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17 de mayo de 2022
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Fiscalía de Homicidios

La complicada situación de los acusados de matar para robar en Ciudad

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Rojas y Martínez, presuntos cómplices del asesinato.

Se trata de Facundo Rojas y Enzo Martínez, quienes se encuentran detenidos por el crimen de Sergio Calderaro, ocurrido en febrero. Están imputados por homicidio criminis causa y arriesgan como única pena la perpetua.

La investigación por el asesinato de Sergio Osvaldo Calderaro (30), ocurrido a mediados de febrero en un complejo de departamentos de Ciudad, estuvo cargada de novedades en los últimos días.

El pasado jueves se concretó la captura del segundo sospechoso, identificado como Enzo Danilo Zagaglia Martínez (25), quien quedó comprometido por los rastros de ADN hallados en la escena.

Mientras que, al día siguiente, la Justicia le dictó la prisión preventiva a Facundo Mauricio Rojas Pereyra (23), primer detenido del expediente. 

La medida de coerción había sido solicitada por el fiscal de Homicidios Gustavo Pirrello, quien ese encuentra al frente de la investigación, y fue la jueza Patricia Alonso quien hizo lugar al pedido.

La magistrada, del Juzgado Penal Colegiado Nº 2, se inclinó por los argumentos y pruebas presentadas por el representante del Ministerio Público y decidió que el acusado permanezca en el penal.

Ver también: El trágico final de los hermanos Calderaro

A Rojas Pereyra lo comprometen una serie de declaraciones testimoniales, imágenes tomadas por cámaras de seguridad de la zona y una huella suya encontrada en el teatro del crimen.

Además, el joven fue aprehendido a media cuadra del lugar el mismo día que se perpetró el hecho de sangre, cuando aún no había sido hallado el cadáver de Calderaro.

El sospechoso fue visto en el complejo donde residía la víctima y llamó la atención de un vecino, quien dio aviso a la línea de emergencias 911. Pese a que en ese momento fue liberado, ya que no se lo vinculó con ningún tipo de delito, ese procedimiento terminó siendo clave para la pesquisa.

La hipótesis principal de los detectives del caso es que Calderaro y los presuntos matadores se conocían previamente y estuvieron consumiendo bebidas alcohólicas en un local del Paseo Alameda.

Posteriormente, se dirigieron al departamento de la víctima, ubicado a pocas cuadras, donde continuaron bebiendo. En un momento determinado, Rojas Pereyra y Zagaglia Martínez habrían aprovechado la situación para atacar a Calderaro con un arma blanca y robarle algunas pertenencias de valor, surge del expediente.

Por último, los atacantes se retiraron de la vivienda, dejando a la víctima gravemente herida y sin asistencia en el interior del departamento que alquilaba, relataron fuentes consultadas.

Debido a las características del hecho, Rojas Pereyra y Zagaglia Martínez se encuentran imputado por el delito de homicidio criminis causa. Con esa calificación arriesgan como única pena la prisión perpetua y deberán enfrentar a un jurado popular, en caso de que lleguen a debate.

El caso

Fue pasadas las 22 del sábado 19 de febrero cuando un llamado al 911 alertó que un inquilino de un complejo de departamentos de calle Gutenberg al 21 no respondía a los llamados de su padre, ni de los vecinos y tampoco atendía a la puerta.

Además, los testigos notaron que una ventana estaba rota y a través de la misma detectaron una huella con sangre en el interior de la habitación de Calderaro.

Personal policial se desplazó hasta el lugar y con presencia del progenitor del inquilino ingresaron al domicilio. Allí hallaron a la víctima sin vida en el interior del baño y notaron que presentaba una importante lesión en el abdomen y abundante perdida de sangre.

Ante eso, se le dio intervención a personal de Homicidios que inició las labores poscrimen en la escena y constataron que había faltante de elementos en el interior del departamento: habían sustraído un anafe, prendas de vestir, el celular y un televisor, entre otras pertenencias de valor, detallaron las fuentes del caso.

Debido a que la puerta estaba cerrada con llave, los pesquisas apuntaron a que conocidos de Calderaro habían cometido el hecho. Luego, las pruebas recolectadas terminaron comprometiendo a Rojas Pereyra, quien se entregó con el pasar de las horas.

Por su parte, los trabajos de la Policía Científica también fueron claves para identificar al segundo sospechoso, ya que detectaron su ADN en la escena.

El caso generó una fuerte conmoción en la familia de la víctima, debido a que su hermana, Natalia, fue víctima de un femicidio en febrero de 2017, cuando tenía 31 años.

La mujer era madre de una niña que tenía en común con Federico el Mono Camargo, quien fue capturado y posteriormente condenado a prisión perpetua por el crimen.

 

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