto del 2020, efectivos de la Brigada de la Policía Federal desarticularon una red narco acusada de abastecer a gran parte del territorio de Las Heras. Liderada por una mujer, la organización fue capturada con medio millón de pesos y más de dos kilos de cocaína.

Los policías venían siguiendo a la banda a través de escuchas telefónicas porque su expansión alcanzaba niveles incontrolables. Y en un momento, supieron que la señalada jefa criminal, conocida como la Paitoca, tenía su propio sicario y que este había apuñalado a su tío por una deuda de sólo 12.000 pesos.

“En los últimos dos años, analizando las conversaciones que tienen entre los integrantes de las bandas, hemos notado que se han puesto más violentos. No importa si es algo grande o no. Salen en sus autos arando y con dos o tres armas en la cintura”, reveló un detective consultado por este diario.

Ver también: Operación Tóxicos Blancos: cómo cayó la banda narco en Las Heras

Este como otros hechos perpetrados en los últimos años, meses, semanas o días evidencian que el avance del poder narco en Mendoza es innegable.

Adquiere territorialidad y gran parte de las barriadas de las llamadas zonas rojas del sector metropolitano están controladas por bandas criminales que se abastecen de cargamentos que llegan desde el norte del país vía terrestre, principalmente, Paraguay (marihuana) y Bolivia y Perú (cocaína).  Casi todos son clanes familiares de hasta, en promedio, diez integrantes.

Este detalle no menor que existe genera intranquilidad en los investigadores locales, tanto del Ministerio de Seguridad como de la Policía federal: los integrantes de los grupos se muestran agresivos al extremo a la hora de actuar, mostrando su poder con la mayor violencia posible. El accionar tiene un solo motivo: derribar o sacar de la escena a sus adversarios.

Localmente se viene dando una característica similar a la de otras provincias o ciudades como Buenos Aires o Rosario.

La penetración de las agrupaciones delictivas dedicadas al tráfico o la comercialización en pequeñas cantidades de marihuana, cocaína o drogas alucinógenas como el LSD –lo que se denomina narcomenudeo– sucede, principalmente, en los complejos habitacionales donde predominan sectores pobres o marginales, como en la llamada triple frontera (entre Godoy Cruz, Maipú y Luján), oeste godoicruceño y de Ciudad (La Favorita y barrio San Martín); Pedro Molina y distritos colindantes en Guaymallén; y el Plumerillo, en Las Heras.

El caso testigo de los Monos, en la ciudad más importante de Santa Fe, sirve para detallar o ejemplificar que Mendoza atraviesa este tipo de penetración de conformación de clanes desde hace años.

Algunos de ellos han sido detenidos y condenados pero esto no ha frenado su aparición. Cada tres o cuatro meses, personal policial anuncia la captura de malvivientes vinculados con delitos económicos y el secuestro de cientos de kilos de marihuana y miles de pesos de dudosa procedencia. “Si hay detenidos es porque hay investigaciones”, explican con lógica los detectives.

Ver también: Cada vez hay más narcos acusados de lavado de activos

Las bandas criminales dominan por la fuerza zonas donde la policía tiene poco o nulo acceso –como lo hizo Sandra Jaquelina Vargas, la Yaqui, en el oeste godoicruceño– y inician su expansión a fuerza de tiros y muerte.

A pesar de que la mayoría de sus integrantes fueron apresados y sentenciados hace más de seis años, los que quedaron en la calle no tienen la intención de entrar en el camino de la sociabilización desarrollando otro tipo de actividad y siguen sumergidos en el mundo del narcomenudeo, entre otros delitos, resistiendo como pueden a las investigaciones.

La realidad es el mejor caso testigo: uno de los sobrinos preferidos de la Yaqui, Carlos Vargas, conocido como el Junior y señalado como uno de los integrantes más violentos de la organización en el citado territorio (amigo íntimo de los soldaditos y sicarios Cara Cortada y Arielito), fue detenido hace pocos días, a fines de junio, con casi medio kilo de cocaína y una pistola calibre 40 con municiones, después de ser condenado por tenencia de armas y zafar de un asesinato que lo tenía como protagonista como sicario.

No sólo eso, el yerno de la jefa narco fue capturado hace poco tiempo por un asesinato en el Campo Papa. Patricio Garrido, en pareja con la hija más grande la mujer, fue marcado por los testigos en el ataque mortal que sufrió Lucas Ariel Torres a fines del año pasado.

Ver también: Un sobrino de la Yaqui cayó con droga mientras buscaban a Guadalupe en Godoy Cruz

“Esto evidencia que siguen ganando dinero y pagando abogados para que los saquen con las ganancias obtenidas con la venta en pequeñas cantidades de drogas”, agregó otro sabueso con años de experiencia en la policía mendocina.

Más violentos

La introducción de este mundo delictivo que avanza en Mendoza sirve de base para citar los casos que están generando preocupación en las autoridades.

