Femicidio: asesinaron a una mujer de 37 años en San Rafael
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23 de marzo de 2021
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Tribunales

El juicio por un crimen que se cayó por las diferencias entre un fiscal y una jueza

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Nicolás y Octavio Plaza, los imputados por el asesinato.

Alejandra Mauricio no homologó el acuerdo entre el Ministerio Público y la defensa de los acusados de matar en un asalto a Francisco Argandoña. Gustavo Pirrello apeló.

La instrucción de un hecho de inseguridad fatal estuvo a punto de llegar a su fin este martes a través de un juicio abreviado en el que los autores iban a reconocer la autoría.

Se trata de los hermanos Nicolás Ariel (22) y Octavio Damián Plaza Moyano (21), quienes habían acordado recibir penas de 23 y 8 años, respectivamente, por el crimen del arquitecto chileno Francisco Miguel Argandoña Donoso (72), cometido hace poco más de un año en Chacras de Coria, Luján.

Pero en la previa de la audiencia que iba a definir el futuro de los acusados surgió un contrapunto entre la jueza Alejandra Mauricio, que presidía la sesión, y las partes que realizaron el pacto, por lo que el proceso abreviado no se concretó.

Básicamente, la magistrada del Juzgado Penal Colegiado Nº1 no estuvo de acuerdo con la calificación que el fiscal de Homicidios Gustavo Pirrello pactó con la defensa de los imputados.

Habían acordado que el mayor de los hermanos debía ser sentenciado por homicidio en ocasión de robo y el otro por el mismo delito, pero en calidad de partícipe secundario.

La jueza entendió que los hechos que iban a reconocer los acusados se encuadraban en el artículo 80 inciso 7 del Código Penal, es decir, homicidio criminis causa –matar para alcanzar la impunidad o concretar otro hecho– con respecto a Nicolás, mientras que estuvo de acuerdo con la imputación a Octavio pero explicó que, debido a su participación activa en el hecho, debía figurar como coautor y no como partícipe secundario.

Ver también: Asalto fatal en Chacras: la pruebas que complican a los hermanos

Para esto, Mauricio se apoyó en que el menor de los Plaza había intercambiado mensajes de WhatsApp antes del hecho, de los que se desprende que tenía planeado cometer un asalto: “Sí, gil, venite. Si enseguida hacemos plata. Hay que hacerlo temprano, apenas se hace de noche, vamos y hacemos la platita guachi, de una metemos caño, de una”, evidenciaron los chats recuperados por los detectives.

Más allá de que Octavio Plaza se quedó haciendo de “campana” fuera de la propiedad, a la que ingresaron su hermano y un menor, conocido como el Pepo, según surge de la causa, su activa intervención en la planificación del hecho lo coloca como coautor, explicó la jueza en los fundamentos.

Con respecto al hermano mayor, la magistrada sostiene que tuvo participación directa en el robo del dinero y el arma de fuego, así como también de la agresión fatal contra Argandoña.

Si bien Nicolás Plaza declaró recientemente en el expediente y reconoció la autoría, dijo que Argandoña fue apuñalado por el Pepo durante un forcejeo, en momentos en que el arquitecto se resistió al asalto tomando un arma y efectuando un disparo.

Esa versión se contradice con el testimonio de la hija de la víctima, quien no mencionó que su padre haya utilizado un arma. Incluso, añadió que desconocía que su papá tenía armas de fuego en la casa.

Pero fue un hijo de Argandoña quien aclaró el panorama y dijo que su padre tenía una pistola 9 milímetros y un aire comprimido en una mesita de luz de la habitación.

A través de eso, se dedujo que el arquitecto intentó tomar un arma para defenderse pero que no lo logró porque Nicolás Plaza y el Pepo le asestaron puñaladas fatales en la espalda y el estómago.

