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9 de septiembre de 2021
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Informe especial

El misterio llamado Viviana Luna: las cartas que dejó y el polémico adiestrador de perros

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La familia viene realizando marchas desde los primeros meses.

La mujer lleva más de cuatro años y medio desaparecida y reina la incertidumbre. El contenido de los escritos que dejó para sus hijos, que no habían trascendido. Y el perito que no será incorporado en la causa.

Un misterio llamado Viviana Luna. El caso de la mujer que desapareció la mañana del miércoles 7 diciembre del 2016 en Potrerillos sigue generando ruido en el ambiente investigativo local.

Hijos que buscan saber qué le sucedió a su madre e hipótesis que llegan, muchas veces, a no tener sentido común, forman parte de una bola en el tiempo de crecimiento imparable, a tal punto que se han sumado declaraciones en el expediente que carecen de valor y han provocado más desvíos que un encuadre perfecto para la pesquisa.

Poco ha trascendido de la instrucción que lidera la fiscal Claudia Ríos, de la Unidad Fiscal de Homicidios, quien ha desarrollado un trabajo sigiloso en busca de pruebas. Se sabe que se hicieron peritajes a teléfonos, computadoras, rastrillajes con bomberos, perros adiestrados y policías cerca del último domicilio de la mujer y se han tomado decenas de declaraciones testimoniales pero no hubo ni un sólo dato importante que llevara a encontrar a la mujer, quien tenía 45 años por aquellos días.

La investigación jamás se frenó a pesar del paso de los años y todavía se siguen pistas a través de indicios que llegan a oídos de los policías de Investigaciones o gente del círculo íntimo.

Aunque los hijos han expresado que no tienen en claro qué le sucedió a su madre, la hipótesis más fuerte de la instrucción apunta a un suicidio. En segundo lugar, que se fue por decisión propia por cómo era la relación con ellos.

Si bien no se halló un cadáver a pesar de las búsquedas, las tres cartas que dejó la mujer en una notebook antes de que no la vieran más direccionaron la pesquisa hacia ese punto.

El Sol accedió al contenido de los escritos dirigidos a tres de sus cuatro hijos, Nahuel, Yanina y Matías, y se entiende por qué los detectives tienen la idea de que Luna decidió frenar todo tipo de contacto con personas de su círculo más cercano por decisión propia.

Prácticamente, en los escritos se detecta que se trata de una despedida, en la que dejó en claro el amor que sentía por ellos y los problemas que mantuvieron por cierta indiferencia después de que se separara de su padre, además de contar anécdotas y vivencias a lo largo de los años.

En detalle, y por partes

Más allá de las cartas, en los últimos tiempos entró en escena, por pedido de los hijos de Luna, un cuestionado adiestrador de perros rastreadores llamado Marcos Herrero.

Este perito, oriundo de Río Negro, participó en los casos por las desapariciones de Facundo Astudillo y Santiago Maldonado, entre otros hechos de repercusión nacional. Con solo poner su nombre en Google aparecen informes sobre la labor que viene desarrollando en los últimos tiempos.

La familia insiste en traer a este hombre para que realice rastrillajes en la zona de alta montaña donde dejaron a ver a Luna y pide a la sociedad colaboración para recaudar los 150.000 pesos que generan los gastos de traslado y estadía de Herrero y dos de sus canes. Ya llevan casi 50.000 pesos juntados en una cuenta bancaria.

Básicamente, el adiestrador asegura que sus perros pueden detectar rastros de personas desaparecidas a pesar del paso del tiempo, pero especialistas como los que integran la Escam (Escuela de Adiestramiento Canino de Mendoza), sostienen que es imposible que esto suceda después 30 días, porque toda señal o huella se pierde.

Pero una respuesta que le dio la Dirección de Planificación Operativa y Centro de Monitoreo del Ministerio de Seguridad de la Nación a la fiscalía generó que la situación sea mirada con preocupación: desde el Área de Cinotecnia le informaron formalmente a la representante del Ministerio Público que Marcos Herrero nunca participó en los exámenes que brindan a las fuerzas de seguridad federales, provinciales y ONG que permiten el ingreso al Registro Nacional de Búsqueda de personas vivas con perros, un aval fundamental para poder desarrollar este tipo de tareas en causas judiciales.

En pocas palabras, la respuesta de la Nación significa que los canes de Herrero no han demostrado ante el Estado que son idóneos para realizar búsquedas de personas.

Ante esto, trascendió que desde la fiscalía no se aceptará a Herrero para ser incorporado en el expediente a través de sus labores mientras la familia insiste en el pedido de colaboración para llegar a los 150.000 pesos.

Fuentes del Ministerio de Seguridad de la Nación explicaron a este diario que si los perros de una ONG, por ejemplo, están certificados (en Mendoza, los únicos que tienen aprobación son los de la Escam), el Estado cubre los gastos de traslado.

