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17 de noviembre de 2009
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POLÍTICA INTERNACIONAL

Pocos avances en las relaciones Cuba-EEUU

Sólo hubo gestos de buena voluntad, pero el Gobierno de la isla sigue pidiendo el fin del embargo, mientras que el país del norte reclama apertura democrática.

    Basta un paseo frente a la representación estadounidense en el Malecón de La Habana para tener una muestra de la tan comentada distensión registrada entre Cuba y Estados Unidos desde la llegada a la Casa Blanca de Barack Obama. La llamada Sección de Intereses Norteamericana (Sina) ya no es objeto de la “guerra de propaganda” que se lidiaba allí en tiempos de George W. Bush. En junio se apagó un letrero luminoso gigante que, desde la fachada, mostraba artículos sobre derechos humanos y noticias silenciadas por los medios de comunicación de la isla. Las autoridades cubanas erigieron en el 2006 un “bosque” de 138 banderas para taparle la vista.

    Y aunque los mástiles siguen allí, desde hace pocos meses sólo ondean una veintena de pequeños banderines que no ocultan ya la fachada. También han desaparecido otros carteles dirigidos hacia la Sina, como uno que decía: “Señores imperialistas, no les tenemos ningún miedo”. Según el ministro cubano de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, el gobierno de Obama está utilizando una retórica “menos agresiva” frente a Cuba. Y la isla parece corresponder: hasta el mismo ex presidente Fidel Castro ha agregado en varios de sus artículos palabras elogiosas para Obama e, incluso, calificó de “positivo” que se le concediera el premio Nobel de la Paz.

    Pero, al margen de palabras y gestos, tanto unos como otros se quejan de la falta de avances del contrario. La principales exigencias de Cuba son el fin del embargo y la puesta en libertad de cinco agentes presos desde hace más de una década en Estados Unidos bajo cargos de espionaje. Las de Estados Unidos, cambios democráticos y de derechos humanos.

    OTRA ACTITUD.
Tras reunirse con Raúl Castro en La Habana a mediados de octubre, el ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, afirmó que el presidente cubano acogió "positivamente" la elección de Obama, "a quien tiene gran respeto", así como también "la nueva actitud" de este "en ciertos actos y decisiones". Sin embargo, según Moratinos, para Cuba "es un elemento fundamental" el fin del embargo. Por su parte, según el diario El País, Obama pidió al presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, que Moratinos transmitiera a Castro un mensaje: "Decidle a Raúl que si él no da pasos, tampoco yo podré darlos".

    En abril, Obama anunció el levantamiento de las restricciones impuestas en el 2004 por Bush a los viajes a la isla de cubanos residentes en Estados Unidos así como al envío de dinero a familiares. También se han retomado las conversaciones bilaterales, interrumpidas hace años, sobre migración y servicios postales. No obstante, Cuba considera dichas medidas insuficientes y afirma que desde la llegada al poder de Obama sigue intacto y en plena aplicación el embargo económico, financiero y comercial vigente desde hace casi medio siglo. Según la isla, este debe ser eliminado de inmediato sin que se pida nada a cambio.

    "El bloqueo es una política unilateral, violatoria del derecho internacional y que deber ser levantada también unilateralmente", afirmó el canciller cubano Rodríguez el 28 de octubre en la Asamblea General de la ONU, antes de aprobarse por 187 votos a favor, tres en contra y dos abstenciones una resolución de condena al embargo. El organismo viene condenando el embargo por mayoría aplastante desde hace 18 años. Sin embargo, en los pasillos de los ministerios en La Habana se afirmaba que esta votación era especial, por ser la primera que tiene lugar durante el mandato de Obama, quien tuvo el “cambio” como su principal divisa electoral.

    “Obama no podrá aplicar una política nueva creíble y eficaz en la región del Caribe y América latina sin resolver el problema de Cuba”, afirmó Rodríguez. No obstante, el portavoz del Departamento de Estado, Ian Kelly, dijo que sólo considerarán levantar el embargo “cuando el Gobierno de Cuba empiece a dar algunos pasos positivos hacia una menor represión de su propia gente”. “No creemos que haya llegado el momento”, afirmó.

    PÉRDIDAS MILLONARIAS. Cuba considera el embargo como el principal obstáculo para su desarrollo y calcula que desde principios de los años 60 le ha dejado daños económicos por más de 96.000 millones de dólares, o 236.000 millones de dólares calculados al tipo de cambio actual, además de que tiene repercusiones en muchas áreas, desde la de alimentación hasta las de salud, educación, transporte, turismo o deporte. Cuba defiende también que el embargo perjudica a los propios estadounidenses, por ser el único país del mundo al que tienen prohibido viajar libremente.

    En Cuba se reconoce que Obama no puede levantar sin más y de un día para otro el embargo y que debe para ello aglutinar una mayoría suficiente en el Congreso. Pero se insiste con que el presidente sí dispone de “amplias facultades ejecutivas” para modificar decenas de regulaciones y restricciones. Funcionarios cubanos hacen referencia, por ejemplo, a excepciones generales eliminadas por Bush hace cinco años que, con el fin de fomentar el intercambio en diversas áreas, permitían los viajes de deportistas, académicos y artistas, tanto de estadounidenses hacia Cuba como de cubanos hacia Estados Unidos.

    El viceministro de Cultura cubano, Fernando Rojas, estimó que, al igual que se eliminaron las restricciones a los viajes de cubano-americanos, “lo lógico sería que volviera a establecerse la excepción general para el intercambio cultural y académico”. También el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, abogó en agosto en La Habana por fomentar dichos intercambios antes de intentar solucionar el embargo, la base de Guantánamo, los presos políticos o las emisiones de radio y televisión hacia Cuba. Según el político demócrata, considerado próximo a Obama, actualmente se vive “la mejor atmósfera en muchos años para la mejora de las relaciones”, y “lo que se necesitan son pasos concretos por ambos lados” con el fin de “reforzar la confianza mutua, antes de afrontar asuntos más amplios”.

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