Hace poco más de un año, los jefes de la Policía Federal de Mendoza pidieron reunirse con los fiscales de Homicidios de la provincia luego de algunos trabajos internos. Existía un motivo: comenzaron a detectar que la mayoría de los hechos de sangre cometidos en la zona metropolitana mendocina estaban directa o indirectamente vinculados al narcotráfico.

La respuesta del Ministerio Público fue contundente y acompañó la teoría, tal como revelaron fuentes judiciales a El Sol.

La mayor parte de las causas instruidas tienen relación con el consumo o el comercio de sustancias prohibidas: “Ajustes de cuentas narco”, es una de las frases más utilizadas en los últimos tiempos por los policías que forman parte de la División Homicidios de Investigaciones.

El crecimiento del sicariato, que en la provincia tuvo sus casos más potentes hace una década, cuando se conoció en el debate que condenó Marcelo Araya a prisión perpetua porque mandaba a gente que integraba su organización a matar a sus rivales en la zona del barrio La Gloria, o sujetos que respondían a su rival eterno, Daniel el Rengo Aguilera, jefe de la barra del club Godoy Cruz por aquellos días, es otra realidad que golpea localmente.

Ver también: De presunto homicida a jefe narco: quién es el joven apodado "Bicho"

Todo estalló el 26 de setiembre del 2008, cuando acribillaron en una Toyota Hilux a una mujer apodada la "Reina". Zulma Figueredo se encontraba con su novio, Richard González, debajo del puente de Acceso Sur y Bulnes, en Carrodilla, cuando fue atacada por sicarios.

Recibió dos balazos letales. González salvó su vida de milagro, aunque resultó herido. La "Reina" era una jefa narco. En la cima de la pirámide del organigrama. Nacida en Paraguay y con base en villas de Capital Federal, esta mujer vino a cobrar una deuda por drogas, sostienen los investigadores. Sin embargo, todo terminó trágicamente. La investigación no tuvo culpables. 

La eliminación de un rival ya no es sólo realizando llamados al Fonodroga para que los propios narcos detallen en qué tipo de negocios está involucrada la competencia, sino que el objetivo es matar para expandir los contactos y controlar las zonas. Esta mentalidad tenían como base varias organizaciones que comenzaron operar hace una década.

Amenazas y temor

Este diario publicó hace pocos días un video en el que se observa a dos sujetos que se movilizan en una moto de baja cilindrada disparar cinco veces contra una casa de Perdriel, en Luján.

Los agresores continuaron su marcha durante la madruga del 29 de junio y a los pocos minutos accionaron la misma arma contra la vivienda de la misma familia. Las imágenes generaron repercusión nacional.

Ver también: Tiros y miedo: así atacan narcos casas de una familia de Luján

Se trataba de narcos que buscan generar terror en esa localidad. Los pesquisas tienen una hipótesis clara: este accionar comenzó después del asesinato a fines del año pasado de un hombre del barrio Nueva Vida llamado Hugo Bordón (40).

Una banda con base en ese sector –se trata de vecinos del ex Bajo Luján que fueron reubicados– creyó que Bordón le aportó información a la Policía federal para que desarrollara allanamientos. 

Nada de esto era cierto. “Algún abogado”, tal como detallaron fuentes de la investigación, le mostró al clan narco imágenes policiales del expediente que fueron sacadas desde cerca de la casa de Bordón mientras se desarrollaban las pesquisas en la calle y estos creyeron que el informante era este hombre de 40 años, padre de dos hijas adolescentes.

Ver también: Lo acusaron de ser informante policial sin pruebas y lo mataron

Con el pasar de las horas y los días, los ataques y las amenazas continuaron con miembros que quedaron en la calle después de que los cabecillas terminaran tras las rejas y procesados.

El aumento de la violencia delictiva está en que las gavillas narco pelean por el control del territorio y el objetivo principal es sacar del frente a todo tipo de adversario o los que ellos creen como rival.

Esto va de la mano con jóvenes se meten en el circuito delictivo de las llamadas “organizaciones” para tener acceso directo al consumo de drogas y potencian otros tipos de delitos, como los de inseguridad.

Los soldaditos de los narcos son los que quedan expuestos por los cruces armados entre conocidos que están en veredas opuestas y la relación directa –así lo aportan los investigadores– con los hechos de inseguridad.

“Consumo e inseguridad van a de la mano. Los mismos jóvenes que acceden a los estupefacientes para uso personal o los comercializan en dosis fraccionadas son los mismos que terminan asaltando y matando por unos pocos pesos o un par de zapatillas”, entienden los investigadores policiales de Homicidios que hablaron con este diario.

Debido a esto, el crecimiento de delincuentes de extrema peligrosidad es cada vez mayor.

Si bien la mayoría de los efectivos consultados hablan de un crecimiento en los niveles de agresión en algunas organizaciones dedicadas al narcotráfico en Mendoza, otros prefieren ser más cautos y afirman que “sólo los narcos pobres” son quienes terminan a los tiros o en una tumba.

