En la jornada de este lunes encontraron el automóvil de Marcela Roson, estaba estacionado en Garibaldi y San Martín, de Ciudad.

Marcela Victoria Roson no sólo viajó a Chile el mismo día en que teóricamente había desaparecido. También se sabe que un día antes compró ella misma los pasajes para cruzar la Cordillera.

Lo que no está claro es dónde está actualmente la maestra jardinera de 45 años, pero por el momento se ha descartado la hipótesis de un secuestro o de que haya sido víctima de algún otro delito.

Por caso, su relato y el desenlace del mismo formará parte, de acuerdo con los indicios que hay, de su vida privada. Cuando vuelva, si es que regresa, tendrá que explicar a sus dos hijos y a su ex marido que no había por qué preocuparse y que no debieron iniciar una búsqueda frenética, que incluyó campaña en las redes sociales y movilización de funcionarios policiales y judiciales. Claro, ninguno de ellos sabía del viaje a Chile. Sólo habían advertido que Marcela salió de su casa con rumbo al Lice Militar. A partir de allí, se la tragó la tierra.

La docente dejó a su hija más chica en la casa de su ex suegra el viernes por la noche con la promesa de pasarla a buscar al otro día por la tarde. Como nunca regresó, sospecharon que algo malo podía haberle pasado. Hicieron la denuncia y comenzaron a difundir la noticia por los medios.

Por la trascedencia que tuvo el caso de Johana Chacón, la adolescente de 13 años que desapareció en Lavalle hace casi dos semanas, la novedad de otra mujer perdida encendió todas las alarmas. Hasta el momento, si bien existen varios elementos más para pensar en un pronto esclarecimiento, la historia de Marcela sigue siendo una incógnita.