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2 de mayo de 2021
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Investigación

La prueba que complica a los acusados de matar a un trabajador en un asalto

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Figueroa y el adolescente señalado como su cómplice.

El viernes cayó Enzo Figueroa, último sospechoso del crimen de Esteban Olivera. Se sumó al Brunito, el menor que había sido detenido previamente.

Menos de un mes tardaron los detectives de la División Homicidios en capturar a los dos sospechosos de asesinar Esteban Emilio Olivera (40) durante un asalto en Las Heras.

A priori, la tarea no parecía fácil: el hecho fue en una zona complicada y los testigos escaseaban, el video de la cámara que captó el hecho no era claro y en la escena no habían más rastros que las vainas servidas del arma que utilizaron los maleantes.

Hubo varios llamados anónimos de vecinos a la línea de emergencias 911, a través de los cuales marcaban como autores a diferentes malvivientes de la zona.

Pero los dos más mencionados en esas comunicaciones fueron un menor de 16 años, conocido como el Brunito, quien solía actuar junto a Enzo Leonardo Figueroa (24), alias Leito, sostenían los denunciantes.

Justamente este último es oriundo del asentamiento Güemes, ubicado en las inmediaciones de la escena y mencionado por los lugareños como base de los delincuentes que han provocado una fuerte suba de la inseguridad en el último tiempo, en ese sector lasherino.

Los detectives, bajo las directivas del fiscal de Homicidios Gustavo Pirrello, comenzaron a profundizar sobre los perfiles de los dos señalados asaltantes, pero no encontraban pruebas suficientes para justificar su detención.

Pero, mediante trabajos de campo se obtuvo la declaración de un testigo que observó la huída de los sujetos que mataron a Olivera y los había reconocido por que eran de la zona: se trataba del Brunito y del Leito.

Con ese testimonio en el expediente, sumado al resto de los indicios que habían surgido previamente y también apuntaban contra Figueroa y el adolescente, se solicitó la captura de ambos.

El primero en caer fue el Brunito, quien el jueves 22 fue atrapado en la casa de una familiares en El Challao.

Debido a que el menor había cumplido 16 años cuatro días antes del asesinato de Olivera, el fiscal Pirrello estuvo en condiciones de imputarlo por el delito de homicidio de homicidio criminis causa –matar para lograr la impunidad en otro hecho– en concurso real con robo agravado por el uso de arma de fuego y por la participación de un menor en grado de tentativa, en calidad de coautor.

El adolescente quedó a disposición de la Justicia Penal de Menores y lo alojaron en el Dirección de Responsabilidad Penal Juvenil (ex-Cose).

Tras la primer detención, la prioridad continuaba siendo Figueroa, a quien sindicaron como el autor de los disparos letales contra Olivera y debido a su fama en la zona, consideraban de mayor peligrosidad, explicaron fuentes allegadas al expediente.

La captura finalmente se concretó el pasado viernes cuando los efectivos de Homicidios obtuvieron el dato de que Figueroa estaba en la casa de su hermana, en el barrio Nueva Generación del complejo La Favorita, en el oeste de Ciudad.

Cuandos se dirigieron hasta ese lugar, lo encontraron en la vereda junto a su familiar y lo aprehendieron. En medio del operativo, fueron agredidos por vecinos de la zona y se debieron retirar rápidamente.

Tras la detención, Figueroa fue imputado por la misma calificación que su presunto cómplice y el lunes pasará a la cárcel.

Intento de robo y crimen a sangre fría

Fue la mañana del jueves 8 de este mes cuando Esteban Olivera salió de su casa del barrio Almería, en Panquehua, para ir a tomar el Metrotranvía y dirigirse a su trabajo en Luján de Cuyo.

A unos 200 metros del complejo en el que residía, en calles Sargento Cabral y Avellaneda, delincuentes lo sorprendieron y lo amenazaron con un arma de fuego para que les entregara el celular.

Pero Olivera se resistió al robo, por lo que uno de los maleantes le propinó dos disparos: uno en la pierna izquierda y otro el tórax, que fue letal.

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