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24 de agosto de 2006
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SAN RAFAEL

Piden 20 años para el partícipe de un homicidio

El fiscal Norberto Jamsech solicitó ayer al término de su alegato que Raúl Castro sea condenado a 20 años de prisión como partícipe criminal primario en robo seguido de muerte, hecho que terminó con la vida del empresario Carlos Méndez en San Rafael, en abril del 2002.

   El fiscal Norberto Jamsech solicitó ayer al término de su alegato que Raúl Castro sea condenado a 20 años de prisión como partícipe criminal primario en robo seguido de muerte, hecho que terminó con la vida del empresario Carlos Méndez en San Rafael, en abril del 2002. En igual sentido –la misma cantidad de años– se pronunció el abogado Diego Lavado, quien representa a la familia de la víctima. En tanto que la defensora oficial, María Camiletti, solicitó la absolución para Castro. Hoy, el Tribunal de la Primera Cámara del Crimen de San Rafael dará a conocer la sentencia.

EL HECHO. Castro reconoció, cuando declaró, haber trasladado en su auto Falcon momentos antes del hecho a los dos principales sospechosos y dijo que los dejó cerca de una estación de servicios, a menos de tres cuadras del quincho donde estaba Méndez. Pero negó su vinculación con el caso, como haber efectuado dos o tres pasadas por este último lugar tal como lo dijeron, al menos, dos testigos. “Las pasadas no fueron circunstanciales”, dijo ayer Jamsech en su exposición. Como a los pocos días Castro vendió el Falcon y se fue de San Rafael, el fiscal consideró que ello “no era casual” y que formaba “parte de un plan”.

    Méndez fue atacado esa tarde por dos jóvenes, a quienes llevó Castro en su auto, uno menor de edad. En el 2003, la Segunda Cámara del Crimen condenó al mayor de ellos, Luis García, a 20 años de prisión al igual que al policía Miguel Arana por haber prestado, supuestamente, apoyo al hecho, tal como se lo incrimina ahora también a Castro. Arana se habría desplazado por la zona en su automóvil y a su casa fueron a esconderse los autores minutos después del crimen.

    Incluso, pudo haber un quinto participante, por ahora desconocido. El fiscal dijo ayer que tanto Arana como Castro hicieron un trabajo para que la zona donde estaba Méndez quedara “liberada”. Castro y Méndez se conocían desde hacía bastante tiempo por militar ambos en el radicalismo. Jamsech expresó que tanto Arana como Castro dieron apoyo “moral y físico” a los autores del crimen como que también los protegieron y ayudaron. Dijo que utilizaron menores para cometer un hecho que ellos (por los mayores) no se animaron a efectuar.

    Sabían, además, que los asaltantes llevaban armas y que iban a robarle a Méndez, sumándose el disparo que terminó con su vida. A los pocos minutos de sucedido el hecho, intervino la policía. Detuvo a los dos jóvenes en casa de Arana, a este y a su mujer por encubrimiento (esta fue luego liberada y apartada de la causa). Jamsech consideró que al estar involucrado un efectivo policial “se olvidaron” de Castro y por eso no cayó en ese momento. “Se olvidaron de Castro por seguir a los autores”, enfatizó. Días después, Castro vendió el Falcon y se fue, primero, a La Plata y, luego, a Chaco, donde lo detuvieron en el 2005.

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