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11 de mayo de 2022
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La casa del horror en el barrio Covimet

Las cinco víctimas del Chacal y su lucha: “Con ese hombre en la calle corremos peligro”

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Los hermanos denunciantes, unidos, y el detenido. La Justicia define si algunas causas prescribieron y su prisión preventiva.

La mayor de los hermanos abusados sexualmente habló por primera vez y contó detalles del caso ocurrido en Godoy Cruz. El imputado, más complicado luego de la declaración de una hija biológica, quien ya lo había expuesto en las redes.

Los cinco hermanos están dispuestos a llegar hasta el fondo de cualquier instancia judicial. Buscan que el hombre que debía cuidarlos mientras eran chicos no salga de la cárcel, edificio en el que se encuentra desde principios del mes pasado, cuando se ordenó su captura y se realizó el avoque de imputación. Quieren que todas las causas que se iniciaron no se archiven por el paso del tiempo.

Tres lo acusan de abusar sexualmente de ellos en el departamento que compartieron en el tradicional barrio Covimet, de Godoy Cruz, durante diez años, entre 1993 y el 2003, mientras se encontraban a cargo de una familia cuidadora por orden judicial.

Todos sufrieron maltratos físicos y psicológicos al extremo hasta que decidieron contar entre setiembre y octubre del 2019 en una Oficina Fiscal lo que padecieron.

El bautizado Chacal de la “casa del horror”, de 61 años, fue atrapado el viernes 1 de abril, tal como reveló El Sol. Y el fiscal de Delitos contra la Integridad Sexual Gustavo Stroppiana lo envió a la penitenciaría mientras desarrolla la instrucción en su contra.

Justamente, la investigación presenta un pozo difícil de sortear por el tiempo trascurrido entre los hechos y las denuncias formalmente radicadas: para el pesquisa, casi todas las causas están prescriptas y así lo dejó plasmado en una serie de resoluciones. 

También lo dejó en claro en una audiencia que se realizó ante la jueza María Cristina Pietrasanta, en la que también solicitó se dicte la prisión preventiva.

A pesar de esto, las víctimas quieren que la Justicia les dé una repuesta concreta y no deje que esto suceda, por lo que la audiencia, pronta a efectuarse para dar el veredicto, será clave para el fututo del caso.

Apoyada por el abogado querellante Sergio Salinas, la hermana mayor de los jóvenes habló por primera vez para contar los sometimientos que padecieron mientras se encontraban en el mismo techo que el agresor y lo que buscan en los Tribunales provinciales: además de que el Chacal continúe tras las rejas, pretenden la detención de su mujer, a quien señalan como cómplice de todos las vejaciones y maltratos que sufrieron. Su relato no tiene fisuras y hasta fue apoyado por una hija biológica de la pareja. 

Ante la repercusión que generó la captura de este sujeto, la joven se dirigió a la Justicia y declaró que su propia madre le confesó los sometimientos que debieron soportar durante años los cinco hermanos que vivían con ella. Esta chica, hoy con 24 años y también mamá, lo había expuesto en su perfil de la red social Facebook detallando todos los hechos que vivieron mientras compartían el mismo techo.

Las identidades de todos los protagonistas se reservan por tratarse de una causa de instancia privada.

Los hermanos tienen entre 29 y 36 años y quieren dar la cara porque no sienten temor a exponer la realidad de lo que pasaba en el departamento del Chacal.

El cuidado sus datos nace porque temen que no haya Justicia. Y allí entra en escena el pedido que vienen haciendo desde hace meses: que no sólo el caso de su hermana más chica, denunciado el 29 de octubre del 2019 y el que motivó la detención del acusado, sea tenido en cuenta por la Justicia.

Ver también: Los dramáticos relatos de abusos sexuales cometidos por un nuevo "Chacal" atrapado en Mendoza

“Era una mala persona, mal llevada. No se quiere a sí mismo. A nosotros nunca nos quiso. Era violento, agresivo, muy poco tolerante ante cualquier tipo de situación. Manipuladora. A cada uno de nosotros nos aplicaba diferentes penitencias, ciertas humillaciones. A la más chica de mis hermanos le hablaba y se hacía pis. Yo creo que fue abusada desde que era muy chica, más de lo que creemos”, contó la mayor de las hermanas, principal motor para que las causas contra el Chacal no se caigan en la Unidad Fiscal de Delitos contra la Integridad Sexual.

