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27 de octubre de 2020
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Nuevo incidente en el caso

Podría quedar libre el celador condenado por el abuso en Murialdo

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Alejandro Salas está con detención domiciliaria desde febrero del 2019.

Se venció el plazo de la prisión preventiva y la fiscalía no presentó un pedido de prórroga. El fallo no está firme y ahora un tribunal deberá resolver.

El celador del colegio Murialdo Alejandro Salas Romero fue sentenciado el miércoles 13 de mayo a la pena de seis años de cárcel por abusar sexualmente de una alumna de la sala de 4.

Sin embargo, el fallo no está firme porque la defensa presentó un recurso de casación ante la Suprema Corte para intentar darlo vuelta, debido a que entienden que debe ser absuelto lisa y llanamente porque las pruebas no fueron contundentes.

Con todos estos condimentos, en las últimas horas trascendió que este hombre de 50 años podría quedar en libertad porque se vencieron los plazos de la prisión preventiva. 

Salas fue detenido el 6 de agosto del 2018 y el mismo día de este año quedó sin efecto la medida cautelar que afecta la libertad (dictada un mes después,) debido a que el Ministerio Público, en este caso representado por la fiscal de Delitos contra la Integridad Sexual Cecilia Bignert, no realizó un pedido de prórroga.

Ver también: Condenaron al celador de Murialdo por abusar de una alumna

De esta forma, este jueves por la mañana está previsto que se desarrolle una audiencia en los Tribunales locales luego de un escrito que presentaron los abogados defensores del celador Salas, Federico y Víctor Ábalos.

Básicamente, los letrados solicitaron el cese de prisión preventiva ante la Corte el fin de semana y la Sala II respondió “bajando” el expediente para que se fijara una audiencia con los mismos magistrados del Tribunal Penal Colegiado Nº1 que condenaron al empleado de la institución religiosa con base en Guaymallén, es decir, Eduardo Martearena, Mateo Bermejo y Belén Salido (votó en disidencia), y la presencia de la fiscalía y la querella.

Los Ábalos entendieron que se vencieron los plazos de la medida de coerción hace más de dos meses y que su cliente, quien pasa sus días con detención domiciliaria, debe quedar en libertad porque el Ministerio Público omitió solicitar una prórroga.

Y se basaron para ello en el artículo 295, inciso cuarto, del Código Procesal Penal de la Provincia, que habla de la Cesación de la Prisión Preventiva: “La duración de la prisión preventiva excediere de dos (2) años, sin que se haya dictado sentencia”.

Como todavía el caso está en casación, no existe un fallo definitivo sobre el expediente y Salas goza de la presunción de inocencia. Agregaron que la preventiva era prorrogable durante la investigación penal preparatoria por seis meses más (ya culminó la instrucción) y en la etapa de debate hasta completar los tres años.

“Cabe aclarar que en el caso que nos ocupa no hubo pedidos de prórroga y por ende la resolución en tal sentido, en consecuencia de no existir sentencia firme, el plazo expiró el 6 de agosto del 2020”, señalaron los abogados en el escrito al que accedió este diario.

Por último, explicaron que no existe peligro de fuga (Salas está con detención domiciliaria desde febrero del 2019 y no registra antecedentes de violación de las normas de conducta impuestas) y entorpecimiento de la instrucción, debido a que se concluyó con la elevación a juicio.

Fuentes judiciales consultadas por El Sol señalaron que es más que probable que la fiscalía y la querella –esta última, en representación de la madre de la víctima– se opongan a lo solicitado por la defensa y pidan una prórroga.

De esta forma, será el tribunal el que deba definir después de las 13, hora en el que se fijó la convocatoria a las partes.

Ver también: Cruce entre el celador condenado por abuso y Murialdo por su sueldo

Vejada en el interior del baño del colegio

La causa de abuso sexual que terminó con la detención y la condena de Salas Romero tuvo su inicio a principios de agosto del 2018, cuando la madre de una niña de 4 años detectó que había llegado sin ropa interior a su casa.

La mujer habló con la pequeña y le dio a entender que había sido abordada por un hombre mayor en el baño del establecimiento educativo religioso ubicado sobre calle Bandera de los Andes de Guaymallén.

La pequeña describió a un hombre pantalón marrón (uniforme de los celadores de Murialdo) con marcas en la cara y otras partes del cuerpo como quien había mantenido contacto con ella.

Debido a esto, personal policial de Investigaciones y la Justicia analizaron las cámaras de seguridad ubicadas en el baño destinado a los alumnos de la salita de 4.

En las imágenes, se detectó a Salas pasando por el sector cuando no le correspondía realizar tareas de limpieza a la hora que se habría producido el abuso.

Del análisis de la prueba se desprendió que Salas demoró dos minutos y medio atravesar un tramo en el que normalmente se tardaría 15 segundos.

Si bien en las imágenes no se lo vio ingresar al sanitario, los pesquisas entendieron que podría habar abusado a la niña en ese lapso de tiempo.

Desde iniciada la causa, Salas se desligó de las acusaciones. Dijo que no abusó de la niña y su defensa apuntó a un abuso intrafamiliar.

Más allá de eso, terminó condenado por el Tribunal Penal Colegiado Nº1, cuyos jueces ahora deberán resolver si le dan la libertad mientras el expediente se define en la Corte.

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