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18 de octubre de 2021
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Organizaciones delictivas de Mendoza

Dura condena para el clan narco La Familia: las escuchas

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Leandro Morales y su pareja, Lorena Moyano, recibieron las penas más duras.

La Justicia federal sentenció a los siete integrantes de la organización a penas que llegan a los 13 años. Se destacaban por sus integrantes "deliveries".

La investigación federal para desarticular a fines del 2019 al clan narco La Familia, que tenía a Leandro Damián Morales (37) y Lorena Estefanía Moyano (28) como máximos responsables o jefes en el Gran Mendoza, sumó pruebas de importancia con una serie de escuchas telefónicas que se desarrollaron durante semanas. Estas sirvieron para que la Justicia condenara este lunes al total de los miembros que llegaron a juicio: siete.

La penas fueron desde 3 años hasta los 13 de encierro. La mayoría de las veces la organización utilizaba la palabra “lomo” o “lomito” para hablar de dosis de estupefacientes que iba a vender en viviendas particulares o simplemente llevándolas al domicilio del cliente.

Un ejemplo del poderío u alcance de la banda lo demostró Lorena Moyano, una de las cabecillas, cuando hablaba con uno de sus deliveries, Neri Alberto Navarría (34), quien en un principio estuvo prófugo pero cayó con el paso de las horas.

Ver también: Quiénes son los presuntos cabecillas del clan narco La Familia y los prófugos

–Lorena (L): Y otra cosa, te voy a dar un consejo.
–Navarría (N): Sí, Lorena...
– L: Varios clientes que me dicen que los tratás mal, yo no sé si es tu temperamento, yo no sé si vos sos de hablar así, no lo sé, yo te voy a aclarar algo: mis clientes es gente muy sensible, es gente que está acostumbrada a que nosotros le digamos “hola milito, cómo le va, cómo esto y cómo lo otro”, y listo, nada más, nada de exageración y nada de revolteo, ¿me entendés? Es ir, atenderlos, si vos no podés ir porque el chabón te vuelteó mucho, con respeto le decís que no podés ir y le pasás el número de otro delivery. Pero no es el primero que me dice que vos lo has tratado mal, ya vienen varios que me han dicho que vos les contestás mal o que le ofrecés tiros o que le ofrecés piñas.
–N: Bueno, dale, dale, tenés razón, sí.
–L: Entonces, vos, los problemas en tu casa, en tu cabeza, vos a los clientes se los respeta, se los trata con respeto. Vos tenés que acostumbrarte a lo que es el delivery, yo te dije que esto no es fácil.
–N: Bueno, dale.
–L: Ya sabés para la próxima, son esas dos cosas, yo sé que vos sos alterado y que vos sos un loco pero para los clientes es todo como una señorita, una sedita porque ellos nos dan el plato de comida todos los días, gracias a ellos lo tenés.
–N: De una, tenés toda la razón, es así como vos decís, Lorena.
–L: Y otra cosa es no me quiero enterar que estás haciendo el delivery con nadie, nadie.
–N: Listo, listo, no te hagas problema, que no vas a tener ningún problema conmigo, disculpá.
–L Dale, chau.

Este lunes, luego de semanas de debate, el Tribunal Oral Federal Nº2, integrado por los jueces Roberto Nacif, Héctor Cortés y Pablo Salinas condenó a Leandro Damián Morales y a su pareja, Lorena Moyano, a la pena de 13 años de cárcel, tal como había solicitado la fiscal de Cámara María Gloria André en el inicio de los alegatos de las partes, que se desarrollaron el miércoles de la semana pasada.

Ambos habían sido detenidos en su domicilio del centro de Godoy Cruz, sobre calle Colón.

Básicamente, se confirmó que la investigación de la Policía Federal, el fiscal Fernando Alcaraz y el juez Marcelo Garnica tenía a estos dos en el rol de organizadores del grupo delictivo.

Coordinaban los medios técnicos y humanos y desarrollaban estrategias de venta y distribución de marihuana y cocaína. Además, impartían órdenes sobre el resto de los involucrados (deliveries) y contaban con la colaboración de distintos personajes con menor rango.

El 12 de noviembre del 2019 trascendieron las detenciones e incautaciones de la banda que tenía base en Godoy Cruz y Luján. Dieron con 15 kilos de marihuana, 6 de cocaína, 500 dosis de LSD, siete vehículos de alta gama (algunos utilizados para el transporte de las drogas), armas de fuego y el secuestro de 2,5 millones de pesos que eran producto de las ganancias de los integrantes.

Todo esto fue suficiente para que la Justicia ordenara las detenciones de todos los sospechosos. A los señalados jefes se les sumó Mirtha Liliana Jofré (60), conocida como Lili, la madre de Morales. Esta mujer estuvo meses prófuga pero terminó siendo capturada por la Policía contra el Narcotráfico (PCN) de Mendoza en el barrio Los Milagros de Guaymallén.

Lili Jofré recibió seis años y medio de cárcel. La mujer colaboraba con el acopio de las sustancias prohibidas y también en la comercialización.

Ver también: Clan La Familia: la mujer detenida es señalada como líder

La organización contaba con un grupo de deliveries que se dedicaban a la comercialización. Básicamente, acordaban con Morales y Moyano, que fijaban el precio, y compraban la droga para luego revenderla.

Algunos fueron identificados como Edouard Pierre Jules Sebastien Funck Segovia, un hombre nacido en Bruselas, Bélgica, el 11 de junio de 1969 y a quien apodaban Gallego por sus extrañas formas de pronunciación de algunas palabras; Neri Alberto Navarría, alias Mozo, y Sergio Edgardo Rayes Figueroa (31), quien a su vez contaba con la colaboración de su pareja, Anabel Daniela Muñoz (28).

Ver también: Clan narco La Familia: así cayó el "Mozo", uno de los prófugos

El Gallego Funck Segovia fue condenado a 6 años de cárcel. Misma pena recayó sobre el Mozo Navarría y Rayes Figueroa.

Por último, Muñoz terminó con 3 años de prisión en suspenso como partícipe secundaria del delito de tenencia y comercio de drogas.

El ciudadano belga, días antes de su captura, quedó complicado en una de las escuchas, que confirmaron que era uno de los deliveries de la pareja Morales-Moyano.

Este diálogo fue tomado de ejemplo o caso testigo por cómo actuaban estos personajes y las palabras que utilizaban para disfrazar la comercialización de la drogas.

El 1 de noviembre del 2019 a las 11.12, el Gallego Funck Segovia mantuvo un charla con un sujeto no identificado.

–Gallego: Hola, joven. ¿Cómo le va?
–NN: Disculpe que se me apagó el telefonito. Sabe lo que le decía, mire que yo me voy de viaje y necesitaba una compra grande. Necesitaba 5 lomos grandes yo. Eh, si usted puede venir antes de las doce y media se lo agradecería muchísimo.
–Gallego: 5 lomos grandes, está a 1.000 hoy día.
–NN. Ah, están a 1.000, entonces 4.
–Gallego: 4.
–NN. Ajá.
–Gallego: ¿Eh, pero, usted dónde está, ahí, detrás de la Carbometal?

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