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19 de septiembre de 2006
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NEGLIGENCIA

Policía juzgado por matar a un cadete

El acusado custodiaba una farmacia y mató, en enero del 2005, a un compañero de trabajo mientras manipulaba su arma reglamentaria.

   El policía imputado por el homicidio simple con dolo eventual del cadete de farmacia Milton Federico Gurrieri (20) dijo ayer, ante los jueces de la Quinta Cámara del Crimen: “Nunca me imaginé que el arma estaba preparada para disparar”. La dramática declaración fue durante la primera jornada del juicio oral y público.

    El policía Maximiliano Hemmerling no está en funciones desde que ocurrió el cruento suceso. Segundos después de la primera confesión, y con lágrimas en los ojos, el sospechoso giró hacia su derecha y miró a los padres del joven muerto, a quienes dijo: “Creo entender su situación. Lo siento mucho como padre que soy y por no poder haber hecho nada con su hijo”. El hecho que terminó con la vida del cadete de la farmacia Mesura se produjo el 21 de enero del 2005, en la sucursal ubicada en Ozamis y Palma, de Maipú, luego de que al policía se le escapara un tiro de su pistola 9 milímetros. No solamente el imputado fue quien reconoció que se le disparó su arma reglamentaria.

    Varios testigos presenciales también aseguraron que el uniformado –quien se encargaba de velar por la seguridad del lugar–, fue la persona que disparó en el pecho de Gurrieri, ocasionando la muerte inmediata del joven. Los testigos afirmaron que era habitual que Hemmerling, cada vez que asistía a la farmacia, jugara con su arma, apuntando a quienes trabajaban en el lugar. Además, comentaron que varias veces el policía gatilló su pistola a modo de juego, sin estar cargada.

    Esto generaba paranoia entre los trabajadores del local. Tres personas que se encontraban en el interior de la sucursal de la cadena de farmacias cuando se produjo el trágico hecho mencionaron ante los magistrados que, cuando sintieron el estallido, escucharon decir a Hemmerling: “Me mandé una cagada. Se me escapó un tiro.Voy a perder el trabajo”.

MALA FORMA. En relación a este tema, los testigos coincidieron en que les “molestó” la actitud del efectivo, ya que “daba la sensación de que le importaba más su trabajo antes que la vida de Milton”. A su vez, relataron en que las últimas palabras de la víctima, mientras se encontraba en el suelo y mirando a su asesino, fueron: “Mirá lo que me hiciste, me cagaste la vida”. El tribunal que está al frente del debate está presidido por Rafael Escot y lo integran Laura Gil de Chales y Gonzalo Guiñazú. El juicio continúa hoy, con la testimonial de más personas. Según informaron fuentes judiciales, la imputación de Hemmerling prevé penas que van desde los 8 hasta los 25 años de prisión efectiva.

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