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4 de septiembre de 2006
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MALAS RELACIONES

Otro caso pasional llegó a la Justicia

Un joven que golpeaba a su mujer y tenía orden de no acercarse intentó matarla hace un año. Recién a fines de julio, el agresor fue apresado. La triste historia.

       Ya no son los golpes, las magulladuras, el maltrato psicológico, los abusos sexuales y otro tipo de agresiones. Entre los varones y las mujeres, muchas veces cada historia es única y violenta. Inclusive, algunas situaciones llevan a uno de los concubinos a querer terminar con la vida del otro. Así fue la conflictiva relación entre los novios maipucinos Sergio Canciello y Gabriela Magallanes, la que terminó con una tentativa de homicidio tras varios encontronazos violentos, una golpiza y un disparo, hecho que tuvo su origen el 8 de febrero del 2005.


       La víctima, como en la mayoría de los casos de violencia intrafamiliar, fue la mujer y recién a finales de julio de este año fue atrapado el joven Canciello, quien quedó definitivamente detenido e imputado por orden de la Justicia, ya que en una primera denuncia había pasado fugazmente por una comisaría por este hecho, pero había recuperado la libertad.


      A LOS GOLPES. Lo cierto es que la pareja Canciello-Magallanes vivía en una modesta vivienda ubicada en calle Chile al 300, en Gutiérrez, Maipú. La relación sentimental entre ellos no pasaba por su mejor momento y siempre aparecían las discusiones. Fue así que el hombre abandonó la casa y nada se sabía de él. Por este maltrato, la joven Magallanes presentó una denuncia y desde la Justicia le prohibieron el ingreso al lugar. Es más, Canciello no podía aproximarse a su mujer. No tenía que tener contacto alguno con ella. Ni siquiera hablar.


      Mientras tanto, se inició una investigación con el objetivo de desentrañar qué tipo de agresiones estaba acostumbrado a realizar el joven contra su mujer. Pero un día, el 8 de febrero del 2005, todo terminó de la peor manera: Canciello desobedeció la orden judicial e ingresó furioso a la vivienda de calle Chile. Fuera de sí, golpeó ferozmente a su ex novia y le disparó. Le produjo una grave herida. Magallanes terminó internada con diversas fracturas en el rostro, entre ellas, una en el tabique. Canciello estaba seguro de que había cometido su tan planeado objetivo: matarla. Pero a pesar de las graves heridas, la joven todavía respiraba en una de las habitaciones de la casa.


       Fue salvada por unos vecinos, quienes la llevaron a un hospital público de Ciudad. Siete días más tarde, el 15 de febrero, Canciello cayó detenido. Fue imputado por violación de domicilio y lesiones graves. Esta acusación le permitió recuperar la libertad rápidamente, a pesar de que su ex estaba internada en grave estado. Desde esa entrada y salida de un calabozo, nadie sabía acerca del paradero del novio violento. Se fue sin dejar rastros.


      APRESADO. Sin embargo, la Justicia tenía otros planes para él. Nueve meses después, el 14 de noviembre del 2005, lo procesaron por el delito de tentativa de homicidio. De inmediato, se ordenó su detención, pero cuando los investigadores fueron a buscarlo a su hogar, este ya no estaba. Y su paradero era incierto. Recién el 29 de julio de este año el joven, quien era intensamente buscado por intentar matar a su pareja, cayó apresado en Godoy Cruz. Según informaron desde Tribunales, Canciello iba manejando su Volkswagen Gol por calle Rawson al 800 cuando fue interceptado por personal policial.


      Inmediatamente fue trasladado a Contraventores, preventivamente, porque, al parecer, su defensa alegó que su cliente tiene problemas psiquiátricos. Desde la Justicia solicitaron que se le realicen las pericias psicológicas de rigor al acusado. La imputación por homicidio en grado de tentativa sigue en pie y no es excarcelable. 

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