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12 de septiembre de 2022
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La víctima tenía 19 años

Amenazas y tiroteos a testigos: la condena al homicida de un joven en Guaymallén

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Carlos Maximiliano Sosa también fue hallado culpable por robo agravado.

La Justicia sentenció a 16 años de cárcel a Carlos Maximiliano Sosa por el asesinato de Tiziano Tomás Dicésare en julio del 2020.

Tiziano era un joven trabajador que buscaba progresar para ayudar a su familia y también a una chica que tenía una pequeña hija y supo vivir con él. Tenía 19 años y le encantaba el fútbol. No sólo lo veía, también lo jugaba y hasta iba a participar en una de las pruebas para nuevos talentos que iba a realizar el club River Plate.

A Tiziano Tomás Dicésare le dispararon a corta distancia con una escopeta mientras conducía una moto la noche del 19 de julio del 2020 por el barrio Grilli Sur, de la localidad de Puente de Hierro, en Guaymallén. Dejó de existir en un hospital a los pocos minutos.

El homicida de Tomás fue Carlos Maximiliano Sosa, hijo de la popular Puchero, una mujer identificada como María Alejandra Sosa Rodríguez que viene siendo marcada desde hace años por investigadores en hechos de gravedad como tiroteos y amenazas en el citado complejo que motivaron que permanezca en situación de encierro más de una vez. Luego de jalar el gatillo, el agresor gritó sin remordimientos: “Le pegué, lo maté”, tal como describieron algunos testigos

Sosa llegó a debate hace algunas semanas y fue condenado este viernes a 16 años de cárcel, luego de una docena de audiencias en el Polo Judicial.

Ver también: Seguirá preso el hijo de la "Puchero" por un crimen en Guaymallén

Fue la fiscal de Homicidios Claudia Alejandra Ríos la que lideró la instrucción y solicitó cárcel para el único imputado por homicidio agravado por el uso de arma de fuego. El ahora culpable no sólo mató, también fue sentenciado por robar en una propiedad unos meses antes con un grupo de conocidos, utilizando cuchillos y pistolas.

Llegar a un fallo condenatorio no fue una tarea sencilla para los pesquisas: hubo amenazas y tiroteos contra algunos testigos los días previos al debate y el temor de que no se presentaran ante las partes.

También intentaron agredir a la madre de la víctima, Claudia Rojas, mientras se desarrollaba el proceso oral. Fuentes judiciales detallaron a El Sol que se sospecha que la familia o allegados a Sosa ofrecieron dinero a algunos testigos para que cambiaran su versión en el debate y lo favorecieran con el fin de evitar que fuera condenado.

Debido a esto, no faltó el pedido de compulsas para que se investigue el delito de falso testimonio.

Claudia Rojas fue uno de los motores de la instrucción. A las pocas horas de la muerte de su hijo le prometió en el féretro que iba a hacer lo que estuviese a su alcance para que el caso no integrara la lista de los que quedan impunes. “Le dije que iba a haber justicia por él”, contó.

Rojas se movió en diferentes barriadas para buscar testigos. “Y hasta me disfracé de hombre”, le confió a este diario, para no ser reconocida en el barrio donde vivía Sosa con el objetivo de que los testigos le contaran lo que sabían sobre el hecho y todo lo relacionado con su familia.

Últimas horas

Del debate surgió que Dicésare vivió en el barrio Grilli Sur cuando se mudó con su pareja. De un día para el otro, comenzó a tener problemas con la gente vinculada con Sosa.

En una oportunidad le balearon la casa porque ingresó un sujeto que mantenía conflictos con uno de los hijos de la Puchero y después comenzaron a buscarlo. Creían que ese hombre era conocido suyo y por eso posteriormente vaciaron algunos cargadores contra la propiedad.

La familia de su novia, menor de edad por aquellos días, también tenía problemas con los Sosa y un día antes del homicidio la había amenazado. “Los voy a matar a todos”, contaron los testigos que dijo.

Lo cierto es que Dicésare dejó de convivir con la chica y el 19 de julio del 2020 retornó al barrio para ayudarla, debido a que la hija de ella se había intoxicado.

Se dirigió hasta el sector en su moto Zanella 110cc, la que utilizaba para ir a trabajar a la Feria de Guaymallén, cuando le dispararon. Después de herirlo, Sosa intentó llevarse la moto pero no lo consiguió.

Algunos testigos hablaron en el expediente y, semanas después, Sosa fue detenido. Lo imputaron y enviaron a la cárcel. En la Unidad Fiscal de Homicidios sumaron otras causas que le habían iniciado –como la del robo, donde actuó con un hermano, agregaron las fuentes– y terminó sentándose en el banquillo.

Durante el debate aseguró que no había sido el autor del disparo. Sus abogados solicitaron la absolución por la duda, pero el juez Ariel Spektor lo condenó a 16 años de encierro, dos menos de lo que había solicitado la fiscalía.

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