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19 de septiembre de 2006
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Otro escándalo político sacude a Brasil

A menos de dos semanas de las elecciones generales en las que Lula va por su reelección, un caso de corrupción que incluye a oficialistas y opositores pone en tela de juicio a la clase dirigente.

    Cuando faltan menos de dos semanas para las elecciones generales en Brasil, un nuevo escándalo involucrando a la clase política brasileña, que incluye prisiones, sobornos, grandes cantidades de dinero y maniobras irregulares, golpea tanto al oficialismo como a la oposición. Para el oficialista Partido de los Trabajadores (PT), del actual presidente de Brasil y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, el golpe vino con el encarcelamiento de uno de sus integrantes, Valdebran Padilha da Silva, preso el viernes en Sao Paulo.

     Tenía una importante suma de dinero con la cual, se sospecha, iba a comprar una serie de materiales que vinculan a candidatos opositores con escándalos de corrupción. Junto a Padilha fue detenido el abogado y ex policía Gedimar Pereira Passos, quien declaró que estaba al servicio del PT para comprobar la autenticidad del material y aseguró que el dinero que ambos portaban provenía en parte de un representante del PT y en parte de una revista interesada en acceder al material en forma exclusiva, según informó ayer el diario Folha de Sao Paulo.

    El material, consistente en un DVD, fotos y videos, vincularía al candidato al gobierno de Sao Paulo por el opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), José Serra, con una maniobra delictiva descubierta este año, en la que, mediante licitaciones irregulares, las alcaldías compraban ambulancias a precios sobrevalorados con la colaboración de parlamentarios, que, a cambio de sobornos, liberaban los recursos.

    El escándalo, que ya involucró a casi 80 congresistas y a unas 60 alcaldías, habría comenzado en 1998, cuando Serra era ministro de Salud durante el gobierno del ex presidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2002), según publicó este fin de semana la revista Istoé, que entrevistó a los empresarios Luiz Antonio Vedoin y Darcy Vedoin, propietarios de una empresa que fabricaba y vendía ambulancias y lideraba la operación delictiva.

    “En esa época (1998), la bancada del Partido de la Social Democracia Brasileña conseguía aprobar todo, y en el ministerio, el dinero era rápidamente aprobado”, dijo Vedoin a Istoé. Siendo Serra una de las figuras con mayor peso dentro del PSDB, favorito a ganar el gobierno del estado más rico de Brasil, sus eventuales vinculaciones con la llamada “Mafia de las Ambulancias” podría convertirse en un duro golpe para los socialdemócratas, que a nivel nacional intentan revertir la probable reelección de Lula en la primera vuelta electoral del 1 de octubre, tal como lo indican todos los sondeos de opinión.

    El material, que podría complicar la vida de los socialdemócratas por su contenido y la de los petistas por los métodos empleados para adquirirlo, fue elaborado, según el matutino, por el propio Vedoin, preso este viernes acusado de ocultar pruebas y chantajear a personas vinculadas a acciones delictivas. Entre las escenas que figuran en el material aparece Serra en el 2001, en Cuiabá, capital del estado de Mato Grosso, participando de la entrega de 41 ambulancias que habrían sido vendidas a los municipios por la cuadrilla encabezada por los Vedoin.

    En algunas fotos aparece el candidato a la presidencia por el PSDB, Geraldo Alckmin, saludando a una persona identificada por la Policía Federal como representante de otra empresa que también vendía ambulancias a las alcaldías en combinación con la cuadrilla. Mientras tanto, Gobierno y oposición se valen de todos los medios para negar las acusaciones y atacar al adversario. A la vez, la misma urgencia que tienen los socialdemócratas para frenar el avance –al parecer imbatible– de Lula hacia la reelección, la tiene el PT para revertir el favoritismo de la oposición para ganar el gobierno del mayor colegio electoral del país, el estado de Sao Paulo.

    El presidente nacional del PT, Ricardo Berzoini, negó la entrega de dinero a cambio del material y adjudicó las nuevas denuncias a la “frustración” de “aquellos que pretenden destruir al PT” por su favoritismo en las elecciones. Por su parte, el PSDB mostró en su espacio televisivo nocturno las imágenes de Pasos y Padilha detenidos, mientras un locutor preguntaba quién estaba “por detrás de ese juego sucio” y quién “mandó perjudicar” la campaña de Alckmin. Finalizó con el mensaje: “Diga no a la bajeza y vote por un Brasil decente”.

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