Por ese accionar, la jueza explicó que no existen dudas de que se trató de un “homicidio agravado por conexidad [...] para consumar el apoderamiento ante la resistencia de la víctima”, tal como sostienen los argumentos a los que accedió El Sol.

Así las cosas, Mauricio no homologó el acuerdo entre las partes y el fiscal Pirrello apelará la resolución en las próximas horas, por lo que será un Tribunal Penal Colegiado el que defina la situación.

Básicamente, la base del argumento del Ministerio Público nace en que los dos imputados planificaron el robo –como confirmaron los mensajes– pero ingresaron a la vivienda de la víctima desarmados, es decir, sin el objetivo de matar para lograr la impunidad de ese hecho.

Jurisprudencia

El convenio entre Pirrello y la defensa de los Plaza estuvo sustentado en un fallo de la Suprema Corte de Justicia, en el que se revirtió una condena por homicidio criminis causa y pasó a ser por homicidio en ocasión de robo, que prevé penas de 10 a 25 años de prisión.

Se trata de un fallo por el asesinato de Rubén Alberto Kochán Galván (47), ocurrido el 5 de abril del 2016 durante un asalto en su casa de Maipú.

Por ese hecho había sido condenado a prisión perpetua Diego Pablo Barrionuevo Tarragona durante un debate que se celebró en el 2018.

En esa oportunidad, un Tribunal Penal Colegiado compuesto por los jueces Aníbal Crivelli, Marcelo Gutiérrez y Jorge Luis Del Pópolo, no tuvieron dudas en dictarle la pena máxima al entonces acusado.

Pero la defensa presentó un recurso de casación, ya que entendía que la conducta de su cliente no podía ser encuadrada bajo la calificación de homicidio criminis causa porque jamás portó un arma de fuego y ni siquiera tuvo contacto con la víctima, ya que cuando su cómplice –de quien se desconoce la identidad– le disparó, él estaba intentado sustraer un televisor en otra habitación.

El representante legal de Barrionuevo agregó que el asesinato se produjo a partir de la resistencia que ofreció la víctima fatal y del forcejeo que se produjo entre el hijo de la misma y el autor del disparo.

Mediante esas características del hecho, no consideró que el crimen se haya cometido con la intención de alcanzar la impunidad en el robo o para consumarlo, sino que fue producto de la misma violencia desatada por el asalto, lo que se encuadra bajo el delito de homicidio seguido de robo.

Analizando esos argumentos, los supremos de la Sala 2 José Valerio –preopinante– y Omar Palermo hicieron lugar al recurso de casación y modificaron la sentencia, quitando la prisión perpetua.

Así las cosas, se espera que la diferencia de criterios entre el fiscal y la juez se defina cuando un Tribunal Penal Colegiado resuelva la cuestión de fondo.

En Chacras

El arquitecto fue asesinado a las 22 del domingo 1 de setiembre del 2019, cuando dos sujetos irrumpieron en su propiedad con intenciones de robo.

Los malvivientes amenazaron al hombre y a su hija, para luego llevarlos hacia una habitación del inmueble mientras ellos registraban la casa.

Aparentemente, en un momento la víctima intentó tomar un arma de fuego para hacerles frente a los asaltantes, pero terminó recibiendo un par de puñaladas en el abdomen y la zona lumbar, que le provocaron la muerte en cuestión de minutos.

En tanto, los autores se dieron a la fuga con un arma de fuego de la víctima y dinero en efectivo.

En la escena, los investigadores hallaron un cuchillo de 15 centímetros con manchas hemáticas que utilizaron para ultimar al hombre y habían sacado de la cocina de la casa, ya que los autores llegaron al lugar sin ningún tipo de armamento.

Un día después, un allanamiento en el asentamiento Valle Encantado permitió la captura de los hermanos Octavio y Nicolás Plaza Moyano.

La causa tuvo otros detenidos, entre ellos, otro hermano de los imputados, pero terminaron siendo desligados del expediente.

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