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2 de diciembre de 2021
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Bandas organizadas

Las sorpresivas y peligrosas relaciones del narcotráfico en el Gran Mendoza

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Los cargamentos de cocaína incautados con 90 días de diferencia y Faustino Quemaya.

Policías de la PCN local y federales detuvieron en agosto y en noviembre a dos primos vinculados con el comercio de cocaína. Uno le pasó la posta a otro tras la caída. Los detalles.

El negocio narco no termina con una detención o la incautación de una parte del cargamento a distribuir. Los integrantes de las organizaciones se van pasando la posta cuando aparecen problemas de este tipo porque el objetivo es recuperar lo invertido: los estupefacientes tienen que seguir generando ganancias. Hay deudas con los personajes que están en la cima de pirámide y se tienen que saldar.

Para ejemplificar esto, en tres meses y durante investigaciones policiales de dos fuerzas distintas, dos hombres fueron detenidos en Las Heras y Guaymallén con una importante cantidad de cocaína.

La droga iba a ser distribuida en barrios populares de esos departamentos pero las transacciones fueron abortadas por los detectives. Los sujetos estaban relacionados.

El 24 de agosto actuó personal de la Policía contra el Narcotráfico (PCN) y se detuvo a un hombre nacido en Bolivia el 1 de octubre de 1979 con 1,076 kilogramos del polvo blanco.

Fue sorprendido cerca del Cementerio de Capital mientras se movilizaba con una joven en una camioneta doble cabina marca Chevrolet. Fue identificado como Faustino Quemaya.

Ver también: El sello narco del delfín y el millonario secuestro de cocaína en Las Heras y Ciudad

Pocos días después, gracias a la denuncia de los dueños de un departamento de Ciudad, la PCN dio con casi 20 kilos más de esa droga que habían sido “escondidos o abandonados” después de la caída de la pareja.

El 24 de noviembre, quienes actuaron fueron efectivos de la Brigada de la Policía Federal en el barrio Gomensoro, en Guaymallén.

Ese día fueron apresados dos hombres con casi un kilo de cocaína fraccionada en tizas. Esa sustancia iba a ser “estirada” para su comercialización en las barriadas.

Los dos sospechosos fueron identificados como Erick Ronald Gisbert, también boliviano, de 42 años, y domiciliado en Rodeo del Medio; y Manuel Roberto Lozano (32).

Al primero lo conocen en la zona como el Diablo y el segundo iba a ser el distribuidor de la droga.

Cuando avanzaron en la investigación supieron que el Diablo era familiar de Quemaya, el hombre detenido 90 días antes en Las Heras en la zona de calles España y Mármol.

De acuerdo con fuentes judiciales, Quemaya y el Diablo Gisbert “son primos” y el primero le pidió que se hiciera cargo de sus negocios cuando cayó en las redes policiales de la PCN.

De la pesquisa surge que, con Quemaya tras las rejas y con la mira puesta de los investigadores provinciales, el Diablo comenzó a traer cocaína desde su país de origen.

Las relaciones están en pleno proceso investigativo y no se descarta que se sumen otros sospechosos tras las rejas en las próximas horas.

De los procedimientos revelados por El Sol se desprende que Faustino Quemaya comenzó a ser investigado cuando la PCN conoció –a través del Fonodroga– que se iba a realizar una transacción narco cerca del Cementerio de Capital, en Las Heras.

Hasta ese lugar se dirigió un grupo de efectivos de la provincia e inició las vigilancias. Minutos después de las 15, se detectó a un hombre y a una mujer en una camioneta Chevrolet gris.

Les frenaron el paso e iniciaron una requisa en el vehículo. En el interior encontraron un ladrillo de cocaína con el sello de un delfín.

Ver también: Frustraron una operación narco en Las Heras: secuestraron más de 1 kilo de cocaína

Debido a esto, Faustino Quemaya y Sharon Jorgelina Lucero González (19) quedaron a disposición de la Justicia.

El viernes 17, la situación de Quemaya se complicó: los dueños de un departamento de calle Mitre de Ciudad informaron al 911 que habían hallado paquetes de dudosa procedencia en una de las habitaciones que les habían alquilado a dos hombres.

Policías allanaron el domicilio siete horas después y descubrieron que esos bultos, en realidad, eran cocaína distribuida en 19 panes que pesaron casi 20 kilos.

Por las relaciones que hicieron se supo que Quemaya era uno de los hombres que había arrendado el inmueble.

Ver también: Frenaron una transacción narco en Guaymallén e incautaron casi un kilo de cocaína

Noventa días después, fueron policías federales los que capturaron a dos hombres con 42 tizas de cocaína.

Llegaron hasta el barrio Gomensoro, en Guaymallén, luego de una denuncia anónima. Mientras realizaban las vigilancias observaron la presencia de un sujeto que salió de una casa para encontrarse con otro que se encontraba al mando de una camioneta de alta gama estacionada.

El polvo blanco pesó casi un kilo. Identificaron a los sujetos como Erick Ronald el Diablo Gisbert y Manuel Lozano.

Con el paso de las horas confirmaron que esas tizas de máxima pureza iban a ser estiradas hasta llegar a una ganancia de más de 3 millones de pesos y que Lozano la iba a repartir. Pero no solo eso.

El Diablo, al parecer, tomó las riendas del negocio luego de que cayera su primo, el hombre que había sido atrapado tres meses antes en Las Heras.

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