Días atrás, escuché atentamente una noticia que decía que el Gobierno nacional estaba pensando una fórmula presidencial para las elecciones de octubre del 2007, compuesta por Cristina de Kirchner y Carlos Reutemann. Aparentemente, la idea del Gobierno central con esta fórmula es la de atraer inversiones al país en años venideros. Nada más disparatado que esto.

          Si el presidente está preocupado porque el nivel de inversión extranjera es demasiado bajo, no lo mejorará cambiando las figuritas. Y tiene razón en estar preocupado, porque desde el exterior ven a nuestro país con problemas para que lleguen inversiones, básicamente por las medidas de política económica que implementó el Gobierno. Estas medidas fueron para aumentar el poder sobre los mercados y, de esta manera, tener mucha discrecionalidad sobre la mayoría de ellos.

       Así se terminó poniendo en duda la seguridad jurídica y las reglas de juego, al ir y venir en las negociaciones con las empresas con subsidios, impuestos, impuestos a las exportaciones, suspensiones a las exportaciones, controles de precios, precios indicativos, autorizaciones o permisos para exportar, entre otros. Como sabemos, en el cortísimo plazo la economía seguirá creciendo a tasas chinas, necesariamente impulsadapor el consumo y los superávit externo y fiscal, que hacen que nuestro país sea menos vulnerable a distintos tipos de shocks internacionales o nacionales desde el punto de vista económico.

      Por esto, uno supone que, para que este crecimiento a tasas de Producto Bruto Interno cercanas a 9% anual continúe sostenidamente, el Gobierno debe generar un contexto mucho más favorable para que las inversiones vengan solas, es decir, a través de la incorporación de capital físico. Obviamente que, para que esto ocurra, no necesariamente deben cambiar sólo las figuritas de los cargos ejecutivos, sino también las políticas económicas, como, por ejemplo, avanzar en una flexibilización de los acuerdos de precios y salir paulatinamente del congelamiento de las tarifas de los servicios públicos, entre otras.