access_time 15:02
|
28 de septiembre de 2006
|
|

Pensar en el futuro o seguir en el barro

Las posibilidades de Argentina y Mendoza de consolidarse van atadas a una infinidad de factores, sobre todo de la macroeconomía. La política de bajo vuelo se caracteriza por poner todo en peligro.

    Es increíble, pero ciertamente real. Argentina y Mendoza están hechas de hombres y mujeres que cada día avanzan en una dirección, marchan inexorablemente hacia adelante, aunque sea contra todo, lo posible o lo imposible. Así y todo, parecen ser incomprendidos por sus dirigentes, con una constancia que conmueve.

    Conmueve, obviamente, para mal. Como pasó hace ya unas semanas, esta columna de media semana podría estar llena de runrunes de la política que después avanzan y se multiplican. Sin embargo, aunque sea por un pequeño homenaje a esa gente que hace del país y la provincia este increíble vergel que avanza a pesar de todo, vamos a intentar superar tanta politiquería e intentar pensar en el futuro. Pero como no podemos con nuestro genio, igual dejaremos algún escandalete político para el final.

    VIENTO A FAVOR. El Sol tuvo el privilegio de compartir el fin de semana con una treintena de los periodistas y editores más importantes de los grandes diarios de Capital y del interior del país, economistas e importantes dirigentes de la banca cooperativa. El encuentro, informal y desestructurado, fue una ocasión más que propicia para ver, escuchar y debatir a la Argentina un poco más allá, sin tanta hojarasca política.
 
    Es, sin dudas, una certeza que los números que acompañan cada día la economía de este país y de la provincia no parecen comparecer con la forma de gestionar la política y las instituciones. Como charlábamos, precisamente, con algunos colegas y dirigentes cooperativos, este país tiene un amor permanente por discutir la anécdota y no la profundidad de los temas y los problemas.

    La política, la economía, la justicia, todo entra en debate, en discusión, en conflicto de intereses ideológicos, económicos y pasajeros, y es difícil encontrar trabajos que puedan ver un poco más allá y pensar en una perspectiva superadora. A menos de cuatro años de que este país cumpla sus dos siglos, parece que es casi imposible que alguien piense que ese puede ser un punto de inflexión para hacer balances, es cierto, pero también para imaginar un futuro.

    2007 A LA VISTA. Hoy, sin dudas, el momento económico es excepcional. Tres años de crecimiento con tasas similares a las de China, recuperación de los índices de empleo, los de pobreza en baja, pero, obvio, todavía altos, y una sensación de que el clima real de negocios es bueno. Es difícil tomar parámetros reales de todo esto, sobre todo, como decíamos arriba, cuando hay una tendencia marcada a quedarse en la anécdota.

    Quizás, la mejor prueba de ello sea que, a pesar de los pronósticos catastróficos que aún hoy existen, nada pasa y el crecimiento y la mejora real parecen permanentes. Cualquier comentario de las supuestas vacas sagradas de las siempre poco santas consultoras económicas y de muchos de nuestros colegas que se prenden con un facilismo sorprendente a esos discursos puede ser prolijamente dinamitado por los números de la realidad.

    Lo preocupante en este caso es que el Gobierno, un verdadero experto en el manejo marketinero, no es capaz de saltar vallas e imaginar como estadistas, sino que tiene una evidente propensión a mezclarse en ese barro de la anécdota y en el manejo de la politiquería, lo que lo convierte en un actor más de la mediocridad generalizada.

    NÚMEROS.Leonardo Bleger es uno de los economistas jóvenes más serios y sólidos que por estos días se pueden escuchar, alejado de las escuelas tradicionales que en los últimos tiempos concentraron las opiniones y los micrófonos. Bleger suele poner sobre el papel o en palabras un diagnóstico bastante más equilibrado de la realidad del que se suele escuchar. Aprovechando la oportunidad de poder tenerlo frente a frente, vale la pena sumar algunos datos a esta columna.

    Sobre todo, pensando en un 2007 en el que la contienda electoral presionará con fuerza sobre la economía, pero también hay una realidad macro que parece sólida. El 2007 aparece en el horizonte con un nivel de actividad económico en ascenso, impulsado por el consumo privado y la inversión, un consumo privado que, según Bleger, se explica por la mejora en el empleo, las mejoras en los ingresos reales de una parte de la población (ya se anunció el aumento de 13% a los jubilados y es casi seguro un aumento en los salarios de la administración pública y nuevas negociaciones privadas) y el crecimiento significativo de los préstamos bancarios y comerciales con ese destino.

