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28 de agosto de 2006
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LO QUE VIMOS

Palavecino se dio el gusto y brilló

El Chaqueño pasó por Mendoza y cautivó a los espectadores.

    El pasado fin de semana los amantes del folclore se vistieron de fiesta para deleitarse con la presencia del Chaqueño Palavecino, uno de los exponentes más calificados del género. Con media hora de retraso y con el auditorio Ángel Bustelo repleto de seguidores, hizo su presencia en escena el más grande de todos los tiempos: Oscar Esperanza (su verdadero nombre), quien apareció junto a sus nueve músicos. Silbidos, gritos, aplausos y muchas expresiones de cariño y admiración fueron las primeras impresiones que el artista recibió por parte de un público desenfadado y con hambre de folclore.

EL INICIO DE UN GRAN SHOW. Sin vertir palabra alguna (costumbre conocida en él), el cantante se dispuso a brindar un espectáculo en el que los clásicos de siempre, como Amor salvaje, Juan de la calle, Cuando llora mi guitarra,Luna valista, El dedo en la llaga y Que me olvides tú, entre otros, se fueron apoderando de la gala, la que durante sus dos horas de duración mantuvo un clima festivo y familiar.

   Con su particular estilo y sin muchos cambios respecto a sus anteriores espectáculos, Palavecino comenzó a intercalar los temas que lo consagraron con los de su nueva placa titulada El gusto es mío, donde fue posible escuchar canciones como Zamba del pañuelo, Gatito del dulce amor, La sacharrosa y Línea curva, entre muchas más. Si bien no todos los presentes conocían las nuevas melodías, fue posible apreciar a un público fascinado con el nuevo compacto del popular cantante. Llegó el momento de hablar y Palavecino se tomó unos segundos para agradecer la presencia y fidelidad de tantos mendocinos.

    Tras las cálidas palabras, y como no podía ser de otro modo, la gente comenzó a acercarse al escenario, donde, a modo de afecto y agradecimiento, le entregaron botellas de vino, cartas y carteles, tornándose ese momento en un verdadero ritual entre el músico y sus seguidores. Así, sin perder mucho tiempo, el músico continuó con su show, presentando a cada uno de los músicos que lo acompañaron en escena.

EL TANGO ESTUVO PRESENTE. A las 0, y con una hora y media ininterrumpida de espectáculo, el Chaqueño se retiró de escena (tanto para descansar como para recuperarse, ya que durante el show se lo pudo ver con algunos problemitas de salud) y fueron precisamente sus músicos quienes se lucieron al entonar, cada uno con sus respectivos instrumentos, La Cumparsita, una interpretación que erizó la piel de cada uno de los espectadores, logrando un amplio y merecido reconocimiento.

LA HORA DEL FINAL. Promediando las dos horas de show, Palavecino entró en la recta final de su espectáculo entonando sus temas más populares, los cuales fueron ovacionados por los presentes. A las 0.30 se despidió, agradeciendo la presencia de todos. Sin embargo, tras la insistencia de la gente que pedía una canción más, la banda regresó al escenario y entonó La ley y la trampa y Don Amancio, despidiéndose así definitivamente de sus seguidores. No hay mucho para agregar, sólo decir que el Chaqueño demostró ser un gran referente del folclore nacional, por su profesionalismo, carisma y enorme poder de convocatoria en cada una de sus presentaciones

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