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12 de diciembre de 2021
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En la zona de El Bloque

Amenazas a testigos, tiroteos y los acusados de un crimen que claman inocencia

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El video que muestra la violencia en la barriada maipucina.

Guillermo Pastenez y su yerno Cristian Soto están detenidos por el asesinato de Enzo Amaya, ocurrido en Maipú. A través de su defensa, aseguran que no mataron al joven. Apuntan contra allegados a la víctima por represalias y agresiones.

En los últimos días, familiares de Guillermo Nathaniel Pastenez Torres y su yerno Cristian Estaban Soto Gatica, quedaron en la mira por las bombas de estruendo que provocaron daños en la Unidad Fiscal de Homicidios durante una protesta.

Los parientes de los hombres, que se encuentran acusados por el asesinato de Enzo Rodrigo Amaya (29), ocurrido el año pasado en Maipú, aseguraron que no fueron responsables de la agresión y que quienes arrojaron la pirotecnia fueron otros dos grupos que estaban manifestándose por distintos casos en las inmediaciones del Palacio Policial.

La fiscal Claudia Ríos elevó una compulsa para que el hecho sea investigado por la Unidad Fiscal de Delitos No Especializados y se busca identificar a los responsables. Más allá de eso, la situación dejó en evidencia los reclamos que vienen realizando desde hace tiempo las familias de Pastenez y Soto.

En los carteles que dejaron pegados en los ingresos al edificio, donde también tiene base la Dirección de Investigaciones, se observaban las frases "Justicia por Guillermo Pastenez y Cristian Soto", "mientras haya injusticia no habrá paz social" e "investiguen a quien se debe investigar", entre otras.

A través de su defensa, a cargo de Gabriela Massad, los dos imputados por el crimen de Amaya buscan probar que son inocentes y refutar las pruebas que los complican.

La hipótesis presentada por la letrada, sostiene que la víctima fue herida de bala por su propia gente, durante un tiroteo que se produjo en el barrio Libertad, en la zona conocida como El Bloque.

Además, afirman que desde el inicio de la investigación, allegados a los Amaya han perpetrado amenazas con armas hacia distintos testigos presenciales de la causa para complicar a Soto y Pastenez.

Ya se han radicado seis denuncias penales por esos hechos, pero la fiscal Ríos consideró que no están directamente vinculadas al homicidio, motivo por el que no han sido acumuladas al expediente. 

Uno de esos episodios fue filmado por vecinos de la zona y El Sol accedió a las imágenes. En las mismas se observa a un grupo de personas insultando y agrediendo a otras en el interior del barrio Libertad. De acuerdo con familiares de los imputados, el blanco de ese ataque fue un testigo que residía en el complejo.

El registro fílmico muestra a dos sujetos que embisten con armas hacia una vivienda: uno de ellos efectúa disparos con una pistola y el otro arroja piedras con una gomera.

Producto de los constantes ataques y enfrentamientos, los vecinos de la barriada no pueden vivir en paz desde hace tiempo. Incluso, aseguran que uno de los lugareños que presenció el hecho de sangre debió mudarse de la provincia, cansado de recibir amenazas en su contra.

Más allá de toda esa situación, Soto y Pastenez deberán enfrentar en un futuro próximo un juicio oral y público por la causa en la que se encuentran imputados por homicidio agravado por el uso de arma de fuego, en el que arriesgaran penas de 10 a 33 años prisión.

Las pruebas de la Fiscalía y la teoría de la defensa

Soto y Pastenez fueron los principales sospechosos desde el inicio de la investigación por el crimen de Amaya. En la escena, fueron marcados como los autores por familiares de la víctima y ambos terminaron detenidos instantes después de ocurrido el hecho de sangre.

Una de las primeras pruebas que los complicaron, fue el barrido electrónico sobre ellos y también al vehículo de Pastenez. A través de esa medida, se halló pólvora en las manos de ambos y en el rodado.

Sin embargo, la defensora Gabriela Massad alegó en diferentes audiencias que sus clientes terminaron "contaminados" por partículas de pólvora y que jamás dispararon un arma de fuego la noche que ocurrió el homicidio.

En el caso de Pastenez, sostiene que ocurrió porque quedó en el medio del enfrentamiento armado. Mientras que Soto habría sido afectado por esa contaminación al ser trasladado en la misma movilidad policial que su suegro, cuando los detuvieron tras el tiroteo en que Amaya fue herido de muerte.

Por su parte, la letrada también ofreció una coartada con respecto a Soto. Es que el joven se encontraba trabajando como guardia de seguridad cuando la víctima fue asesinada.

Para la Fiscalía, la testimonial de un compañero de Soto lo compromete, porque aseguró que el acusado se retiró durante un momento en el transcurso de esa noche.

No obstante, desde la defensa afirman que el imputado no abandonó su puesto de trabajo, sino que se vio obligado a retirarse cuando efectivos de Investigaciones fueron a detenerlo por el crimen.

Por último, la hipótesis que ofrece la representante legal de Soto y Pastenez, es que sus clientes nada tuvieron que ver con el hecho sangre y que la víctima terminó con un balazo en la cabeza, producto de los disparos que efectuaron sujetos que pertenecían a su propio bando.

El hecho

La reconstrucción que hicieron los detectives del caso señala que a las 21 del jueves 12 de noviembre del año pasado, un enfrentamiento se produjo entre dos familias del barrio Libertad.

Al parecer, todo comenzó cuando la hermana de Soto se encontraba compartiendo unas bebidas con amigos en una vereda del complejo y un grupo de sujetos, vinculado a la familia Amaya, llegó para hasta el lugar para increparla.

A partir de eso se inició una fuerte pelea, en la que intervinieron individuos que portaban armas de fuego y comenzaron a realizar disparos. Uno de esos proyectiles, terminó por impactarle en la cabeza a Enzo Amaya, quien fue trasladado en un vehículo particular al Hospital Paroissien.

En ese nosocomio verificaron que el plomo le había quedado alojado en el sector del parietal izquierdo, motivo por el que lo derivaron de urgencia al Hospital Central.

Tras ingresar al centro asistencial de Ciudad, los médicos confirmaron que Amaya tenía muerte cerebral y al día siguiente dejó de existir.

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