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22 de septiembre de 2021
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Investigación en Homicidios

Creían que era un accidente pero se trató de un asesinato: un detenido

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La víctima y el presunto autor del ataque, Aldo Totola y Gastón Guajardo, respectivamente.

Este miércoles atraparon a un joven de 20 años que está sospechado de matar a un hombre mientras robaba una moto en Guaymallén. Una testigo ocultó la verdad y después confesó.

¿Un accidente? ¿Una pelea? ¿El robo de una moto? El hecho de sangre ocurrió el 25 de diciembre del año pasado en una vivienda de calle Patricias Mendocinas de Guaymallén y la víctima fue identificada como Vicente Aldo Totola.

Este hombre murió un día después en un hospital, mientras el expediente se encontraba calificado judicialmente como averiguación muerte.

Existía una versión inicial –aportada por dos testigos clave– que se trataba de un accidente. Nada más alejado de la realidad: el Cuerpo Médico Forense informó que Totola había dejado de existir producto de una golpiza con un objeto contundente mientras se defendía.

La causa comenzó a ser investigada por el fiscal de Homicidios Gustavo Pirrello como un asesinato y este miércoles, nueve meses después de iniciadas las actuaciones y gracias a la declaración de una testigo que confesó que había mentido en su primera declaración, policías de Investigaciones atraparon al único sospechoso del ataque, Gastón Fabián Guajardo, de 20 años.

Guajardo será imputado en las próximas horas por homicidio criminis causa, es decir, matar para lograr la impunidad de otro hecho.

No se trató de una pelea, tampoco de un accidente: la fiscalía confirmó que el sujeto, nacido el 24 de agosto del 2001, ingresó a la casa de Totola, a quien conocía, para sustraerle una moto.

La información a la que accedió El Sol sostiene que los efectivos trabajaron hace pocas horas en un dato sobre el lugar donde se encontraba Guajardo.

En la orden del día desde junio, los sabuesos se dirigieron hasta una obra en construcción ubicada sobre calle Los Tambos sin número, en la localidad de El Salto, en Potrerillos, Luján, para ponerlo a disposición del Ministerio Público.

En la vía pública se encontraba el buscado. Manipulaba una máquina hormigonera y los agentes se acercaron para identificarlo. Presentaba las mismas características físicas de las imágenes que tenían y fueron tras él. 

Sin embargo, se percató de que iban a detenerlo y escapó corriendo. La huida duró unos pocos metros. Lo aprehendieron cerca del portón de ingreso y lo trasladaron hasta la Comisaría 47 del citado departamento.

La investigación

Capturar a Guajardo no fue una tarea sencilla. Más porque una de las testigos más importantes –la otra, llamada Elsa, falleció– contó en primera instancia que Totola había sufrido un accidente doméstico.

Sin embargo, en una segunda declaración, la que realizó a mediados de junio de este año, la declarante confesó que había mentido a fines del año pasado porque conocía al presunto autor del ataque y sentía temor por posibles represalias.

Relató que todo tuvo su inicio mientras dormía en su casa y escuchó gritos de la otra mujer que se encontraba en el domicilio. “Lo mató, lo mató, el Gastón”, percibió desde la habitación donde pernoctaba.

Agregó que, al llegar hasta la cocina, encontró a Totola tirado boca arriba, lleno de sangre. Y aclaró que al herido no le salían las palabras y que lo único que repetía era “me duele, me duele”.

Acto seguido, las mujeres llamaron al 911 y una ambulancia llegó hasta la escena. Mientras la víctima era trasladada hasta un hospital, Elsa dijo que Gastón –sería Guajardo– había ingresado a la vivienda y tomado una moto Apia Plus 110cc negra modelo 2013 que se encontraba en el lugar.

Totola, quien vivía en un departamento ubicado en el mismo terreno, habría intentado evitar la sustracción del rodado en la calle y recibió una fuerte golpiza. Retornó a la vivienda y se desplomó.

La moto quedó en una esquina y el presunto autor de las lesiones, quien residía en la zona –en una esquina, con su madre– y era conocido por todos “como un manyín”, tal como describió la testigo, huyó de la escena.

La mujer explicó a los investigadores que agarró la moto por pedido de Elsa, quien era la dueña, y que la retornó arrastrándola a la propiedad antes de que llegara la policía.

Después dijo que la limpió porque tenía tierra pero que no tuvo la intención de borrar pruebas.

Si bien su declaración fue importante para conocer en detalle las causas del ataque contra el hombre –las lesiones mortales ya habían sido confirmadas por el Cuerpo Médico Forense–, se encuentra en proceso de análisis por cómo reaccionó borrando posibles pruebas que podrían haber ayudado a encaminar la causa desde un principio.

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