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11 de septiembre de 2019
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Tribunales locales

Para la Justicia, el crimen de Julieta no fue femicidio: 18 años para el autor

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Andrés Di Césare fue hallado culpable de la muerte de la joven de 21 años por el delito de homicidio simple, descartando la perspectiva de género. Para los jueces no se comprobó que existiera una relación de pareja y por eso no hicieron lugar a lo que pedía la fiscalía. Malestar en la familia de la víctima.

Casi tres años pasaron para que la Justicia dictara sentencia contra Andrés Di Césare, el detenido por la muerte de la joven con quien mantenía una relación amorosa informal, Julieta González (21).

Fue este miércoles, pasadas las 22, y la pena de los jueces que lideraron el proceso fue polémica: descartaron el femicidio como había solicitado la fiscal que instruyó la causa, Claudia Ríos, y condenaron al sujeto a 18 años de cárcel por homicidio simple. 

De esta forma, el hijo de un reconocido empresario del transporte, quien negó en una de las últimas audiencias ser el autor del asesinato, zafó de la prisión perpetua que habían solicitado la fiscalía y la querella.

Pasadas las 20.30, la defensa terminó de argumentar el caso, luego de una jornada maratónica, y sostener que el joven de 26 años no era el autor del crimen.

Ese fue el momento para que los jueces Mauricio Juan, María Alejandra Ratto y Jorge Coussirat pasaran a un cuarto intermedio antes de dar a conocer el fallo. Tenían que analizar las pruebas que habían presentado tanto la fiscal, como la querella, a cargo de Juan Riffo, y la defensa.

La parte acusadora entendió que Di Césare era autor del delito de homicidio agravado por mediar relación de pareja en concurso ideal con femicidio porque, sostuvo Ríos, mató a la joven con quien salía porque creía que estaba embarazada.

Y se basó en una serie de pruebas científicas que lo ubicaron en la escena: los restos de piel de Di Césare hallados debajo de las uñas de González (un claro signo de que la víctima se defendió de una agresión) y los rastros de sangre levantados en el auto del ahora culpable que revelaron que pertenecían a la joven.

La representante del Ministerio Público también destacó que las antenas de celulares ubicaron a la misma hora los teléfonos de González y Di Césare en el mismo lugar –la zona de calles Padre Vázquez y Matienzo de Maipú–, lo que determinó que se habían encontrado.

Uno de los puntos más importantes del alegato de la investigadora estuvo centrado en las búsquedas que realizó Di Césare con su teléfono, pruebas que fueron encontradas cuando le secuestraron el aparato: buscó en internet cómo borrar pruebas luego de un crimen. 

La querella, en representación de la madre de la víctima, coincidió con los argumentos de la fiscalía.

Por su parte, la defensa, a cargo de Pablo Cazabán y Fernández, señaló que la pruebas no fueron directas y que Di Césare se encontraba con amigos cuando se produjo el crimen, el 21 de setiembre del 2016.

Entendió, además, que no estaba comprobada la relación de pareja, dejando fuera cualquier calificación que tipifique perpetua. Por eso, la duda se planteó porque podría tratarse de un homicidio simple, que prevé una pena menor, es decir, de 8 a 25 años de cárcel.

Lo cierto que el tribunal terminó con los cruces entre las partes luego de casi tres años y sentenció a 18 años a Di Césare.

El asesinato de Julieta González generó un fuerte impacto porque, por aquellos días, otra mujer fue asesinada por su pareja: Janet Zapata.

González dejó de ser vista el Día de la Primavera, cuando había pactado reunirse con Di Césare. Unos 20 minutos antes de las 19 de ese día, ambos se encontraron en Maipú.

En un momento hubo una discusión entre la joven y Di Césare. Esto fue confirmado hasta por el detenido cuando declaró. Es más, hasta reconoció que le dio un golpe en el rostro.

Sin embargo, explicó que se fue inmediatamente del lugar en el cual se habían reunido y estuvo con amigos en el cumpleaños de su primo.

La fiscalía dio otra versión: que la golpeó y la llevó hasta la zona del piedemonte de Luján, cerca de la cárcel de Cacheuta. Y que allí la mató a golpes en el interior de su auto, un Ford Fiesta Max.

Al parecer, Julieta le dijo que estaba esperando una hijo de él y esto lo enfureció.

El cadáver de la joven fue hallado seis días después, luego de que encontraran una campera con sus documentos. Presentaba heridas fatales en el rostro: la fiscal Ríos concluyó, por el análisis del terreno donde yacía el cuerpo, que a Julieta la mataron de un piedrazo en el rostro.

Dos semanas después, el hijo del empresario maipucino fue detenido como principal sospechoso y luego pasó a la cárcel.

El juicio en su contra se demoró por una serie de planteos de la defensa, que cuestionó, básicamente, cada una de las pruebas que fueron incorporadas en la causa.

Tras el fallo, la fiscal Ríos y la querella aseguraron que presentarán un recurso de casación para intentar dar vuelta el fallo para que se condene a Di Césare por femicidio, que prevé prisión perpetua como pena.

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