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11 de noviembre de 2021
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Investigación en Delitos No Especializados

Amenazas, tiroteo y lesiones: otra vez la "Puchero" está cerca de ir a juicio

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Sosa tiene un extenso prontuario y sigue sumando roces con la ley.

Se trata de María Alejandra Sosa, conocida por liderar una gavilla delictiva en Puente de Hierro. Está imputada por varios delitos y tiene una condena en su haber.

Desde hace varios años María Alejandra Sosa Rodríguez, alias la Puchero, viene protagonizando hechos delictivos en la zona limítrofe entre Puente de Hierro y Los Corralitos, en Guaymallén.

La mujer tiene varios pasos por la cárcel y hasta una condena en su haber. A fines del año pasado, volvió a quedar tras las rejas, acusada de agredir a un policía.

Su estadía en la cárcel fue corta porque le dieron la domiciliaria, pero este año fue capturada nuevamente luego de violar el beneficio que le habían otorgado y ser sindicada por un tiroteo y amenazas agravadas.

Ver también: La Puchero, acusada de vender drogas, alquilar armas y organizar entraderas

Desde hace un tiempo, la Puchero se encuentra en la cárcel, con prisión preventiva, y aguarda el juicio en su contra.

Su situación es complicada, los expedientes que más la comprometen son por amenazas agravadas por el uso de arma de fuego y sólo por esos delitos arriesga penas de 5 a 15 años de prisión.

Además, en caso de ser condenada, se le dictará la reincidencia, ya que en el 2014 la condenaron por un abuso de armas.

Los cuatro expedientes quedaron acumulados bajo la órbita del fiscal de Delitos No Especializados Juan Ticheli, quien ya había investigado años atrás a la gavilla de la mujer cuando comenzó a tomar relevancia por sus constantes enfrentamientos con otra banda de la zona: Los Cataldo, conocidos por perpetrar violentas entraderas.

Justamente, la mayoría de los hechos que actualmente se le reprochan a la Puchero tienen su génesis en un conflicto que mantiene con otra familia de la zona. La tensión entre esas dos facciones ha generado diversos cruces armados y provocaciones por parte de ambos grupos.

Más allá de que no está plasmado en el expediente, la bronca entre las dos partes estaría vinculada a que se disputan el territorio de venta de estupefacientes en pequeñas cantidades (narcomenudeo) en los barrios Evelin y Grilli Sur, aseguraron pesquisas con experiencia en ese sector del este guaymallino.

Domiciliaria y nueva detención

La primera de las causas por las que la Puchero podría sentarse en los próximos meses en el banquillo de los acusados ocurrió a fines del año pasado, cuando policías fueron hasta la zona del barrio Evelin para detener a uno de sus hijos, conocido como el Morcilla, ya que tenía pedido de captura.

La investigación sostiene que, durante el procedimiento, la mujer y sus allegados comenzaron a agredir con piedras a los efectivos, con el objetivo de evitar que apresaran a su hijo. Además de provocar daños a una movilidad, un uniformado resultó herido y quedó desafectado de sus labores durante 30 días.

Por ese motivo, Sosa Rodríguez terminó siendo detenida e imputada por lesiones agravadas por ser cometidas contra un funcionario público.

Al poco tiempo, la Justicia le otorgó la detención domiciliaria, debido a que los Equipos Técnicos Interdisciplinarios (ETI) le habían concedido la tutela de dos nietos, explicaron fuentes consultadas.

Pero, la mujer no aprovechó el beneficio y enseguida quedó en la mira no sólo por incumplir la domiciliaria, sino también por un tiroteo y dos casos de amenazas agravadas.

Así las cosas, en febrero de este año se solicitó nuevamente su captura y, al poco tiempo, policías consiguieron detenerla, por lo que quedó otra vez tras las rejas.

Un crimen, armas y asaltos

El año pasado, en plena cuarentena por la pandemia del coronavirus, la banda de la Puchero “resurgió” a partir de un hecho de sangre que se cobró la vida de Tiziano Tomás Brian Dicésare (19).

El 20 de julio, la víctima recibió un escopetazo cuando iba en moto con su novia, que es parte de una familia que se encuentra enemistada desde hace tiempo con los Puchero.

Por el crimen del joven fue señalado como autor un hijo de la mujer, identificado como Carlos Maximiliano Sosa, quien un día antes había amenazado a los cuñados de la víctima. “Los voy a matar a todos”, les habría dicho según testigos.

Poco más de un mes después del asesinato, ese hijo de la Puchero fue capturado e imputado por homicidio agravado por el uso de arma de fuego, delito por el que aún espera ir a debate.

Más atrás en el tiempo, en el 2016, la propia Puchero fue sindicada como principal sospechosa de un intento de asesinato de una joven de 25 años, a quien le habían baleado su casa del Grilli Sur.

Por ese hecho, la mujer fue detenida junto con su hijo, el Morcilla, quien tenía 15 años por aquel entonces, aunque luego la acusación en su contra no prosperó.

En esos años, Sosa Rodríguez estaba sospechada de perpetrar, junto con sus hijos, diversas entraderas a vecinos de la zona.

Los hechos se caracterizaban, principalmente, porque las víctimas conocían a los maleantes y no querían denunciarlos por temor a sufrir represalias. Incluso, varias causas en contra de la gavilla se cayeron porque los testigos eran “apretados”, confiaron fuentes judiciales.

 

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