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20 de octubre de 2021
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Clan La Familia, la sentencia

Audios: cómo los jefes narco dan órdenes a sus soldados deliveries

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Los jefes de la organización, Damián Morales y Lorena Moyano.

Las escuchas que registraron los investigadores federales mostraron el comportamiento que tienen los grupos dedicados a la venta de estupefacientes en sus primeras y segundas líneas.

En el clan La Familia todo estaba claro y se tenía que respetar. Había un orden jerárquico: los jefes conseguían la droga y daban la orden para que los integrantes de la organización de menor rango la comercializaran. No era un trámite simple: había que rendirles cuenta a los cabecillas de todo el dinero que conseguían. Si la transacción era positiva recibían la paga correspondiente.

El lunes, la Justicia federal condenó a los siete integrantes de la banda que lideraban Damián Leandro Morales (37) y su mujer, Lorena Estefanía Moyano (28). Esta pareja vivía en calle Colón de Godoy Cruz y contaba con un importante número de deliveries que rendían todas la ganancias.

Morales y Moyano fueron condenados a 13 años de cárcel luego de ser hallados culpables como jefes de una organización criminal vinculada a la comercialización de drogas. Se trató de la pena más alta, tal como publicó el El Sol.

Los “empleados” y colaboradores también fueron sentenciados por el Tribunal Oral Federal Nº2, integrado por los jueces Roberto Naciff, Héctor Cortés y Pablo Salinas, como había solicitado la fiscal de Cámara María Gloria André durante los alegatos de las partes.

Una de las pruebas más importantes que se ventilaron en el proceso, además de los 15 kilos de marihuana, 6 kilos de cocaína, 500 dosis de LSD y 2,5 millones de pesos incautados, fue una serie de escuchas telefónicas que desarrolló durante meses la Policía Federal de Mendoza.

Gracias a las comunicaciones quedó confirmado que existían jefes y que el resto de los integrantes obedecían órdenes.

Este diario accedió a parte de los audios que formaron parte de la instrucción federal que tuvo como responsables al fiscal Fernando Alcaraz y al juez Marcelo Garnica y que sirvieron para que la fiscal André argumentara el caso y solicitara años de prisión para todos.

El archivo más impactante es de una comunicación entre Lorena Moyano y Neri Alberto el Mozo Navarría (34), uno de los hombres que hacía de delivery y fue uno de los últimos en caer en las redes policiales.

La comunicación es reveladora. Durante casi cinco minutos, la mujer, quien actualmente tiene 28 años, le ordenó dos cosas: una, respetar a los clientes porque había recibido quejas de parte de alguno de ellos. Y, segundo, trabajar en soledad para evitar ser descubiertos.

La llamada se registró el 4 de noviembre del 2019 a las 15.39, una semana antes de que la Policía Federal realizara una decena de allanamientos en el Gran Mendoza para desarticular a la organización.

Moyano llamó a Navarría:

– Moyano: Bueno, escuchame una cosa, escuchame. Primero, no quiero que andés con nadie en el auto. Si el chabón te ha prestado el auto, el auto lo usás vos solo, porque yo te veo con él haciendo reparto, o me entero que estás con él haciendo un reparto, yo te echo, porque las cosas con el Pipi, entre nosotros, no están bien.

– Navarría: Ah, bueno, bueno, bueno.

– Moyano: Lo único que te aclaro y te lo digo por única vez: yo quiero que ustedes (los deliveries) trabajen solos. Punto. No me quiero enterar que estuviste otra vez con él en el auto o con la mar en coche. Yo te dije que yo me entero de todo.

– Navarría: Listo, listo, dale, dale, Lore, quedate tranquila, que va a ser como vos decís.

– Moyano: Y otra cosa, te voy a dar un consejo: varios clientes que me dicen que los tratás mal. Yo no sé si es tu temperamento, yo no sé si vos sos de hablar así, no lo sé. Yo te voy a aclarar algo: mis clientes es gente muy sensible, es gente que está acostumbrada a que nosotros les digamos “hola milito, ¿cómo le va esto, cómo le va lo otro?”, y listo, nada más. Nada de exageración y nada de revoloteo, ¿me entendés? Es ir, atenderlos. Si vos no podés ir porque el chabón te vuelteó mucho, con respeto le decís que no podés ir y le pasás el número de otro delivery.

– Navarría: Bueno, dale, dale, tenés razón, sí.