Debido a esto, evidenciaron su malestar por la aparente contratación de una persona que no está avalada cuando se trata de procedimientos de traslado que son gratuitos; y más cuando existen denuncias contra este hombre por plantar pruebas.

¿Qué les dijo a sus hijos?

Una de las pruebas más importantes del expediente por averiguación de paradero que se inició luego de la desaparición de Viviana Luna son las tres cartas que les dejó a sus hijos.

Fueron escritas entre el domingo 4 y el martes 6 de diciembre, de acuerdo con peritajes que se realizaron en una notebook donde fueron encontradas. En la familia entiendieron días después de que las hallaran que fueron redactadas bajo presión, pero nada hace confirmar que esto sea así, detallaron fuentes del caso.

Hablan del amor que sentía por sus hijos, de sus nietos, de los problemas que tenían, sus relaciones de pareja después de separase, de pedidos de perdón, de dar consejos, y de la decisión de no vivir más.

En la primera, dirigida a Matías, se destacan las siguientes frases:

“Nunca vas a entender mi decisión, pero esta decisión es sólo mía, uno siempre decide en su vida”.

“(...) Lo intenté y aguanté hasta acá, me cansé de pelear con la vida, de darle batalla, perdón por convertirme en esta mujer débil y sin fuerzas que llora por todo”.

(...) “Porque siempre viví por ustedes, creo que mi único propósito fue ser madre, amé ser madre, pero a ustedes los veo tan grandes, independientes, son mi orgullo y me quedé sin ustedes y morí de a poco y sé que cuando me vaya va a ser todo igual, me dan bola porque estoy acá, pero cuando me vaya, poco nada va a importarles de mí y eso duele tanto, porque yo doy mi vida por ustedes y es tan grande el dolor de su desprecio que prefiero morir a soportarlo...”.

Fechada el domingo 4 de diciembre, la segunda carta está dirigida a Yanina, su hija más grande.

“Perdón... Yani sé que no fui la madre que necesitaste, pero traté de hacer lo mejor posible, tuve muchos errores por ser madre joven y tener siempre tantos problemas, la pobreza nos consumía, la vida diaria, que uno se va olvidando que lo más importante se te escapa de las manos...”.

“Si tuviera que dar un consejo te diría que siempre disfrutes a tus hijos, crecen tan rápido, pero tan rápido, que lo más importante es darles amor, yo sé lo que es que la rutina te agobie...”.

“(...) Siempre quiero que me vean bien y siempre traté de demostrar que la vida es buena, pero el dolor de tus hermanos me devastó, me partió el corazón, me quedé vacía, me fui muriendo de a poco.... saber que tus hermanos les da lo mismo verme que no”.

“(...) Hace mucho tomé esta decisión de irme lejos, mi viaje a otro lugar donde pueda descansar, me cansé de pelear esta vida...”.

(…) Pero a lo que nunca me acostumbré fue al desprecio de tus hermanos, el dolor de cada cosa que hacían me mató de a poco y fue muriendo de a poco, últimamente sólo escucho esa canción mátame suavemente, así fui muriendo, mis deseos de vivir, mis sueños, cuando una persona se queda sin sueños, vive porque respira así me siento yo, vivo porque respiro, aunque trate todo el tiempo de que me vean bien, para que tengan un buen recuerdo mío, me fui despidiendo de a poco en cada palabra, en cada abrazo, en cada beso, en cada recomendación, pero ya no me interesa comer, porque solo quiero morir, ya no hay solución en mi vida, no tengo futuro”.

La última, y más corta de las cartas, está fechada el martes 6 de diciembre. Y está dirigida a Nahuel.

“Te amo con el alma, perdón por no ser la madre que hubieses querido”.

“(...) quiero decirte que te amo, aunque nunca me creas, se que si encontrás esto es porque yo ya no estoy acá y quiero que siempre me recuerdes con una sonrisa”.

Cronología

Mientras en la investigación se siguen incorporando pruebas y nacen polémicas en torno a un perito, la reconstrucción de las últimas horas de la mujer sostiene que fue vista por última vez a las 10 del miércoles 7 de diciembre.

Un testigo dijo que la observó comprando una gaseosa en un quiosco. Estaba viviendo con una hermana en Mendoza luego de su separación y había decidido volver a Potrerillos para una entrevista de trabajo.

Desde ese momento, nadie más la vio. Hubo rastrillajes con personal policial, perros y hasta se utilizó el helicóptero de la Policía. No hubo ningún dato positivo.

Luna se había separado del padre de sus hijos dos años antes y entabló una relación con otro hombre. Testigos dijeron que la maltrataba pero no hubo pruebas de que esto haya sucedido.

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