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9 de septiembre de 2011
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Piedemonte

Buenos días, a pesar de todo: ¡Qué tema el del piedemonte mendocino

    Buenos días, a pesar de todo: ¡Qué tema el del piedemonte mendocino. En las orillas de esta ciudad oasis, contradictoriamente, cada vez hay menos agua! Un tema que es de tangible realidad, que existe, que tiene sus graves perjuicios para la ciudad toda, pero que no es tratado con frecuencia, porque, bueno, usted sabe, es meterse en el pupo del cuerpo del grupo Vila, y eso es algo que puede ocasionar irritaciones en uno, quiero decir en el tipo, no en el diario.

    La libertad de posesión de muchos de esos terrenos que acunan las estribaciones de la precordillera ha servido, parajódicamente, para que los extremos del status los usen para vivir. Por un lado, los llamados asentamientos marginales no planificados, a la mala de Dios, a la que te criaste, que han generado numerosos barrios donde la pobreza se viste de cartón, latas y olvido.

    Por otro lado, los ricos nuevos, fundamentalmente ellos, que se jactan de vivir en barrios cerrados, con vigilancia propia, servicios propios, conciencia cuatro por cuatro y el carnet al día de socios del club de los que se salvan. ¿Parajódico, no?, al lado de la pobreza la riqueza hace sus mansiones. Allí viven profesionales de alta jerarquía, empresarios de chequera libre, funcionarios de probada generosidad patrimonial y jueces que a veces deben dirimir juicios en los que está involucrado el dueño del barrio.

    Porque se engañan aquellos que dicen "este es mi barrio", "vení a mi barrio", "te invito a recorre mi barrio". El pronombre posesivo es "su", porque es "su" barrio, el de un empresario. ¿Es bueno construir en el piedemonte? Todos esos asentamientos, pobres y pudientes, se caracterizan por procesos de urbanización no adaptados al ambiente piedemontano, con alto impacto y degradación ambiental, mal uso de los escasos recursos de agua y suelo, destrucción de la vegetación natural, aceleración del discurrir de las aguas pluviales, y degradación del paisaje.

    La consecuencia general de tales impactos son efectos propios de la zona y efectos que se trasladan hacia el gran Mendoza. Se traduce en la acentuación de los riesgos, sobre todo los aluvionales, pues los impactos mencionados, al modificar las pendientes generales para transformarlas en terrenos planos, se manifiestan en el aumento de la violencia y la magnitud de los aluviones, por citar uno de los muchos inconvenientes.

    Hace muchos años, la Universidad Nacional de Cuyo viene litigando con el grupo Vila por la posesión de terrenos en el piedemonte. Pues, ahora, la casa de altos estudios ha propuesto que esos terrenos sean declarados zona de interés científico y educativo, ya que los especialistas, y la UNCuyo tiene muchos, afirman que la zona está en riesgo ambiental. La Corte Suprema de Justicia aún tiene que dar su veredicto de posesión.

    La Justicia, que no es suprema ni corte, ya falló dos veces a favor del grupo Vila. Habrá que esperar pero las opciones son claras: recuperar terrenos que, a través de la Nación, nos pertenecen a todos, o seguir construyendo palacios para que los holgados de bolsillos puedan dormir con guardias cuidando sus sueños. Usted verá. 

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