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13 de junio de 2021
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Investigación en Robos y Hurtos

Condenan a la banda que hizo inteligencia para perpetrar un audaz robo en el Dalvian

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Cristian Heriberto Romero Arce y Cristian Marcelo Fernández Gelvez.

Dos de los integrantes reconocieron el hecho y recibieron entre 6 y 9 años y medio de cárcel. El señalado jefe, admitió otros más.

El 2019 fue un “gran año” delictivo para Cristian Heriberto Romero Arce. Nacido el 29 de mayo de 1973, este ladrón, domiciliado en el barrio La Quebrada de El Carrizal, perpetró, al menos, tres violentos asaltos en compañía de otros malvivientes, siempre armados.

Vestidos con chalecos de la Policía y haciéndose pasar por integrantes de Investigaciones, con una sotana sustraída a un cura o simplemente sorprendiendo a sus víctimas luego de tocar el timbre, la organización criminal actuó en diversas barriadas del Gran Mendoza el citado año hasta su último gran golpe, en el barrio Dalvian del oeste de Ciudad.

Este hecho fue el que terminó con la estadía en la calle de Romero Arce. El caso tuvo repercusión mediática porque la banda primero hizo inteligencia de las víctimas coordinando ver una casa en la Sexta Sección para, supuestamente, comprarla, asaltando a la corredora inmobiliaria que se la mostraba, robándole su camioneta Ford Ecosport e ingresando con oblea sin generar sospechas al coqueto complejo privado para atacar a otra familia y despojarla de miles de dólares, millones de pesos y joyas, entre elementos de valor.

Ver también: Golpe en el Dalvian: quién es el presunto jefe de la banda

Lo cierto es que Romero Arce y otro sujeto, quien cayó a los pocos días de estos últimos violentos sucesos ocurridos la mañana del 4 de diciembre del 2019, identificado como Cristian Marcelo Fernández Gelvez (de 25 años y del barrio Flores Sur de Capital), reconocieron la acusación en su contra y terminaron condenados a 9 años y medio y seis años de prisión efectiva, respectivamente.

Fue en un juicio abreviado que pactaron la fiscal de Robos y Hurtos Florencia Díaz Peralta y los abogados defensores, debido a que las pruebas eran contundentes. La jueza Marina Martín, del Juzgado Penal Colegiado Nº1, homologó el viernes el acuerdo entre las partes y dio por cerrada la causa.

Fernández Gelvez admitió y sólo fue sentenciado por el asalto en el barrio Dalvian.

Tenía detención domiciliaria y cometió el hecho utilizando pulsera electrónica. Ese día había conseguido un permiso para ir al odontólogo pero nunca fue a la cita y formó parte de la gavilla. Le declararon la reincidencia.

Pero Romero Arce confesó cinco delitos cometidos entre marzo y diciembre del 2019.

Violentos

Para los policías de la División Robos y Hurtos de Investigaciones, quienes trabajaron en la identificación de los autores de los robos, Romero Arce era el jefe de la banda.

Se contactaba con el resto de los integrantes –algunos no han sido identificados– y daba las órdenes de cómo moverse y desarrollar los trabajos de inteligencia de identificación de las víctimas.

Así quedó en evidencia el miércoles 4 de diciembre del 2019, cuatro minutos antes de las 8, cuando la empleada de una inmobiliaria identificada como Fanny Cecilia Cruz recibió un llamado en el que le confirmaban la cita pactada para exhibir un inmueble de calle Artigas de Ciudad.

Ver también: En detalle: cómo fue el doble golpe en la Sexta y el Dalvian

A los pocos minutos, los potenciales compradores llegaron a la escena y exhibieron armas de fuego a las dos víctimas: Cruz y otro hombre llamado Marcelo Neri.

El objetivo de la banda era robar la camioneta de la mujer y saquear todo lo que tenían a su alcance. Y, para lograr el objetivo, las víctimas fueron golpeadas y atadas de pies y manos. Sustrajeron por un lado 7.500 dólares y más de 8 mil pesos, relojes, tarjetas varias, una notebook y teléfonos celulares, entre otros elementos de valor; y se fueron en la Ford Eco Sport de la mujer para dirigirse al barrio Dalvian.

