Felipe Vidaurre es uno de los narcos más reconocidos de Mendoza, debido a que comercializaba cocaína de máxima pureza: su porcentaje llegaba al 95 por ciento.

En el 2015, fue atrapado con 20 kilos de cocaína que venían ocultos en camionetas de alta gama y tenían como destino ser acopiados en Mendoza. Este boliviano fue juzgado en el 2018 por esa causa junto con la organización que lideraba y terminó condenado a 12 años de cárcel.

Pero la situación procesal de Vidaurre se complicó con el paso de los años: se comprobó que tenía una flota de vehículos (la mayoría Toyota Hilux) y no podía justificar su origen. Básicamente, efectivos de la Policía contra el Narcotráfico (PCN) secuestraron 11 vehículos y la Justicia federal le inició una nueva causa por lavado de dinero.

Este jueves, Vidaurre reconoció el lavado de activos en un juicio abreviado y fue sentenciado a 4 años y seis meses de encierro. De acuerdo con fuentes judiciales, la defensa del narco, a cargo de Andrea Duranti, pactó la pena con el Ministerio Público, representada por la auxiliar fiscal Eugenia Abihaggle y un juez homologó el acuerdo.

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El fallo contempla que todos los vehículos secuestrados deberán remitirse a la PCN de la provincia, tal como sostiene el artículo 39 de la Ley 23.737 (“Los bienes o el producido de su venta se destinarán a la Lucha contra el Tráfico ilegal de estupefacientes, su prevención y la rehabilitación de los afectados por el consumo”).

A Vidaurre, después de ser detenido con la droga, le realizaron una serie de allanamientos en sus propiedades de Maipú. Así fue que le incautaron seis Toyota Hilux, una Mercedes Sprinter, tres Peugeot Partner y un Chevrolet Agile, rodados que fueron comprados gracias a la venta de droga.

La historia del boliviano Vidaurre tiene su origen cuando la PCN comenzó a trabajar una serie de datos en noviembre del 2015 que confirmaban el tráfico de estupefacientes hacia Chile.

Una banda utilizaba mulas para transportar la droga en sus estómagos y se profundizó una pesquisa que permitió conocer a los integrantes de la organización.

Los “empleados” de Vidaurre se movían en micros de larga distancia y parte de la organización seguía sus pasos en otros vehículos para certificar que los estupefacientes llegaran a destino.

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Con el paso de los meses, la PCN terminó secuestrando cocaína de máxima pureza que eran transportados en dos Toyota por Lavalle.

Ese fue el primer paso de la instrucción: luego allanaron los domicilios de los cinco detenidos que tuvo el caso (cuatro bolivianos y un argentino), en Rodeo del Medio, y procedieron a secuestrar 80 celulares, dinero en efectivo, otros 11 kilos de cocaína que estaban ocultos en la camioneta Mercedes Benz y otros elementos de importancia para la investigación.

Con el expediente culminado, a fines de abril del 2018, Vidaurre y compañía fueron juzgados por el Tribunal Federal Nº1 y recibieron duras penas. Además, se ordenó que el señalado líder sea investigado por lavado de capitales, tal como publicó El Sol por aquellos días.