– Moyano: Y los chabones son gente, lamentablemente, que te dan mil vuelteretas, porque no les gusta que nadie sepa que hacen lo que hacen. Vos tenés que acostumbrarte a lo que es el delivery, yo te dije que esto no es fácil porque los clientes también tienen su locura. Yo no digo que vos dejes que te falten el respeto. Si a vos te faltan el respeto, vos no podés actuar de ninguna manera, vos me llamás por teléfono a mí y me decís: “Esta persona a mí me faltó el respeto” y eso lo arreglo yo. Igual que con los clientes. Los clientes ellos saben que si tienen algún problema no pueden reaccionar de ninguna manera, me tienen que llamar a mí.

– Navarría: Dale, Lore, disculpame.

– Moyano: Entonces, me gusta que el empleado sea respetuoso con el cliente.

– Navarría: Listo, tenés toda la razón, mil disculpas.

– Moyano: Para los clientes es todo como una señorita, una sedita, porque ellos nos dan el plato de comida todos los días. Gracias a ellos lo tenés.

Contaban las ganancias

Además de este tipo comunicaciones, los detectives registraron durante la pesquisa llamadas que realizaban los deliveries. Algunas eran entre ellos; otras, con sus familiares.

Siempre, los policías direccionados hacia un mismo objetivo: confirmar que había una banda narco que comercializaba dosis de estupefacientes en grandes cantidades en varios departamentos de la zona metropolitana de la provincia.

Una de las destacadas fue entre un ciudadano belga apodado Gallego, quien trabajaba como delivery, y su hija.

El hombre, que recibió seis años de cárcel y fue identificado como Edouard Pierre Jules Sebastien Funck Segovia (52), llamó a la joven el 15 de octubre del 2019 a las 20.38 y le habló a la joven sobre las ganancias que registraba por la comercialización de drogas y cómo tenía que rendirles a sus superiores.

– Funck: ¿Sabés cuánto hice hoy? Hoy sacamos la cuenta: 12.200.

– Hija: ¿Entre ayer…?

– Funck: Entre ayer y anteayer sería, mi amor, no me acuerdo. Un día, un día y medio, no sé, mi amor.

– Hija: Está bien. Más, aparte, lo de la nafta y todo.

– Funck: Sí, me quedó 12.200, mi amor. Sí, hoy uso mil pesos de nafta, pero bueno, no todos los días se gana uno igual. Pero yo firmaría por doce mil cada dos días. Y sí, con 6 por día para qué quiero más, mi amor.

– Funck: Me quedo diez y aparte… no, aparte ya fue porque yo rendí esta mañana, ¿me entendés, mi amor?

El negocio de las sustancias ilegales

La tercera comunicación también tuvo como protagonistas a Neri Navarría y al Gallego Funck Segovia, los dos empleados que llevaban las drogas hasta los clientes. Fue captada un día antes de las detenciones, el 11 de noviembre del 2019 a las 18.36.

Navarría llamó a Funck Segovia y se produjo el siguiente diálogo. También fue una prueba de importancia para destacar el rol que ellos tenían, las órdenes que recibían de los cabecillas y cómo hacían referencia a la mercadería que tenían o necesitaban para comercializar.

– Navarría: Eduardo, ¿cómo andas? Soy yo, el Neri.

– Funck: ¿Cómo va? Hola tío, ¿cómo va eso?

– Navarría: Todo bien. Escuchame, ¿por qué no me desbloqueas, culiado? Que te estoy mandando mensajes y me tenés bloqueado.

– Funck: Ah, porque me había dicho la Lore (Moyano) que te bloqueara por un tiempo. Ahí te desbloqueo.

– Navarría: Cuando me llevaron detenido. Pero ya salí.

– Funck: Ah, bueno, me alegro, ¿cómo andás?

– Navarría: Bien. Escuchame, te está llamando un montón de gente de parte mía, ¿sabés?

– Funck: Es porque me he quedado sin comida. Y la base no me responde. Hace media hora que me he quedado sin comida. Cero, cero. Y la base no me responde. Y no puedo pasar hasta que no me avisen.

El fallo del TOF

Así las cosas, los siete integrantes de la banda terminaron condenados. La pareja Morales-Moyano recibió 13 años de cárcel.

Los deliveries Funck Segovia, Navarría y Sergio Edgardo Rayes Figueroa (31) fueron sentenciados a 6 años de encierro.

Ver también: Dura condena para el clan narco La Familia: las escuchas

La madre del jefe Morales, Mirtha Liliana Jofré, que también colaboraba con el acopio y la comercialización, también fue hallada culpable y deberá cumplir 6 años y medio de prisión.

Por último, Anabel Daniela Muñoz, pareja de Rayes Figueroa, fue condenada a tres años de prisión en suspenso como partícipe secundario de la venta de drogas que hubo durante años en el Gran Mendoza.

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