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1 de marzo de 2021
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Inseguridad

"Las armas son necesarias": el testimonio del médico que baleó a un ladrón en Ciudad

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El traumatólogo relató ante El Sol cómo actuó frente al delito.

Sergio Turini se defendió con una pistola cuando intentaron robarle cerca de su casa. Desde que su hermana fue asesinada durante un asalto, en 2005, decidió salir armado a la calle.

Febrero fue un mes marcado por los hechos de inseguridad en Mendoza. Lucas Flores en Las Heras, Marcelo Coronel en Guaymallén y Viviana Villegas en General Alvear, fueron las tres víctimas fatales que dejaron los asaltos en la provincia.

Pero también se registraron los casos de Facundo Caco Martínez y Gustavo Daniel Giménez, ambos ultimados por integrantes de las fuerzas de seguridad. En principio, ambos fueron marcados como "delincuentes", pero luego se demostró lo contrario y pasaron a investigarse como gatillo fácil. Básicamente, está en duda si los policías actuaron en legítima defensa.

Tras esos episodios, un médico baleó el pasado lunes a un motochorro en la Sexta Sección de Ciudad. Para los detectives que trabajan en el expediente, no quedan dudas de que la víctima actuó bajo el marco de la ley, al utilizar el arma de fuego que portaba para proteger su vida.

De la investigación surge que, el malviviente, que resultó herido, intentó agredir al hombre con un cuchillo de grandes dimensiones. Una de las pruebas clave fue un video captado por una cámara de seguridad de la zona.

En la filmación, a la que accedió El Sol, se observa cómo la víctima fue abordada por los maleantes e hizo uso de su arma cuando vio su vida en peligro. Una muestra de cómo un ciudadano común actúa en legítima defensa.

Más allá del hecho, y del aumento de los asaltos en la zona, existe una fuerte razón por la cual el médico caminaba armado, estando a pocos metros de su casa. Hace algunos años, su hermana, Hebe Turini, fue asesinada en octubre de 2005 por delincuentes que la asaltaron en la Colonia Suiza de Luján.

En una charla con este diario, Sergio Turini, el protagonista de esta historia, aseguró que desde el día en que mataron a su hermana, se convenció de que "las armas son necesarias".

En primera persona

Habían pasado algunos minutos de las 23 del lunes 22 de febrero cuando Sergio estaba regresando de pasear a su perro por las inmediaciones de su casa de la Sexta.

La noche estaba quieta y sólo faltaban algunos metros para llegar a la puerta de su domicilio, en calle Aristóbulo del Valle, pero el sonido del motor de una motocicleta de baja cilindrada lo puso en estado de alerta.

Ante eso, miró hacia el frente y notó que tenía a unos 30 metros el rodado menor, en el que venían dos sujetos a bordo: "Apenas vi la moto pensé: ya está, acá me roban", relató Turini.

Acto seguido, la moto frenó ante él y uno de los sospechosos saltó, con un cuchillo de grandes dimensiones en la mano. Para Sergio, pese a que en la Fiscalía le dijeron que la hoja del arma blanca medía unos 15 centímetros, en ese momento él pensó que "era un sable".

Mientras el asaltante gritaba "dame el celular, dame el celular", la víctima aseguró que no podía quitarle los ojos de encima al cuchillo tipo carnicero, que el sujeto blandía con vehemencia.

La atención que Sergio tenía sobre ese arma, que podía quitarle la vida, provocó que no pudiera observar nada más. No recordaba el rostro del ladrón o su vestimenta, ni siquiera si llevaba o no un casco puesto, contó.

Ante la falta de respuesta de la víctima, el autor la atacó con el cuchillo. Sergió logró hacer un paso atrás para evitar ser alcanzado por el filo, pero no advirtió que estaba a centímetros de una acequia y cayó en el interior.

Fue allí cuando el sujeto se abalanzó con el cuchillo hacia el interior de la cuneta, con claras intenciones de agredirlo. Pero en cuestión de segundos Sergio logró sacar la pistola Bersa 380 que llevaba en la cintura y disparó para repeler el accionar del delincuente.

El sospechoso cayó al asfalto con una herida de bala en costado derecho del tórax y automáticamente su cómplice, al mando de la moto, aceleró para escapar a toda velocidad de la escena.

En estado de shock y con algunas lesiones por la caída, Sergio salió del interior de la acequia y le gritó a una vecina que se asomó por una ventana: "Me quisieron asaltar, llamen a la policía".

Algunos lugareños comenzaron a salir de sus casas para auxiliarlo y dar aviso al 911, mientras la víctima continuaba obnubilada, asimilando lo que acababa de suceder.

"Salir acompañado"

Más allá de que cuenta con los permisos correspondientes, a los policías que trabajaron el caso les sorprendió que Sergio se encontrara armado mientras sacaba a pasear a su perro. Es que no suele ser habitual que ciudadanos porten armas de fuego mientras realizan tareas cotidianas.

Para Turini, existe una fuerte razón por la que tomó la decisión de empezar a "salir acompañado", manera en la que se refirió a llevar su Bersa 380 cuando sale de su casa.

"Desde chico me gustaban las armas, pero nunca las había visto como una necesidad hasta que pasó lo de mi hermana", reveló el médico traumatólogo.

Quince años pasaron desde el asesinato de Hebe Turini, por el que Sergio decidió salir armado a la calle. Su hermana fue hallada sin vida el 29 de agosto de 2005 en el baño de su casa de la Colonia Suiza. La habían atacado a golpes y la ahorcaron.

Horas antes, su Ford Focus había sido encontrado abandonado en calle Renato Della Santa y Juan B. Justo de Godoy Cruz.

Según la investigación, ladrones ingresaron a su propiedad y la mataron para alcanzar la impunidad en el robo. Le robaron objetos de valor y 1.500 dólares.

El caso sólo tuvo un condenado: la Quinta Cámara del crimen sentenció a 14 años de encierro, en 2008, a Marcos Moreno, quien había sido casero de la abogada. Jamás se logró dar con el resto de los implicados en el asalto letal.

Pero esa no fue la única vez que la inseguridad golpeó a la familia de Sergio Turini, en los últimos cinco años su madre fue asaltada dos veces en la puerta de su casa de la Sexta Sección, indicó.

Consultado sobre si volvería a disparar en caso de ser abordado por un delincuente armado, aseguró: "No se trata de pensar en volver a hacerlo, es por instinto de supervivencia. La usé para defenderme", explicó.

La situación del detenido

El malviviente que fue herido por Turini fue identificado como Rodrigo Nicolás González Valdivieso, de 18 años, oriundo del barrio San Martín.

El impacto de bala que recibió en el hecho, le perforó un pulmón, por lo que su estado parecía grave, en un principio. Sin embargo, su cuadro evolucionó y se encontraba fuera de peligro.

Hasta este fin de semana, continuaba alojado en el Hospital Central, con una consigna policial.

Cuando reciba el alta médica, quedará a disposición del fiscal de Robos y Hurtos José García Mango, quien deberá definir la imputación en su contra.

Si bien el expediente está calificado como un robo agravado por el uso de arma en grado de tentativa, los abogados de la víctima entendían que existía un homicidio criminis causa en grado de tentativa.

Por ese motivo, la situación podría cambiar, pero los detectives del caso aguardan una serie de pruebas a producir para avanzar en el expediente.

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