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21 de enero de 2022
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Opinión

Portezuelo: “¡Minga! A mí me dan la plata”

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Portezuelo del Viento.

“Menos mal que en el acuerdo de cómo se le pagaría el dinero destinado a Portezuelo se incluyó aquella cláusula, la tercera, porque, si no, hoy estaríamos frente al temor de perder el uso de un dinero que no fue otra cosa que un resarcimiento a la Provincia por los perjuicios de la promoción industrial que tuvieron otras jurisdicciones”, dice hoy, con énfasis, Alfredo Cornejo a quien lo quiera escuchar. Lo hace como respuesta y reacción a las voces del peronismo, entre ellas, la del intendente Emir Félix, quien por Twitter acusó al ex gobernador de estar en contra de la construcción de Portezuelo del Viento y de que, por esa razón, hizo incluir la cláusula, la número 3 del contrato, en la que se lee que los recursos serán enviados a la Provincia por medio de letras intransferibles depositadas en un fideicomiso especial “a los fines de la ejecución de la obra y/u otras obras hídricas necesarias para el desarrollo de la generación hidroeléctrica provincial”.

La respuesta del gobierno de Alberto Fernández a través de Wado de Pedro al pronto despacho que presentó el gobernador Rodolfo Suarez un mes atrás en la Casa Rosada, apurando la definición del laudo o arbitraje que tiene que resolver el presidente sorprendió a todos. El ministro del Interior sugirió que el pedido hecho por el gobernador en junio del 2020, luego de que el jefe de Estado avalara el desarchivo del expediente, a instancias de La Pampa, nunca tuvo curso legal.

De todas las hipótesis posibles sobre cómo sería el desenlace, esa era la única que no estaba en los planes.

Mauricio Macri ya había laudado a favor de la obra, y las provincias que conforman el Comité Interjurisdiccional del Río Colorado (Coirco), con otras administraciones distintas de las actuales, la habían aprobado. Claro que La Pampa siempre se opuso. Cuando el peronismo volvió al poder, el gobernador Sergio Ziliotto creyó ver una oportunidad política de bloquear la construcción. Y lo hizo pidiendo el desarchivo del expediente que la Nación avaló. Y, como los apoyos van y vienen –circunstanciales de acuerdo con el color político que gobierna en las provincias– Buenos Aires, Río Negro y Neuquén se alinearon con la Presidencia y también con La Pampa, con lo que Mendoza pasó a estar 1 a 4 abajo en todas las votaciones del Coirco. Entonces, fue Suarez el que pidió el laudo.

El gobierno mendocino asegura que esa moción quedó plasmada en el acta de la reunión del Coirco. Y que la respuesta que dio De Pedro no es más que una maniobra dilatoria para no tener que votar por una opción o por la otra, lo que deja a Mendoza en la peor posición: no puede ni avanzar con Portezuelo ni cambiar a un plan B.

La novela en torno a Portezuelo del Viento tiene algunos episodios no mostrados hasta ahora, o no tan conocidos, aunque se crea –y con razón– que todo ha sido contado alrededor de los dimes y diretes y las idas y vueltas que ha tenido la marcha del emprendimiento. Uno de los primeros aspectos a destacar es que las diferencias entre Mendoza y La Pampa no sólo están concentradas en la puja por el agua. Hay también otra notable: es la cohesión que han mostrado los pampeanos frente al conflicto, ya fueran peronistas o radicales. Todos, sin excepción, han ido siempre detrás del mismo objetivo. En Mendoza está visto que Portezuelo se metió en la grieta y, como tal, es un tema más de enfrentamiento en los límites adentro de la provincia.

Pero hay otras diferencias que Mendoza tiene con La Pampa que pueden jugar a su favor y que hoy, en medio del conflicto por el agua, se destacan y provocan, a la vez, una especie de ira en la provincia vecina, obsesionada en frenar cualquier intento de regulación de los ríos en el territorio provincial.

La más importante de todas hay que buscarla allá por el 2006, cuando en Mendoza gobernaba Julio Cobos; en la Nación, Néstor Kirchner y en La Pampa, Carlos Verna. Durante el noviazgo del grueso de los radicales con el kirchnerismo, Cobos se acercó a Kirchner buscando un arreglo por la demanda realizada contra la Nación por los perjuicios de la promoción industrial. El juicio se había presentado a instancias de un estudio del Consejo Empresario Mendocino (CEM), que había concluido que el daño contra Mendoza era de unos 16.600 millones de dólares. Ese monto reclamaba la Provincia, pero ningún peritaje judicial podía llegar a certificarlo ni tampoco se sabía con exactitud cuánto tiempo pasaría para que el juicio se resolviera.

Con lo que Cobos se acercó a Kirchner y acordaron que la Nación pagaría una obra. El acuerdo se selló el 29 de agosto del 2006. La Pampa también le había hecho un juicio a la Nación con los mismos argumentos. También se sentía perjudicada por la emigración de sus empresas a las provincias promovidas. Kirchner reunió a Cobos y a Verna para buscar un acuerdo entre las provincias apadrinado por la Nación. Cobos tomó la palabra y, dirigiéndose a Verna, le dijo: “Acordemos dos obras con la plata que nos debe la Nación, y solucionamos nuestro problema: nosotros hacemos Portezuelo del Viento para aprovechar el río y la energía, y, con la plata de ustedes, se hace el trasvase del río Grande al Atuel para que tengan el agua que se perdió”. La historia de la reconstrucción de aquel intento de negociación entre los tres da cuenta de que Verna respondió de inmediato, sin siquiera pensar: “¡Minga! A mí me dan la plata”. Y se terminó todo.

Lo que siguió a aquello es más conocido. Los 16.600 millones de dólares que había calculado de perjuicio el CEM se transformaron en unos 300 millones de dólares para Mendoza. Cobos pactó la obra que el tiempo fue dilatando. Los pampeanos cobraron en efectivo. En algún momento se creyó que con ese dinero construirían los acueductos pensados, proyectados y hasta planificados en algún momento, que tomarían agua del Colorado para transportarla a las zonas que la sequía del Atuel había dejado sin agua. En Mendoza dicen que los pampeanos se gastaron la plata, no tienen obras y no resolvieron ningún problema. Y que, por esa razón, principalmente, hoy pretenden trabar el emprendimiento en Mendoza.

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