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17 de julio de 2022
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Investigación en Las Heras

Crimen del futbolista: el acusado que falta detener y la hipótesis que apunta a seis atacantes

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Eskers tiene 20 años y es oriundo del barrio Sismo V.

El asesinato de Lucas Amarilla dejó a tres sospechosos con pedido de captura, dos de los cuales fueron atrapados. Pese a que sólo se encuentra prófugo Nehemias Eskers, allegados a la víctima aseguran que hubo más partícipes

Fue una semana movida en la causa que investiga el crimen de Lucas Amarilla (21), el joven futbolista que fue ultimado a disparos hacia fines de junio en el barrio Santa Teresita de Las Heras.

Con sólo tres días de diferencia, policías de Investigaciones atraparon a dos de los sospechosos que se encontraban con pedido de captura en el expediente liderado por el fiscal de Homicidios Carlos Torres.

Se trata de Jesús Sebastián Villalba Quiroga (18) y su primo, de 16 años. Ambos fueron imputados por homicidio agravado por el uso de arma de fuego: el mayor pasó a prisión y el adolescente quedó a disposición de la Justicia Penal de Menores, que debía definir quedaba alojado en el ex Cose.

Con esas dos detenciones, el caso quedó con sólo un acusado prófugo: Nehemías Eskers, de 20 años, oriundo del barrio Sismo V. Pesquisas con experiencia en la zona sostienen que pertenece al mismo grupo de jóvenes integrado por sus señalados cómplices, a quienes sindican como la nueva generación de los Canavis.

Esa banda delictiva tomó relevancia entre 2014 y 2015, cuando supieron sembrar el terror en el Santa Teresita y alrededores, debido a que se disputaban el territorio de venta de drogas con otras gavillas de ese sector. Durante ese periodo protagonizaron diferentes hechos y varios de sus integrantes quedaron tras las rejas.

En los últimos años, a través de la liberación de algunos de sus señalados miembros y con la incorporación de una nueva camada de jóvenes a sus filas, la gavilla volvió a tomar fuerza. "Cada vez que pasa algo en el Santa los mencionan a ellos", explicó un detective que fue consultado por El Sol.

Ver también: Los Canavis: la banda que resurgió tras un doble crimen

Pero más allá de las capturas de los dos sospechosos, desde el círculo íntimo de Amarilla aseguran que hubo más partícipes en el tiroteo que desembocó en el crimen del joven que supo formar parte de las inferiores de Real Mendoza y Deportivo Maipú.

"Dicen que falta uno por atrapar, pero los que tiraron fueron seis", refirió un allegado a la víctima en charla con este diario.

Lo cierto es que, pese a que, por ahora, sólo tres de los sujetos que fueron mencionados por los testigos quedaron sindicados como coautores, los pesquisas del caso no descartan que en futuro se puedan sumar más acusados, en caso de que así lo indiquen las pruebas.

El hecho

Fue la madrugada del domingo 26 de junio cuando, minutos después de la 1, Amarilla salió de la casa de su hermano junto a un primo de 17 años, con quien iba a ir a comprar a un negocio ubicado en las cercanías.

De manera inesperada, una serie de detonaciones de arma de fuego se escucharon y repentinamente los dos jóvenes quedaron en medio de una infernal balacera.

De acuerdo con la reconstrucción, los disparos provenían desde los techos de algunas viviendas, en donde se encontraba varios sujetos armados.

La investigación indica que los autores tenían como objetivo atacar a Andrea Soledad Lera, una mujer que se encuentra cumpliendo prisión domiciliaria por una causa de venta de estupefacientes y reside en esa parte del complejo.

Justamente, Lera se encontraba en la vereda de su casa y fue rozada por un plomo. Pero la peor parte se la llevaron Amarilla y su familiar: el menor fue alcanzado por un plomo en la cabeza y el futbolista recibió impactos de bala en el cuello y en la nuca.

Los tres heridos fueron trasladados al Hospital Carrillo, pero Amarilla se encontraba en grave estado, por lo que falleció en el camino. Cuando llegó al nosocomio, los médicos sólo pudieron constatar que ya estaba sin vida.

La hipótesis más fuerte para los investigadores sostiene que Amarilla no tenía nada tenía que ver con el conflicto que originó el tiroteo. Incluso, no tenía rivalidades en la barriada y su vida estaba alejada del mundo delictivo. Sólo se dedicaba al fútbol y a su trabajo en la comuna, surge de la instrucción.

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