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13 de septiembre de 2021
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Debate

Juicio al policía que mató en La Favorita: entre el gatillo fácil y el exceso

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Bazán escuchando los alegatos de la Fiscalía.

Alexis Méndez está acusado por el crimen de Ricardo Bazán, ocurrido en mayo de 2019. La Fiscalía y la querella van por la perpetua, pero la defensa sostiene que no tuvo intención de asesinar.

Por primera vez se comenzó a tratar un presunto caso de gatillo fácil en un juicio por jurados en la provincia de Mendoza. Este lunes se sentó en el banquillo de los acusados el policía José Alexis Castro Méndez, quien se encuentra imputado por el asesinato de Ricardo José Bazán Zárate, ocurrido en mayo de 2019 en la zona de La Favorita, Ciudad.

En la primera jornada se realizaron los alegatos de apertura y la Fiscalía, representada por Fernando Guzzo y Andrea Lazo, apuntó duramente contra el accionar del efectivo, quien también se encuentra acusado por abuso de arma contra un militar, hecho registrado en julio de 2018 en Tunuyán y por el que también será juzgado.

Los representantes del Ministerio Público sostuvieron que se trata de un "grave hecho de violencia institucional" y adelantaron que solicitarán un veredicto de culpabilidad por el delito de homicidio agravado por la función y por el uso de arma de fuego, que prevé como única pena la prisión perpetua. 

Por la misma línea pasó la exposición de los querellantes Juan Dantiacq y Lucas Lecour, en representación de la madre de Bazán. 

Mientras que la defensa, a cargo de Nélida Basso y Octavio Albarracín, sustentó que su cliente no tuvo intenciones de matar a la víctima durante el procedimiento policial, por lo que debería ser hallado culpable por negligencia y exceso en sus funciones. 

Con respecto al caso previo, ocurrido en el Valle de Uco, consideraron que Méndez es inocente y que la investigación está repleta de "contradicciones e inconsistencias".

Una vez finalizados los argumentos iniciales, comenzaron a desfilar frente a las partes los primeros de los más de 30 testigos que fueron citados al debate. 

Está estipulado que el juicio, presidido por el juez técnico Mateo Bermejo, finalice el viernes, cuando los doce ciudadanos brinden el veredicto final.

Dos hechos, un pedido de cesantía y las pruebas

"Desprestigia a la Policía, no acata la ley, no tiene límites y se siente omnipotente vestido con un uniforme", esa fue la dura descripción de Méndez con la que Guzzo comenzó su alegato de apertura.

El jefe de fiscales de Homicidios describió que Méndez mató salvajemente a Bazán, pero también destacó el hecho anterior por el que se encuentra imputado. Sostuvo que en esa oportunidad actuó "de puro guapo, de pesado y patotero", baleando a un hombre durante una discusión callejera cuando estaba de franco de servicio.

El representante del Ministerio Público reveló que, tras ese primer hecho, la Inspección General de Seguridad (IGS) había pedido la cesantía de Méndez y que, pese a eso, seis meses y un día después protagonizó un caso de gatillo fácil.

Guzzo explicó que el efectivo procedió a identificar a Bazán en la calle de manera arbitraria, ya que no existía ningún motivo de sospechas contra el joven.

Acto seguido, cuando la víctima corrió, lo persiguió 200 metros y le efectuó seis disparos, dos de los cuales impactaron en la humanidad de Bazán. 

El fiscal añadió que, tras el ataque, Méndez dejó tirada a la víctima "como a un perro", le plantó una tumbera y regresó a sus funciones sin dar aviso a su superior de la situación.

Seguidamente, fue el turno de Lazo, quien estuvo a cargo de la instrucción, y realizó una breve reconstrucción del caso de abuso de arma por el que se encuentra imputado Méndez.

La fiscal relató que el 29 de julio de 2018 Cristian Orellana y pablo Chausino caminaban por calle Sixto Videla de Tunuyán.

