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3 de noviembre de 2009
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Paradoja

En casa de herrero cuchillo de palo y tenedor de libros. Usted sabe la diferencia que hay entre una paradoja y una parajoda. Una paradoja es una expresión ilógica en la que hay una contradicción aparente.

    En casa de herrero cuchillo de palo y tenedor de libros. Usted sabe la diferencia que hay entre una paradoja y una parajoda. Una paradoja es una expresión ilógica en la que hay una contradicción aparente. ¿Cómo puede ser que la policía chupe, ah? Veamos, ocurren cosas que son realmente curiosas y que contradicen el lugar, la situación, o la institución en la que ocurren. Por ejemplo, es contradictorio que un odontólogo le pegue una piña a un paciente, a ver si le saca un diente sin cobrarle. No es bueno que una maestra sea analfabeta. También es curioso que un bombero no quiera meter la mano en el fuego por nadie. También que un enfermero le ponga una inyección a una almohada, que un cirujano corte por lo sano, que una modista se quede en el molde, que un fotógrafo se preocupe por bajar los rollos, que una vaca actúe de mala leche, que, que un monstruo tenga miedo, que una enema le salga para el poto.
    Vamos con las instituciones, es contradictorio que a Edemsa nadie le siga la corriente, que no funcionen los baños de Obras Sanitarias, que el Servicio Nacional de Meteorología añore los buenos tiempos, que en el zoológico vivan como animales y que los inquilinos de un cementerio se hagan los vivos. Pues bien, a pesar de ser curiosos, paradójicos, los hechos ocurren. Días atrás robaron en un jardín maternal. Nadie vio nada y nadie se explica cómo entraron los cacos. Fue en el jardín maternal Lacitos de amor. Se llevaron carne de un freezer y otra cantidad de alimentos.
    Hasta aquí no parece haber contradicción alguna. Pues bien, acá viene: el jardincito funciona en el Ministerio de Seguridad. ¡No!, ¡pará, loco!, estamos todos en el horno. Si roban en el Ministerio de Seguridad, qué podemos esperar nosotros. Esto es el acabose o el empezose. Ya no hay lugar seguro en esta provincia. No te salvás de los afanes ni aunque te mudes a una comisaría, algunos ladrones ya no salen de noche por temor a que los asalten. Uno no se siente seguro de los ladrones ni aunque sea ladrón. También, los delincuentes podrían respetar un poquito más los códigos. Si seguimos así, a la señorita justicia le van a terminar robando la balanza y la espada. La venda no, para que no pueda hacer el indentikit. Bueno, al menos por esta vez, Ciurca no tuvo que trasladarse hasta el lugar del hecho.

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