Básicamente, entienden que varios comerciantes de media o alta escala prefieren que los estafen a salir con un arma en busca de venganza. Esto se traduce en que podrían quedarse con bienes de su enemigo antes que tomar la decisión o dar la orden de matar.

“La diferencia está en la pena que podrían sufrir”, completaron otros investigadores con respecto a este tema.

En otro nivel: lavado y barras

La incorporación en sus arcas de grandes sumas de dinero provocaron o motivaron que las organizaciones criminales de Mendoza comenzaran a invertir en bienes muebles o inmuebles (casas, terrenos y vehículos de alta gama). De allí el crecimiento de asociaciones ilícitas condenadas por lavado de activos.

Mendoza es una de las provincias que más se ha destacado a la hora de hallar culpables a las bandas por lavado de dinero, es decir, a quienes iniciaron el complejo trabajo de convertir en lícito todo aquello que proviene de lo ilegal.

La Yaqui Vargas, en mayo del 2016, recibió 15 años de cárcel por tenencia y comercialización de drogas en calidad de jefa de una organización. Esa pena incluyó un delito que pocas veces había llegado a confirmarse: lavado de activos. La mujer, que actualmente tiene 44 años, lavó más de 7 millones de pesos de las ganancias que le generó el narcomenudeo. Compró casas y vehículos.

A la hora de confirmar todas las pruebas en el debate que lideró la Justicia federal, la Yaqui terminó hallada culpable sólo por un secuestro de poco menos de medio kilo de marihuana.

No tenía trabajo y esto fue suficiente para sentenciar que no podía alcanzar el estilo de vida que llevaba con casas y camionetas de lujo. El fallo se transformó en el más alto de la historia argentina por lavado de dinero y narcotráfico.

El 22 de junio, esa marca se rompió y en los Tribunales Federales mendocinos, Luis Nievas, conocido como Lucho y con base en los barrios del oeste de Capital, recibió 17 años de cárcel al ser encontrado culpable por liderar una banda familiar dedicada al comercio de drogas.

El grupo criminal lavó más de 20 millones de pesos en viviendas y autos. La mujer del Lucho fue sentenciada a 15 años de encierro y el Tribunal Oral Federal le impuso una multa millonaria a la pareja: casi 90 millones de pesos, es decir, el doble del monto lavado por persona (40 millones cada uno), tal como tipifica la ley.

En esa misma línea se ubica otro nombre que pasa sus días en la cárcel con prisión preventiva: Matías el Fido Díaz. Detenido inicialmente por la desaparición en abril de la joven Abigaíl Carniel en Las Heras, este hombre sumó la imputación de lavado de dinero en la fiscalía federal de Fernando Alcaraz. 

Díaz tenía autos y casas y carecía de trabajo formal. Sospechan que construyó su imperio con la comercialización de drogas en pequeñas y grandes cantidades. No le encontraron ni un gramo de sustancias prohibidas en su poder, pero todo apunta a que estaba relacionado con distintos personajes que se mueven en la clandestinidad.

Ver también: El presunto jefe del hampa que cayó por el caso Abigaíl y sus vínculos con narcos

Las raíces del Fido están relacionadas al fútbol, especialmente a las hinchadas de fútbol. Confeso hincha de Indepedendiente Rivadavia, tenía a sus jóvenes que le respondían en la barra. Y estos se disputaban el sector de la popular con otro hombre relacionado a las drogas, Omar el Camel Jofré. 

El Camel fue asesinado a la salida de un boliche en Chacras en febrero del 2019. Y si bien el único detenido que tenía la causa zafó de una condena por falta de pruebas, una línea investigativa sostiene que la orden de ejecutarlo vino de los rivales que tenía por la comercialización de drogas y los de la hinchada.

"El Fido y su gente tienen que ser investigados por este hecho", deslizó otro de los sabuesos que trabajó en esa causa. Y agregó: "Lo mismo con el asesinato del Gabito (Gabriel Videla). Fido siempre aparece nombrado, no como autor, pero sí con su gente".

Como en La Lepra, en el Tomba, Daniel Rengo Aguilera, ex jefe de la barra brava, también terminó condenado por tema de drogas.

La semana pasada estuvo a punto de recibir otra condena por tráfico de estupefacientes desde Salta, pero la Justicia de esa provincia entendió que no había pruebas contra él en el tráfíco de más de 5 kilos de cocaína. 

Ver también: Absolvieron al Rengo Aguilera en la causa de transporte de cocaína desde Salta

Así las cosas, para muchas de las fuentes consultadas, dedicadas prácticamente las 24 horas a trabajar en estas causas, Mendoza es territorio narco en las llamadas zonas rojas.

La venta de drogas como “medio de vida” es un sello en las barriadas de bajos recursos.

De allí la importante cantidad de procedimientos para desbaratar los llamados “quiosquitos”, pequeñas edificaciones o búnkers y hasta casas particulares que sirven para vender algunas pocas dosis de marihuana o cocaína, que son distribuidas por un narco con mayor poder que controla el sector y que, al mismo tiempo, tiene que responder a quien verdaderamente tiene el poder.

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