access_time 07:42
|
11 de agosto de 2022
|
|
Opinión

Sin lugar para los débiles

https://elsol-compress-release.s3-accelerate.amazonaws.com/images/large/1573238113322Yacimiento%20Potasio%20R%C3%ADo%20Colorado%20(2).jpg
Potasio Río Colorado, una de las tantas oportunidades perdidas por Mendoza.

En Mendoza existe, desde algún tiempo a esta parte, una explicación comúnmente extendida que indica que si la macroeconomía no hubiese distorsionado el tipo de cambio y las condiciones de competitividad, si no hubiese descontrolado la inflación y disminuido esa política voraz por aspirar los recursos del sector privado por la vía de la presión impositiva, la provincia se encontraría en niveles superiores a los que demuestra, partiendo desde lo económico y su reflejo en el ámbito social.

Quién puede dudar de que un pueblo, un municipio y una provincia navegan a expensas de lo que decida la Nación, que es la que mantiene bajo su control los resortes más gravitantes de la economía, partiendo de la facultad de emisión de moneda y el manejo de la tasa de interés que determina hacia dónde y cómo invertir el dinero de los argentinos y el destino, entre otras cosas, de sus ahorros.

Lo cuestionable de esa mirada, extendida entre los funcionarios y referentes del oficialismo gobernante, es que sea la única respuesta existente en el menú cuando se le exige, ya no sólo a quien está gobernando, un grado mayor de creatividad y de la toma de medidas y acciones para revertir la debacle en la que se está o, al menos, detenerla o aliviarla.

Es común oír en la dirigencia –no entre aquella que se alinea detrás de una mirada más osada, menos conservadora y por supuesto que más valiente– que es falaz, inapropiada, “facilista” y “trillada” esa apelación como “hipótesis” que se viene haciendo desde el tiempo en que comenzó a ser más pronunciado el deterioro en la calidad de vida de los mendocinos –bien podría decirse de alrededor de unos diez años a esta parte–, de la ampliación y modificación de la matriz productiva de la provincia apuntalada históricamente en el agro, la agroindustria y lo que fue hasta no hace mucho su gran producción petrolera. Ese tipo de economía, tan rica y variada y que tantos buenos frutos y buenos resultados de todo tipo le ha dado a Mendoza, donde además de lo económico, hay que sumarle esa marca internacional de la que hace gala la provincia de la mano de la vitivinicultura y el turismo, ya no va más.

Este no va más, ese agotamiento que demuestra y que es evidente más allá de si se trata de algo pasajero o coyuntural es un punto en el que todos coinciden. La discusión sobre cómo hacer para salir del empantanamiento se da entre quienes defienden que con lo que tenemos alcanza y basta y que sólo hay que influir en la Nación para que modifique la macro y evite las acciones de discriminación para con Mendoza, y los que se paran en dos ejes: uno enfocado en todo aquello justo y necesario para modificar la macro que le corresponde a la Nación, recontratrillado y dicho como se ve, y el otro, en probar otros caminos y explorar otros horizontes. Para esto último se necesita tiempo, constancia, perseverancia, firmeza, convicción y mucho de un carácter soñador y visionario. Todo lo último, evidentemente, es lo que no abunda en Mendoza.

Si, como única explicación de la situación, Mendoza sigue descansando en eso de que la producción y actividad petrolera decayó porque los pozos envejecieron y porque YPF dejó de invertir; si la conducción de la provincia –la actual y la que vendrá, no importa cuándo sea– sigue sólo y puramente en esa línea de que la Nación discrimina a los mendocinos –lo que es cierto, pero que por eso no se ha crecido lo que se debió–, pues, lo que viene será más de lo mismo.

Los nuevos vientos que se le presentaron como oportunidad a Mendoza fueron desaprovechados. Es probable que haya existido una dosis de mala suerte, como con todo lo de la mina de sales Potasio Río Colorado (PRC) porque, recién ahora, tras diez años del abandono del yacimiento, es posible que aparezca un inversor que se asocie a la Provincia. Sobre esta infraestructura, la de PRC, se pudo haber aprovechado mucho antes en el tiempo el polo logístico que emergió del abandono, como alternativa para prestar servicios a las empresas petroleras instaladas en Neuquén, cerca del límite con Mendoza y, por supuesto, en Malargüe; quizás se debió contar con más poder de lobby y presión sobre el Gobierno nacional, en épocas de Mauricio Macri, para ser beneficiados con el proceso licitatorio para las inversiones de energías limpias, el Renovar, donde Mendoza quedó a la cola; tampoco existió el suficiente poder de seducción y de convicción para que las inversiones extranjeras del litio que se están focalizando en el norte pasaran por Mendoza, aprovechando el corredor bioceánico más importante del país; se demoró más de quince años –o más– la decisión de volver a poner en valor el túnel ferroviario argentino-chileno (Caracoles) sin uso por más de 30 años; más recientemente se dejó pasar la oportunidad de recibir un préstamo del fondo soberano de Arabia Saudí por 100 millones de dólares para ser invertidos en riego y en la construcción y adquisición de pívots de riego –fondos disponibles del mundo árabe a los que, ahora, la gestión de Sergio Massa les ha puesto el ojo, en Qatar–; además de todo lo relacionado a la inversión minera, dentro de la ley 7.722, sin mencionar los proyectos que se pudieron activar en Malargüe, un departamento donde lo que sobra es licencia social para la actividad.

Y así se podría seguir durante mucho tiempo, enumerando oportunidades que se dejaron en el camino en una Mendoza en donde si hubo algo que la caracterizó en el pasado y a sus más que esforzadas generaciones, resultó ser el tesón y esa visión extraordinaria de imaginar el futuro desde la nada misma.

Una lástima, sí, absolutamente. Pero lo que no puede Mendoza, o que no podría para no cometer un acto de absoluta y condenada prepotencia cuando se trata de un simple pensamiento e invitación a una reflexión, es perder más tiempo en seguir culpando a otros de lo que le pasa.

TEMAS:

Opinión

SEGUÍ LEYENDO:

Diario El Sol Mendoza. Domicilio: La Rioja 987, M5500 Mendoza. Argentina. Director Periodístico: Jorge Hirschbrand. © Copyright Cuyo Servycom SA 2020. Todos los derechos reservados.