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6 de mayo de 2010
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MUNDIALES EN SEPIA

Orsi, entre violines y gambetas

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El Mumo triunfó en Independiente de Avellaneda. Brilló en Europa, se nacionalizó italiano y fue campeón del mundo con la Azurra en el 34. Como técnico ganó muchos títulos en Mendoza. Pero nunca dejó su otra gran pasión:?el tango.

Quienes peinan canas y buena memoria recordarán a Raimundo Orsi como uno de los futbolistas argentinos que jugaron para Italia en el Mundial del 34.

Otros dirán que el Mumo Orsi ganó como entrenador en Mendoza varios títulos de la Liga Mendocina allá por los 50 y 60 del siglo XX.

Pero algunos pocos, quizás, sabrán que Orsi, además de ser uno de los grandes futbolistas que dio este país, fue un amante del tango y un muy buen violinista.

Un corte y una quebrada. El Mumo nació en Avellaneda, el 2 de setiembre de 1901. Desde muy chico tuvo la influencia de su hermano Máximo, letrista y compositor de tangos.

Raimundo fue un violinista precoz y de pibe tocó junto a otros jóvenes como el bandoneonista Freddy Scorticati, quien sería una gran figura del tango.

También armó un trío junto a Carlos Marcucci y Domingo Riverol y despuntó su vicio en las milongas porteñas de las primeras décadas del siglo pasado, mientras su nombre empezaba a sonar con fuerza en la primera división de Independiente de Avellaneda.

Según cuenta el periodista Edmundo Eichelbaum en su biografía novelada sobre Carlos Gardel, en los Juegos Olímpicos de Amsterdan de 1928, el Morocho del Abasto visitó al plantel argentino y le pidió expresamente a Orsi que lo acompañara con su violín para interpretar unas canciones.

La era amateur. Mientras disfrutaba del tango, Orsi iba construyendo una carrera formidable en el deporte. Formó parte del Independiente que ganó el Campeonato Argentino de Primera División de la Asociación Amteur (1922 y 1926) y tres ediciones de la Copa Competencia (1924, 1925y 1926).

Como recitan los abuelos, sin equivocarse y sin respirar, Canaveri, Lalín, Ravaschio, Seoane y Orsi fue la gran delantera de los Rojos en esos tiempos de fútbol amateur.

En los Juegos Olímpicos de 1928 en Amsterdan ganó la medalla de plata con Argentina y deslumbró al mundo con su velocidad y su potencia, siempre jugando como extremo izquierdo.

En la juve y en la azurra. Juventus de Italia lo contrató y, así, Orsi fue un pionero al jugar de manera profesional en Europa. Con la Vecchia Signora fue campeón cinco veces (1931-1935). Luego volvió a Argentina porque en el Viejo Continente ya se veía venir el peligro de la guerra.

El padre del Mumo era italiano. Gracias a eso pudo nacionalizarse tano y jugar para la Azurra el Mundial del 34, un torneo que quedó en la memoria por su utilización propagandística para mostrar el régimen fascista que lideraba Benito Mussolini. En el 36 lo imitarían Adolf Hitler, con los Juegos Olímpicos de Berlín, y en el 78, en nuestro país, Jorge Rafaela Videla daría otra muestra de cómo utilzar un acontecimiento deportivo para hacer propaganda de una dictadura.

En el Mundial del 34, Italia contó con los argentinos nacionalizados Atilio Demaría, Luis Monti, Enrique Guaita y Orsi.

Ante Checoslovaquia, en la final, Orsi anotó el empate de Italia que obligó a un alargue. En el tiempo suplementario, la Azurra venció y fue campeóna del mundo por primera vez en la historia.

Antes del partido, Il Duce se había acercado a la concetración italiana y había dejado un claro mensaje: "Buena suerte, muchachos. Ganen, si no, crash", dijo Mussolini.

No era joda disputar esa final.

De vuelta al pago. Cuando Orsi volvió a Argentina jugó en Boca, Platense, Almagro, Peñarol de Uruguay y Flamengo de Brasil.

Después, en la década del 50, cuando ya era técnico, fue tentado por el Deportivo Maipú para hacerse cargo del equipo.

Con el Cruzado, Orsi obtuvo los títulos de la Liga en 1953 y 58. En esa época, le recomendó a Racing Club contratar al mendocino Pedro Waldemar Manfredini. Y no estaba equivocado. Manfredini fue figura de la Academia y salió campeón en 1958. Después, fue vendido a Roma de Italia, donde es ídolo absoluto.

Orsi no se conformó. Con Independiente Rivadavia fue campeón en los años 60, 61, 62 y 65. Y, dirigiendo al Atlético Club San Martín, obtuvo el título del 66.Raimundo se dio el enorme gusto de juntar en su vida dos de las pasiones más populares de este país: el fútbol y el tango. Fue campeón del mundo y tocó con Gardel.

En fin, como dirían en el barrio, el Mumo las hizo todas.

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