Allí tenían una casa marcada y entró en escena Fernández Gelvez, quien ingresó con Romero y otros dos sujetos por la puerta número 00.

Uno de los miembros del grupo delictivo se había contactado previamente con la propietaria de esa casa para una entrevista laboral y por eso sabían adónde tenían que dar el golpe. Al arribar, atacaron al otro dueño, Pablo Álvarez, y le pegaron un cachazo en la cabeza.

Redujeron a la empleada y a la mujer con quien habían mantenido un contacto previo, María Villegas. A la familia le robaron de todo. El botín también incluyó 25.000 dólares y un millón de pesos en billetes de mil, además de computadoras, dos iPod, vestimenta y documentación varia.

Consumado el atraco, la banda escapó en una VW Tiguan negra propiedad de la familia. Ese vehículo fue encontrado abandonado tres días después del golpe hacia el oeste del cementerio de Capital, sobre calle Circunvalación, en Las Heras.

Imparable

Romero Arce no fue el único hecho que reconoció ante las autoridades judiciales. El 14 de marzo del 2019 a las 16.30, junto con otros cuatro malvivientes atacaron a una familia en su domicilio de calle Patricias Mendocinas de Las Heras. Les provocaron lesiones a los presentes con una pala y los encerraron en una habitación.

Algunas de las víctimas fueron agredidas con las armas y les colocaron remeras en las cabeza. Además de llevarse televisores smart, alhajas de oro, un saxo, computadoras, celulares, máquinas de fotos y filmadora y electrodomésticos varios, sustrajeron 15.000 dólares, 6.000 euros y 20.000 pesos.

Por su parte, un mes después, el 15 de abril a las 8.30, tres hombres –entre ellos Romero Arce y otro que está identificado en la investigación–, llegaron hasta una casa de calle Martínez de Rosas de Ciudad y se hicieron pasar por policías de Investigaciones.

Uno de ellos tenía chaleco policial y dijo que tenían que hacer un allanamiento. Hasta exhibieron unos papeles que hicieron que la víctima los dejaran ingresar.

El hombre que los atendió fue abordado y amenazado inmediatamente con un pistola y obligado a ingresar a una habitación. Lo atacaron con un cordón y le robaron ropas varias, teléfono celular y 6.000 pesos para darse a la fuga en un auto VW Gol verde.

Ese mismo año, pero a las 19.30 del 24 de setiembre, Romero Arce y otros sujetos que están identificados y deben ir a juicio oral –no aceptaron el abreviado–, se presentaron en una casa de calle Tiburcio Benegas de Ciudad y hablaron con la empleada doméstica que barría la puerta de ingreso. Uno de los sujetos vestía una sotana negra.

Los detectives policiales y judiciales sospechan que se trataba de una vestimenta usada por curas que habían sido asaltados los días previos, quienes habían recibido a otros que venían a la provincia por el caso de abusos sexuales en el instituto Próvolo.

El falso cura, quien dijo que tenía una misión religiosa, pidió un vaso de agua para generar distracción y este momento fue aprovechado para meterse en el domicilio. Uno de los integrantes de la banda hacía de campana y esperaba al mando de un Ford Fiesta.

Con la escena bajo control, agredieron a la empleada y a la dueña de la vivienda, quien se encontraba con otras dos trabajadoras. Las tiraron al piso y las ataron con cita adhesiva. Uno de los ladrones encontró un arma de fuego debajo del colchón donde descansaba la propietaria y la utilizó para amenazar:

“¿Querés que probemos que no funciona?”, les repetía Romero a las víctimas mientras les apuntaba en la cabeza. Después de llevar a unas de las víctimas de los pelos hasta uno de los baños, con la vivienda bajo control, se llevaron diversos bienes personales y dinero en efectivo. 

Previamente, un hombre de seguridad que estaba en la zona llegó hasta la propiedad y recibió una paliza de parte de los malvivientes.

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