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10 de agosto de 2022
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Opinión

Vaca Muerta mendocina y la hora de la verdad

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Si concluyesen con éxito los trabajos de exploración que YPF tiene previsto llevar adelante en la considerada lengua norte de Vaca Muerta –esa extensión que se interna en territorio mendocino como parte del fenomenal yacimiento de crudo y gas de la cuenca neuquina–, el actual perfil energético de la provincia como su potencial en reservas se transformarían de tal manera que Malargüe, por caso, podría escalar en 50 por ciento su actual producción petrolera.

Tanto en el departamento del Sur como en el Gobierno provincial están mirando con extrema atención y no menos expectativa lo que viene de ahora en más, luego de que la Dirección de Protección Ambiental (DPA) resolviera disparar y activar los estudios de impacto ambiental de la maniobra de perforación y estimulación hidráulica (fracking) que debe llevar adelante la petrolera en las dos zonas apuntadas, la de Agua Negra y Paso Bardas Norte. Una vez aprobado el procedimiento, lo que se descuenta que sucederá en el lapso de un mes, aproximadamente, YPF deberá comenzar con las tareas de exploración con una inversión de 17 millones de dólares. Es lo que se acordó en mayo entre Rodolfo Suarez y el por entonces CEO de la compañía, Sergio Affronti. Pero si los resultados son positivos, es decir si confirman lo que todos especulan que puede llegar a existir en esas áreas hidrocarburíferas, la petrolera se ha comprometido a destinar alrededor de 500 millones de dólares con la puesta en marcha de la instalación de 150 pozos, además de los dos que servirán para la experiencia piloto.

La expectativa es enorme porque, por primera vez, las dos perforaciones exploratorias de YPF se realizarán en la zona de mayor potencial de la Vaca Muerta mendocina. Del resultado que se obtenga dependerá no sólo lo que viene, sino que confirmará o no todo lo que se cree que existe y que tanto recelo y queja ha generado desde Mendoza hacia la propia petrolera, por años, considerando que desvió toda la inversión disponible a Neuquén, abandonando a una mínima expresión sus inversiones en Mendoza; inversiones vinculadas con el potencial no convencional, claramente.

Este martes, la DPA publicó las dos resoluciones correspondientes. De ahí la reactivación, a su vez, del entusiasmo oficial en Malargüe, por supuesto, un departamento extrañamente bombardeado por organizaciones sociales y políticas de toda la provincia por pretender crecer y desarrollarse haciendo uso y explotación de sus recursos naturales, los petroleros desde ya, y los mineros; y por el área económica del Ejecutivo mendocino, el que ha llevado adelante una relación complicada con la petrolera por cuestiones meramente políticas y por desavenencias en las condiciones para realizar las inversiones en el Sur. Para la petrolera, siempre fue más atractivo direccionar sus recursos a Neuquén y, en la provincia, al polo petroquímico de Luján, donde tiene emplazada la destilería. Pero, por la zona Sur, justo donde ahora se llevarán adelante los estudios de exploración, la queja del Gobierno mendocino siempre ha sido que se la dejó de lado, manteniendo lo convencional sin aventurarse a lo que se cree que existe como potencial no convencional.

El combo de inversión tiene otra arista que ha formado parte de las negociaciones que tienen su origen en el 2021 y que se terminaron de cerrar en mayo, cuando se analizó, además, una posible rebaja en el pago de regalías que YPF pedía para una parte de sus posesiones en Chachahuén/Cerro Morado Este a cambio de una mayor inversión en la zona. Lo que está en juego, de todo esto, es un pedido de prórroga que ha solicitado la petrolera para tres áreas, justamente una de ellas involucrada en la aventura por el no convencional y que se otorgará. “En julio del año pasado, nosotros nos comprometimos a darle la prórroga. Eso, seguramente, caminará cuando nos traigan la documentación faltante”, dijo en mayo el ministro de Economía y Energía, Enrique Vaquié. Para estas áreas, en caso de obtener la prórroga, como todo lo indica, YPF se comprometió a sumar una inversión de 25 millones de dólares, de acuerdo con lo que se había firmado en julio del 2021.

El pacto también incluyó potenciar el área logística de Potasio Río Colorado (PRC), para el que la Provincia está en pleno proceso de búsqueda de un socio con capital y conocimiento suficiente para explotar el yacimiento de sales, paralizado desde el 2011 en adelante.

La empresa tiene el compromiso que, una vez obtenida la autorización y el visto bueno sobre los estudios de la evaluación de impacto ambiental que habilitó realizar la Dirección de Protección Ambiental por medio de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Cuyo, deben iniciarse los trabajos de perforación exploratoria en los pozos del Sur. Se calcula que ese tipo de operaciones podría arrancar entre octubre y noviembre.

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