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16 de mayo de 2022
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Opinión

Pobreza en Mendoza y su relación con la caída del empleo en 10 años

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“Pasa algo raro en Argentina”, dijo el miércoles el gobernador Rodolfo Suarez en una improvisada rueda de prensa en Luján, preparándose gustoso a darle rienda suelta a su teoría sobre el empleo, la pobreza, los datos del INDEC y la comparación con las zonas del país mejor asistidas por el Estado nacional, entre ellas, el AMBA. “Nosotros subimos el empleo y tenemos más pobreza. En el conurbano baja el empleo y baja la pobreza. Esos son los planes. Es el ‘plan platita’. Acá en Mendoza se trabaja más y tenemos más pobreza. No puede ser. Es ilógico. Acá tenemos otros planes como Mendoza Activa, Semilla, Enlazados, Enlace y la gente trabaja y no recibe planes”, completó.

El oficialismo local en tándem, al que se suma cada tanto el gobernador con sus propios dichos como en Luján, no deja de apuntarle a la Nación y a su política de discriminación para con las provincias que no comulgan con su color político, ni mucho menos con esa visión populista, demagógica y con poca constricción a la austeridad y al uso responsable con que administra los fondos públicos. Y es cierto que Mendoza ha sido relegada. Lo reflejan las partidas de esos tipos de fondos que a discreción reparte el Gobierno nacional. Son recursos que se mueven por fuera de los que establece la coparticipación, algunos otros fijados también por ley y los que quedan fuera del Presupuesto, como suele suceder en un proceso inflacionario, como el actual, y la subestimación sobre todo lo que se recaudará a lo largo del año.

Pero ¿es cierto que Mendoza crea empleo, como ha dicho Suarez? ¿Es cierto, además, que creando empleo la pobreza debería bajar? Está más claro comenzar por el segundo de los interrogantes: el empleo, ni en Mendoza ni en Argentina, como venía sucediendo regularmente, garantiza en estos tiempos escapar de la pobreza. Lo ha reconocido todo el mundo, oficialistas y opositores. En eso no pueden estar en desacuerdo ante evidencias tan claras: medido en términos objetivos, el salario real en Argentina ha ido perdiendo peso y espacio.

Pero, Mendoza no crea empleo, como ha dicho el gobernador, y mucho menos de calidad, ni formal ni registrado. Como todo es relativo y según con qué se esté haciendo la comparación o desde dónde se estén tomando los datos, sí se le debe reconocer al Gobierno que los programa que ideó cuando llegó a la gestión en el 2019, el Mendoza Activa con el Enlace y el Enlazados, le han proporcionado a la economía formal alrededor de 4.500 nuevos empleos, junto con la posibilidad de que se sumen otros por la vía del entrenamiento que permite el Enlace. Según Suarez, son unos 6.000 los casos en esta última categoría y que podrían ser parte de una planta de personal de alguna de las empresas que han intervenido con sus 11.000 proyectos, desde agosto del 2020 a la fecha, destaca el gobernador.

En lo que le asiste la razón a Suarez es en eso de que con los fondos públicos que se destinan al Activa no se financian planes, sino trabajo, aunque es absolutamente insuficiente, tras diez años de una constante caída, como muestran los números de diferentes fuentes y diversos trabajos de investigación, como los del INDEC, los del Ministerio de Trabajo y los de la Fundación Mediterránea que realiza por la vía del IERAL.

En Mendoza, el empleo registrado en los últimos diez años cayó 3% y el ingreso per cápita, según la estimación del IERAL, es de 6.300 dólares anuales. 

De acuerdo con el Sistema Integrado Previsional Argentino, entre febrero del 2021 y febrero del 2022 se crearon unos 7.000 nuevos empleos, de 235.400 se pasó a 242.300, con una variación de 2,9% entre un año y otro. Pero, hubo otras provincias que tuvieron comportamientos mejores que los de Mendoza. Por caso, Buenos Aires, con 4%; Catamarca 11%; Córdoba 4,7%; Entre Ríos y La Pampa 4,1%; Neuquén 7,6%; San Juan 6,8% y San Luis con 3,8%.

En febrero del 2020, un mes antes del comienzo de la pandemia de coronavirus, Mendoza contaba con 240.000 empleos privados, formales y registrados. Hoy se está por debajo, con 234.000. Mendoza está todavía por debajo de los niveles de la prepandemia en 3,5% negativo; menos que la CABA, que registra 2,8% negativo. En tanto están por arriba provincias como Tierra del Fuego (6,2%); Catamarca (6%); Formosa (5,7%) y Misiones (4,9%).

Y lo que pudo haber sido un dato para el festejo hasta la llegada de la pandemia, eso de que el comercio, los hoteles y los restaurantes habían aumentado su influencia de impacto en el PBI de la Provincia, alcanzado casi 25% de toda la masa de producción; tras el COVID fueron los sectores más afectados, con lo que, al no recuperarse completamente, no le han dado a Mendoza los empleos registrados que se tenían en el 2019. La recuperación o el crecimiento que han tenido, evidentemente, no lo hicieron con empleo registrado, claramente. La informalidad y los bajos salarios hacen su aporte para los actuales niveles de pobreza también.

Y, lo más impactante de todos los datos económicos que se destacan y resaltan de la Argentina del momento, sea, probablemente, aquello de que, en los últimos diez años, su macroeconomía no haya generado trabajo. Dicho de otro modo: Argentina no ha creado empleo en diez años y esa situación ha sido peor en Mendoza.

Veamos esto último con números: en enero del 2012, Argentina tenía 6 millones de empleos registrados, mientras que en Mendoza eran 240.000; en abril del 2018 se produce el pico del decenio: Argentina con 6,3 millones y Mendoza con 247.000; en julio del 2020 (plena pandemia), el punto más bajo de los diez años: Argentina con 5,7 millones de empleos y Mendoza con 227.000. El último dato, de febrero del 2022: Argentina 6 millones de empleos y Mendoza con 234.000.

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