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21 de julio de 2021
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Opinión

Portezuelo: inminente desenlace con nuevos escenarios

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Si se analiza la obra por el impacto económico, por lejos, el proyecto de Portezuelo del Viento es lo más trascendente con lo que haya contado la provincia en mucho tiempo hasta esta parte. Caídas las iniciativas que giraban alrededor de la explotación de los recursos mineros, con aquellos emprendimientos que en los papeles prometían nuevo empleo genuino y generación de riqueza a una escala desconocida para la provincia, para el gobierno de Rodolfo Suarez, la obra sobre el río Grande es la única esperanza para comenzar a torcer ese rumbo descendente de una economía que no crece desde hace más de una década y que tiene síntomas y evidencias ciertas de recesión para algunos de sus sectores más importantes.

Por eso el Gobierno está defendiendo en todos los frentes la continuidad del proceso de licitación que se encuentra en su etapa final. Ya lo hizo ante la Corte de Justicia de la Nación y, probablemente, lo tenga que volver a hacer una vez que se notifique de una nueva demanda en contra de la obra presentada por la provincia de La Pampa; lo está haciendo en las discusiones políticas, más que técnicas, que se han venido dando en el comité de cuenca del Colorado (Coirco); ante la misma presidencia de Alberto Fernández, a quien Suarez le solicitó que laude en el conflicto, y lo propio ha realizado en los últimos días en la Fiscalía de Estado, cuando envió los argumentos en defensa del proyecto con la firme intención de hacer caer los planteos jurídicos y ambientales que piden frenar todo y esperar mejores épocas, más benévolas, para una obra que entienden que hoy es inconveniente.

Todo está envuelto en dilemas cada vez más tenebrosos e inciertos que deben ser abordados sin que se sepa cuál puede ser el final de todo el proceso. El escenario para Portezuelo y para la Provincia ha cambiado. Paralelamente a aquellos aspectos técnicos y ambientales, además de todos los motivos que ha interpuesto La Pampa en contra de la Provincia y de la obra, ahora hay que sumar los de los nuevos tiempos y de naturaleza política que hacen peligrar el proceso. Veamos.

–Es ampliamente conocido, aunque se siga negando con algo de énfasis, que cuando se elaboró el pliego, muchas de las condiciones se hicieron girar alrededor de IMPSA, cuando todavía estaba en manos de la familia Pescarmona. Una familia mendocina, una empresa mendocina, con empleo mendocino y en problemas. La provisión de las turbinas para Portezuelo debía surgir de Mendoza con toda la inversión quedando en Mendoza. Hoy, todo ha cambiado: está en manos del Estado nacional, con una mínima participación del Estado mendocino. Para no pocos mendocinos de la política y del mundo empresario, IMPSA ahora está bajo sospecha, aunque nadie lo diga ni lo confirme. El destino de la metalúrgica hoy se define en la Rosada y los maliciosos, que son muchos, hasta no descartan que se transforme en un botín de La Cámpora.

–El nuevo escenario podría traer como consecuencia que, en caso de que el proyecto se detenga, suspendido o para siempre, o la licitación no termine culminando bien, como se espera, la Nación deje de enviar los recursos que trimestralmente deposita en la cuenta especial con destino específico que se creó para tal fin. En una semana, exactamente, la Nación debe enviar la cuota número 8 por un poco más de 46 millones de dólares. Con ese depósito se habrán acumulado 261,6 millones de dólares de un total de 1.023 millones que la Nación adeuda y está pagando religiosamente. Nadie asegura hoy en Mendoza que si se cae la licitación, la Nación siga enviando los fondos o que ese mecanismo sufra alguna distorsión.

–El nuevo escenario obliga a posar la atención en la Nación, controlante hoy de IMPSA. De acuerdo con algunos trascendidos de fiar, cuando el gobierno de Suarez pidió al consorcio que lidera la china Sinohydro una mejora de oferta, lo que se logró con una reducción de 240 millones de dólares de lo que se había ofrecido en el sobre económico, se sostiene que intercedió la propia Rosada con un pedido concreto y directo a la firma estatal china para que bajara el precio, asegurándose la continuidad sin inconvenientes de otros contratos y proyectos que tiene la constructora en Argentina.

–En medio de tantos asuntos que atender, entre los viejos e históricos y los nuevos, da vueltas una idea en estado embrionario que apunta a pedirle al consorcio una nueva reducción. Sería un esfuerzo límite, admite la fuente consultada, porque el monto que se ha pasado (alrededor de 900 millones de dólares) estaría en el máximo posible. Pero, si las empresas mendocinas que acompañan, como la pata local, a la constructora china accedieran a revisar los números, algunos aventuran que Sinohydro podría dejar el proyecto. Si ello ocurriera, ordenaría a un rearmado de la situación con un nuevo concurso para seleccionar a su remplazante, el que podría ser cualquiera de los constructores argentinos que se quejaron en su momento por haberlos dejado fuera a propósito bajo el solo efecto de beneficiar a los chinos.

Un final abierto para Portezuelo, como nadie lo imaginaba pocos meses atrás. Un final que, de todas maneras, se conocerá en breve y que difícilmente pueda postergar mucho más ese mar de incertidumbre y dudas que dominaron al proyecto inesperadamente.

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