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3 de diciembre de 2009
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BOLOGNEZI, EL JUICIO

Para la fiscalía de Cámara se acreditó la autoría de Girala y Metralleta Pérez

Nancy Lecek adelantó que iba a mantener la acusación. El proceso sigue el lunes.

    Extenso y pormenorizado. Así se pueden definir los alegatos que expuso ayer la fiscal de Cámara Nancy Lecek en el juicio que se sigue en San Martín por la muerte de José Luis Kote Bolognezi. Tanto se extendieron, que el tribunal resolvió, minutos antes de las 13, pasar a un cuarto intermedio hasta el lunes, día en que el Ministerio Público continuará argumentando el caso. La fiscal fue contundente en sus primeras palabras y manifestó que iba a mantener la acusación contra los imputados, Abdo Girala y Carlos Metralleta Pérez, al entender que está probada su participación en el hecho.

    Estaba previsto que Lecek comenzara a alegar a las 8.30. Pero recién una hora después la jurista y su ayudante dieron inicio a esta etapa. La sala estaba llena y todos los que la habitaban, expectantes. Cuando la magistrada arrancó, lo primero en decir fue letal: “Excelentísimo tribunal, este Ministerio Público va a adelantar que sostendrá la acusación contra los imputados”.

    Acto seguido, realizó un minucioso relato y exprimió cada uno de los testimonios incorporados al proceso. La duda está centrada en si la fiscalía acusará por homicidio en riña (prevé de 2 a 6 años de cárcel) o si pedirá un cambio de calificación a homicidio simple, que tiene un máximo de 25 años. Algunas fuentes señalan que la querella sí pedirá cambio de imputación.

    Durante su alegato, Lecek indicó que “quedó acreditado que el joven Bolognezi fue rozado por una camioneta Ford Ranger negra, se bajaron cuatro sujetos, lo golpearon y lo asfixiaron de 3 a 5 minutos y, luego de quitarle la vida, lo arrojaron al baldío”. Sobre este tema, hay dos situaciones consideradas importantes: la fiscal mencionó a Girala y a Metralleta como integrantes de ese grupo que circulaba en la Ranger y también “a dos personas más no habidas”.

    Por otra parte, además de situar en la escena del crimen a los dos acusados, mencionó a la camioneta negra que generó tantos interrogantes en el proceso oral. Esto porque se dijo que Girala manejaba una Ranger similar el 14 de setiembre del 2002, aunque el acusado sostuvo en el proceso que en esa fecha él tenía un Peugeot 206 azul. Lecek insistió con que el acusado sí manejaba esa madrugada la Ranger, porque tres testigos dijeron haberlo visto horas previas al ataque en ese rodado.

    Uno de los testimonios que acreditó esta versión fue el de Ana María Puebla, quien es clave para la fiscal y la querella, y su versión conduciría a la condena de los dos sindicados. “Esa camioneta negra fue utilizada por Girala antes del hecho, durante el hecho y después del hecho”, dijo.

LAS PRUEBAS.
Un cuestionamiento que se hizo a Lecek desde que comenzó a analizar las pruebas objetivas halladas por ella en el proceso está vinculado al procedimiento policial. “El acta de procedimiento se realizó a las 9.45, cuando un policía había llegado dos horas antes por curiosidad, ya que el centro de operaciones primero le había ordenado que fuera y después que dejara sin efecto la medida.

    Igualmente, este efectivo fue, observó el cuerpo y dejó de custodia a un policía de tránsito, que no se sabe quién es”. La magistrada agregó: “Desde la primera instancia, las cosas se hicieron mal, y cabe a esta fiscalía preguntarse si no se hicieron mal a propósito”, dejando abierta la posibilidad de que la familia Girala haya intervenido para desviar la investigación.

    En otro sentido, la fiscalía se refirió a la hipótesis que tiene la defensa, relacionada con el cabaret Brujas. “Nadie puede ni pudo confirmar la hipótesis del cabaret. Quienes depositaron el cuerpo debajo del olivo conocían el lugar a la perfección, porque sabían que en esa posición la luz, hasta que amaneciera, no lo iba a mostrar”.

    Para la jurista, el otro sindicado, Metralleta, sería quien golpeó y depositó el cuerpo en el baldío, de acuerdo a la versión de la testigo fundamental de la causa, quien dijo que fue “un hombre robusto y que parecía el mayor del grupo”.

TESTIGO CLAVE.
La fiscal desmenuzó el relato de Ana María Puebla, quien aseguró haber visto a cuatro sujetos en una camioneta negra golpear a un joven y luego tirarlo en el baldío. Puebla se contradijo en más de una oportunidad durante su relato con relación a lo que había dicho durante la investigación. Lecek contabilizó tres diferencias, y sobre ellas comentó: “Las contradicciones no tienen entidad, porque ya habían sido aclaradas durante la instrucción”.

    En relación a la colaboración policial con los Girala para el esclarecimiento del hecho (reconocido Abdo Girala y su padre, Daniel), la magistrada dejó latente la duda: “Vale preguntarse si el oficial (Orlando) Funes era el único que se estaba solidarizando con esta causa”, debido a que hay otros efectivos cuestionados en su tarea relacionada con la pesquisa. Por último, la magistrada desmintió la versión aportada por el imputado y sus amigos, quienes aseguraron que esa noche estuvieron en la estación de servicios La Jirafa antes de las 2, tomando una cerveza, y que luego se marcharon.

    “Nadie los vio en La Jirafa y ni siquiera ellos pudieron precisar con exactitud todo lo que hicieron esa noche, incurriendo en algunas contradicciones entre ellos”, señaló. A las 12.30, el presidente del tribunal, Pedro Carrizo, interrumpió los alegatos y ordenó pasar a un cuarto intermedio hasta el lunes a las 8.30, luego de consultar con sus pares, José Antonio Balliro y Carmen Coronel. En ese momento, la magistrada cul

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