Alan Campos Forquera, socio del narco asesinado la semana pasada, fue capturado durante las medidas de este martes.

La guerra narco del oeste de Godoy Cruz provocó este martes una de las reacciones policiales y judiciales más destacadas de los últimos años en la provincia: 800 policías de diferentes áreas del Ministerio de Seguridad sitiaron a las 6 algunos de los barrios más populares del pedemonte en búsqueda de acusados de asesinato, balaceras, armas, municiones y drogas.

El antecedente más reciente de una incursión policial de esta magnitud sucedió en junio del 2020, en plena pandemia por coronavirus, cuando Investigaciones utilizó la misma metodología para terminar con el negocio narco del Clan Aguilera, referente de la barra brava del club Godoy Cruz, en el barrio La Gloria.

Los vecinos del sector eran quienes más insistían por presencia uniformada para darle fin de los tiroteos entre las bandas organizadas y la respuesta fue un trabajo en conjunto con resultados de detenciones y secuestros de elementos considerados de importancia, tal como consideraron las máximas autoridades del procedimiento.

La policía registró 468 viviendas.

Todo el despliegue se dio en el marco de una megacausa que surgió en la Dirección de Investigaciones (con sus divisiones y la Policía contra el Narcotráfico –PCN-) a fines de diciembre del año pasado y que se extendió con el paso de las semanas a la fiscalía de Homicidios de Gustavo Pirrello, que terminó acumulando 28 expedientes.

El representante del Ministerio Público fue designado por la Procuración para sumar las pruebas necesarias en las diferentes causas e irrumpir con la aprobación de un Juzgado Penal Colegiado –en este caso, a través de la jueza Natacha Cabeza- en los domicilios de todos los personajes identificados y vinculados con tiroteos y hechos de sangre. En total, se requisaron 468 viviendas.

La Justicia federal también se sumó y autorizó medidas en domicilios porque se habían adjuntado pruebas sobre la comercialización de drogas y el posible delito de lavado de dinero. Por eso la presencia de personal de AFIP durante los allanamientos.

Los policías no sólo cercaron el asentamiento Campo Papa en búsqueda de los señalados integrantes de las bandas criminales, también lo hicieron en otros complejos aledaños. Para las máximas autoridades del caso, el resultado fue satisfactorio. Hubo 65 aprehendidos y 28 de ellos presentaban pedido de captura.

Además, secuestraron drogas fraccionadas para su comercialización y plantas (cocaína y marihuana) y descubrieron enterradas en el sector denominado la Olla ocho armas cortas, cinco largas y seis chalecos antibalas.  

Hubo medidas distribuidas en calle Salvador Civit 980, donde asesinaron a balazos la semana pasada a uno de los máximos referentes de la comercialización de sustancias ilegales en pequeñas cantidades, Miguel Ángel Valdivia (24), conocido como el Pollo, en el barrio Los Paraísos, Corredor Urbano 2, Covitedyc, Proyecto Joven y La Esperanza.

En estos complejos tienen domicilio los sospechosos de cometer los delitos. Por eso fueron en su búsqueda y muchos de ellos terminaron apresados. Este es el caso de los acusados del asesinato de Isabel Morales la madrugada del sábado de este mes -causa que instruye la fiscal de Homicidios Andrea Lazo- y el de Alan Uriel Campos Forquera (21), conocido como el Farolito y marcado como socio del Pollo Valdivia.

Este joven quedó a disposición inicialmente del juez federal Marcelo Garnica. Existen sospechas de que se dedicaba al narcomenudeo con Valdivia y en los Tribunales Federales de calle Pedro Molina y España acumularon causas por tenencia de drogas con fines de comercialización. Además, era uno de los sujetos que se mostraba armado en las redes con pistolas y ametralladoras.  

El Farolito estaba en la mira porque la policía había incautado el teléfono celular del Pollo Valdivia semanas antes de su asesinato. Al peritarlo, encontraron conversaciones en las que ambos hablaban del narcomenudeo, armas, municiones y sobre las batallas que mantenían con sus rivales por territorio.