Ver también: La mujer del joven asesinado en La Favorita está embarazada

Al llegar al cruce con Huarpes, se cruzaron con Méndez, quien se encontraba de franco, en su auto particular y estaba charlando con un policía de la zona. Allí, habrían protagonizado un entredicho con el acusado. 

En principio, la discusión no pasó a mayores, por lo que ambos siguieron caminando. Pero, al llegar a calle Patricias Mendocinas, se escucharon dos detonaciones de arma de fuego y un proyectil le impactó en el muslo izquierdo a Orellana. 

Al mismo tiempo, la víctima y su amigo observaron el Ford Focus negro de Méndez cuando se daba a la fuga por calle Sixto Videla hacia el sur.

Lazo sostuvo que la cámara y el GPS de la patrulla en la que se encontraba el efectivo que estaba conversando con Méndez, corrobora lo sucedido. Así como también los testimonios de vecinos de la zona y la propia declaración de Orellana y su amigo.

En tanto, el querellante Juan Dantiacq explicó que el juicio "no es contra la institución policial sino contra un mal policía que avergüenza y desprestigia" a la fuerza. 

El letrado apoyó la hipótesis de la Fiscalía y aseguró que Méndez no tenía motivos para sacar el arma y mucho menos para disparar contra la víctima.

La estrategia para evitar la perpetua

El último turno para exponer fue para los defensores de Méndez. En primer lugar lo hizo Albarracín, a cargo de la causa por abuso de arma.

El abogado apuntó contra la investigación y el Ministerio de Seguridad. Sustentó que se trató de un hecho confuso y que solicitarán un veredicto de no culpablidad.

Luego, hizo lo propio Basso, quien se hizo cargo del expediente por el homicidio. La letrada explicó ante el jurado que su cliente no tuvo intenciones de matar a Bazán.

Además, trató de justificar el accionar del policía al explicar que se encontraba "uniformado y a oscuras en un barrio peligroso", zona en la cual trabajaba desde hacía ocho años y nunca había registrado inconvenientes. 

Asimismo, detalló que su cliente le frenó la marcha a la camioneta en la que circulaba Bazán –conducida por un vecino– debido a que iba en actitud sospechosa.

De acuerdo con la versión de la defensora, Méndez realizó disparos que no iban dirigidos a la humanidad de la víctima y que el proyectil que le quitó la vida rebotó en el suelo antes de impactarle en el sector derecho del cuerpo y provocarle la muerte. 

Ver también: El policía que abatió a un joven pidió irse a su casa

Por último, dijo que si bien no está claro por qué Bazán salió corriendo en medio del procedimiento, pudo haber sido porque "tenía antecedentes y estaba pedido", haciendo referencia a una medida pendiente que tenía la víctima con la Justicia. 

Ante eso, adelantó que no pedirá la absolución en ese caso y que corresponde un veredicto de culpabilidad por negligencia y exceso en sus funciones. 

El hecho

Fue la noche del 1 de mayo de 2019 cuando Bazán se encontraba haciendo un asado junto a su cónyuge, en su casa del barrio Nueva Esperanza.

El joven salió a comprar junto a un vecino, que se ofreció a llevarlo en su camioneta. Pero, cuando iban saliendo de la barriada, tres efectivos de la Comisaría 59ª les frenaron el paso.

Los uniformados procedieron a identificar y requisar al propietario de la Ford Ranger y a Bazán.

En medio del procedimiento, el joven salió corriendo en dirección a su domicilio. Fue allí cuando Méndez comenzó a perseguirlo y en plena carrera realizó varios disparos, a unos 22 metros de distancia, surge de la reconstrucción.

Un plomo le impactó en la cintura a la víctima e ingresó de forma ascendente hasta llegar al corazón. Un lugareño fue quien lo encontró herido y lo llevó hasta el Centro de Salud Nº 300 Dr. Arturo Oñativia, donde perdió la vida. 

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