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17 de mayo de 2007
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¿Para qué fueron a River?

Si en el clásico Boca vs. River la última gambeta te sale bien y metés la redonda, sos Gardel. Si te sale mal, un burro. De Gardel a burro hay una milésima. En la vida no es nada, pero te marcan: Gardel o burro.

    Si en el clásico Boca vs. River la última gambeta te sale bien y metés la redonda, sos Gardel. Si te sale mal, un burro. De Gardel a burro hay una milésima. En la vida no es nada, pero te marcan: Gardel o burro. Llevar la apertura del Mundial al Monumental convirtió a los ideólogos, en el decir del tablón,en burros. No les salió ni una gambeta en la cancha de los Millonarios. Atendieron mal los pilotos. Desorden total, antes, durante y después del espectáculo. Hubo sólo 10.000 personas y el precio de las entradas, para ricos y famosos.

Anclados en el Newbery. A las 13 del jueves 3 de mayo –el rally se largaba a las 18.30–, la información celosamente guardada era que no podían ingresar los autos al estadio porque el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires no autorizaba el Súper Especial. El desastre de Cromagnon duele y nadie pone la cucaracha cuando hay riesgos. Se dijo que el gobernador De la Sota habría realizado un par de llamadas al Gobierno nacional para salvar la inauguración.

    El visto bueno fue dado por Jorge Telerman –jefe del Gobierno porteño– recién a las 15. Como Tatita Dios en los asuntos del rally atiende en Córdoba, no les paró el diluvio y la neblina. Los poderosos del WRC quedaron anclados en el aeropuerto Jorge Newbery, el rally tambaleando y más desorientado que Adán en el Día de la Madre. Para colmo, el universo periodístico más la trouppe de pilotos-navegantes, jefes de equipos y otras yerbas que siguen el Mundial, trinando y calientes.

Cosas veréis, Sancho. Durante el rally y al concluir, varios referentes criollos de la organización y el periodismo se autoamordazaron y dieron mil y una explicaciones sobre ese jueves tormentoso. Mirando las entrevistas a los espectadores de todo el país y del exterior que estaban en Córdoba, prevalecían las alabanzas a la iniciativa de la propuesta del Coliseo de Núñez y le echaban la culpa al clima. La verdad era otra. Había desazón, impotencia, ineptitud y bronca.

Garito ni ganga.Mamando durante cuatro días el rally, pregunto: ¿para qué fueron a River? El deporte motor no ofertón, timba ni negocio. Es pasión, pueblo, adrenalina, viajar kilómetros para gozar unos segundos de motores rugiendo. El Mundial es patrimonio cordobés, popular y multitudinario. Por los inventos y beneficios de iluminados, Argentina –el país que más espectadores convoca en el mundo del rally– estuvo a punto de perder el rumbo.

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