Y agregó: “Ella recién caminó y habló cuando tenía entre 3 y 4 años. Era muy retraída y creció con mucho miedo. Otro de mis hermanos se escondía debajo de la cama. Un día tomó pastillas y quedó tres días en una cama y ni este hombre y su mujer hicieron algo por él”.

La mujer, hoy con 36 años, señaló que el Chacal tenía una obsesión y por eso comenzó a abusar sexualmente de ella desde chica. “Llegué a los 7 años a la casa y empecé a tener responsabilidades desde muy pequeña. Cuidaba hasta la hija de la pareja. A su mujer le dijo que estaba enamorado de mí cuando yo era una chica de 12 o 13 años. Ella, en vez de actuar, me agarró celos. Creo que dormí tranquilamente con las piernas abiertas una vez que me fui, cuando ya era grande”, contó durante la charla.

Y pidió que la Justicia investigue a la mujer del Chacal. “No entiendo por qué no la han citado absolutamente para nada. La propia hija lo fue a denunciar, después de que fuera a ver a la madre y ella le confesara que abusó de nosotros. Ella lo sabía desde el día 1”, señaló.

Respecto de los abusos, la víctima aseguró que el hombre actuó muchas veces cuando se encontraba solo.

En una oportunidad, los hermanos salieron a jugar cerca del departamento y observaron por una ventana que abusaba de la más chica. “Yo miro, teníamos unas cortinas de seda blanca, miro por la venta y veo los sillones como de espalda. Y veo la mano de este hombre metida en el pantaloncito de mi hermana. Él subía la música a todo lo que da. Recuerdo que era de Pink Floyd. Le comento a un hermano y fuimos para la casa. En ese momento amenazó con prenderla fuego y hacerla explotar y que nosotros íbamos a ser los responsables. Nos amenazaba con un encendedor para que no contáramos nada”, describió la denunciante.

Dramático

La investigación de Stroppiana sostiene que el Chacal sometió a la más chica de los hermanos durante cinco años –1998 y el 2003-, cuando la víctima tenía entre 6 y 11. Esta fue la única causa que avanzó con imputación porque, tal como aseguró el Ministerio Público, los otros casos prescribieron al haber pasado 12 años desde que los denunciantes cumplieron la mayoría de edad, como sostiene el Código Penal.

Más allá de esta postura, el abogado Salinas entendió, entre otros argumentos que expuso durante la audiencia de prisión preventiva, que la acción penal es imprescriptible porque Argentina firmó la Convención sobre los Derechos del Niño, que así lo establece.

Lo cierto es que la pequeña vivía con él y sus hermanos porque habían sido asignados a una pareja mediante el programa Familia Cuidadora de la entonces Dinaadyf.

La descripción de los hechos que sufrió la niña –hoy con 29 años– son aberrantes. La sometió carnalmente en una cantidad incontable de hechos y hasta la obligó a ver mientras el hombre abusaba de uno de sus hermanos. También hizo que este chico abusara de ella.

Por todo esto, la hermana más grande pide justicia y que las otras denuncias no queden en el olvido.

“Pretendo de la Justicia que se tome con mucha importancia este caso, ya que nosotros pudimos declarar y contar lo que nos pasó cuando crecimos y pudimos ya no tener más miedo. Los maltratos son indicios de todo lo que empezamos a padecer, siendo una manera de tener una estrategia de una persona manipuladora, obsesiva para hacer todo lo que hizo con niños totalmente vulnerables”, exigió.

Y confesó: “Debo también recalcar que tengo mucho miedo y tenemos miedo de lo que pase si este hombre queda en libertad. ¿Quién resguardará nuestra integridad física? Estaríamos nuevamente expuestos al miedo y a no vivir en paz. Todos merecemos estar en paz y ellos deben pagar por el daño hecho e irreparable. Y pido justicia porque nunca más los hogares estén tan desamparados, que tenga validez toda denuncia o señales que pueda dar un niño. Estos casos no deberían prescribir. Necesito justicia”.

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