    Como se ve, todos son datos que caen como anillo al dedo en un año donde el kirchnerismo revalidará sus títulos. Pero, como bien marca Bleger,hay datos que no deben obviarse. Si bien el presupuesto 2007 confirma que se mantendrá la fuerte inversión pública (tanto en la Nación como en Mendoza), el crecimiento y las buenas noticias pueden verse afectados por las restricciones en materia energética (en julio de este año, el consumo alcanzó 93% de la capacidad instalada para generar energía), a lo que hay que agregar una posible desaceleración del consumo por la suba de las tasas de interés y el riesgo adicional de cambios bruscos en el escenario internacional, siempre latentes, que afecten el crecimiento global y los precios de las materias primas, un dato que, en una economía que proyecta exportar 48.500 millones en el 2007 –8,5% más que en este 2006–, no es para dejarlo pasar.

    Pero hay otro dato que destaca el economista allegado a la banca cooperativa que no deja escapar: la todavía irresoluta participación de los asalariados en la riqueza de la Nación.

    Es cierto, como ya vimos, que se va mejorando lentamente y que la tendencia de la sociedad a comparar con su peor momento más reciente (la crisis del 2001)genera esa sensación de mejoría, pero,por ejemplo, en el 74, la participación de la masa salarial en el PBI era de casi 50%, en 1992 llegó a 40% y recién ahora, recuperándose lentamente, araña 25%. Algo parecido pasa con la brecha entre los que más ganan y los que menos, marcando una desigualdad que apenas comienza a ser combatida.

    LOS PELIGROSOS DE SIEMPRE.
El panorama –como se puede observar– ni es la cercanía al infierno que se suele pregonar ni tampoco un jardín de rosas de aroma perdurable, como el Gobierno pregona. Quizás por eso no queda otro camino que asustarse, por lo menos un poco, cuando se ve a los políticos jugar tan seguido con fuego. Prometimos que no podríamos con nuestro genio y tendríamos que bajar al barro de la política diaria.

    Mendoza sigue siendo centro de atracción nacional y nadie ya duda de que Julio Cobos tendrá un papel preponderante en la campaña del kirchnerismo desde hoy mismo. Pero, a medida que crece, también ordenar Mendoza no es fácil; esa sensación, o certeza, que a quien Cobos y Kirchner levanten la mano será el próximo gobernador templa los ánimos de todos.

    Sin embargo, todavía hay sorpresas. En las últimas horas, el mundo político y periodístico remarcó el silencio y la desaparición del que quizás sea hasta ahora el candidato cobista con más chance, César Biffi. La pregunta sobrevuela como águila intrépida y no encuentra respuesta. Sin embargo, por lo menos un hombre con acceso a la cercanías del intendente tombino y un cerrado y convencido iglesista confesaron a este diario una hipótesis.

    Biffi es radical, y si bien está a muerte con Cobos, no es kirchnerista y sueña con ser el candidato no de la concertación, sino de la unidad del radicalismo. Ambas fuentes coinciden en que biffistas hicieron llegar a Iglesias un mensaje conciliador, ofreciéndole cierta protección si antes del congreso partidario de noviembre agacha un poco la cabeza y entran todos al corral radical y juntos emergen con fuerza y listas propias, poniendo coto a las ambiciones justicialistas y, después, comienzan una nueva etapa de construcción del radicalismo mendocino, cerca de Kirchner y Cobos, mientras sirva, y bien lejos si las cosas se complican.

    Será difícil que alguien confiese públicamente esta estrategia. Lo que está en juego es nada más y nada menos que la monta del caballo del comisario, y ante tanta pirotecnia en la cabeza del gobernador, cada vez toma más fuerza la idea de dejar las riendas en manos de una amazona. Se sabe que las mujeres suelen ser más fieles y leales que los hombres. Pero, mientras esto pasa en el cobismo koncertador, el iglesismo no tiene tampoco días felices.

    La escasa convocatoria del acto en Anzorena puso en estado de shock a las filas del ex gobernador y a eso hay que sumarle un rival impensado. Se dice que Víctor Fayad, quien hace meses atrás apoyó fuertemente a Iglesias, se encontró con la sorpresa cuando le advirtieron que el candidato a intendente sería Sergio Bruni.

    Fayad, ni corto ni perezoso –según dicen–,adelantó que entonces le haría la interna a Roberto Iglesias dentro del radicalismo y vía sus emisarios lo desafió a ver quién era más capaz de armar una estructura en toda la provincia. Como se ve, nada es fácil, y entre tanta chiqueza será difícil encontrar la grandeza que nos augure un futuro próspero.

SEGUÍ LEYENDO:

Diario El Sol Mendoza. Domicilio: La Rioja 987, M5500 Mendoza. Argentina. Director Periodístico: Jorge Hirschbrand. © Copyright Cuyo Servycom SA 2020. Todos los derechos reservados.