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9 de junio de 2021
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Opinión

Mendoza, cerca de retirarse de las gestiones para comprar vacunas

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El gobernador Rodolfo Suarez fue inoculado con la AstraZeneca en la Nave Cultural.

En el gobierno de Rodolfo Suarez están conformes con el reparto que está haciendo la Nación, por lo que desaceleró las negociaciones para adquirir fármacos.

En el Gobierno mendocino están conformes con el reparto que está haciendo la Nación de las vacunas que llegan al país y, por el momento, no se han mostrado demasiado proclives a salir a comprar vacunas por cuenta propia, como así lo han anunciado varios gobernadores de provincias, tanto oficialistas como opositores.

Los motivos por los que en el cuarto piso del palacio de Gobierno no se sienten atraídos por salir al mundo a gestionar la compra de vacunas a quienes las están produciendo responden a la decisión de evitar un desgaste que, por ahora, ven inútil, además de infructuoso. Es más, hasta se entiende que todo lo que se ha venido anunciando desde distintas jurisdicciones, como San Juan y Jujuy, en una primera instancia, y más cerca en el tiempo con Buenos Aires, puede que esté respondiendo a posicionamientos políticos particulares y aislados, en un año sensible por demás, no sólo por las urgencias a las que obliga la segunda ola de la pandemia, sino por el examen electoral de medio término programado para setiembre: las PASO, y, en noviembre, las legislativas. Hasta por lo bajo se sostiene que de los anuncios y gestiones de adquisición de vacunas que se realizaron por parte de los gobernadores algún tiempo atrás y hasta incluso con los más recientes, hay más humo que otra cosa.

El ejemplo más cercano tiene que ver con lo anunciado por el bonaerense Axel Kicillof, quien ha dicho que si consigue comprar unas 10 millones de vacunas a un laboratorio de la India, se las entregará al Gobierno nacional para ser distribuidas al resto del país siguiendo el mecanismo actual. El punto es que la vacuna que pretende adquirir Buenos Aires se encuentra recién en una etapa de 2 de investigación, todavía no la conocen en la Anmat argentina y, además, India, el país de origen, ha suspendido momentáneamente la exportación debido al incremento de los casos en su vasto territorio.

Luego de la reunión que los ministros Eduardo de Pedro y Carla Vizzotti mantuvieron con los gobernadores el lunes, en la que se hizo un repaso de los procedimientos que ha tenido que llevar adelante la Nación para adquirir el remedio preventivo contra el Covid más escaso y requerido en el mundo entero, en Mendoza han resuelto por el momento seguir concentrados en los envíos nacionales, más que darles aire a los trámites para comprar por cuenta y orden de Mendoza.

Argentina hoy está recibiendo mayoritariamente las vacunas que ha comprado a los Estados que las producen, como Rusia y China, básicamente, con las conocidas Sputnik V y Sinopharm, respectivamente; un lote de la Covishield proveniente de la India que es la que desarrolló AstraZeneca-Oxford en el Reino Unido y varios grupos de esta última propiamente dicha que llegaron por medio del Fondo de Acceso Global para Vacunas Covid-19, conocido como el fondo Covax, que fue conformado con el aporte público y privado, organizado por Unicef y la OMS para garantizar el acceso a las vacunas a los países más vulnerables y con menos recursos para conseguirlas.

En concreto y en buen romance, Argentina quedó sujeta a lo que China y Rusia determinaran respecto del producto que idearon para hacerle frente al Covid. Con el resto de los laboratorios, lo que ya se sabe: según el Gobierno, se sigue negociando con Moderna y Johnson & Johnson sin que se sepa con alguna certeza cierta cuándo llegarán los primeros envíos; y, lo más polémico y dudoso de todo: el acuerdo con Pfizer, el que se trabó –de acuerdo con lo revelado ayer por el representante del laboratorio en el Parlamente– porque la legislación argentina les resulta incompatible con sus intereses y condiciones.

El encuentro del lunes ha dejado en claro que la mayoría de los gobernadores seguirán tirando líneas con los laboratorios para mantener los contactos que ya se hicieron, como ha sucedido con Mendoza en algunos casos vía las puertas que se pudieron abrir por el lado de Chile, pero con la intención de acordar alguna compra directa para cuando la producción de la vacuna alcance los niveles en cantidad esperados con los que se espera abastecer a toda la población mundial, quizás para fines del 2023, según se especula. Y todos han coincidido en lo dificultoso que les resulta a las provincias cerrar una negociación cuando los laboratorios están discutiendo con los Estados nacionales directamente y no con los subnacionales como las provincias.

La conclusión ha salido a la luz y se ha reconocido aun cuando los funcionarios nacionales les dieron a los gobernadores la hoja de ruta que ha seguido la Nación para comprar las vacunas: disposiciones, riesgos, condiciones y demás procedimientos. De hecho, Argentina sólo ha conseguido llegar a buen puerto con Rusia y China, de Estado a Estado. Esa situación de alguna manera ha dejado fuera de carrera a las provincias que, como el caso de Mendoza y de todas en general, han quedado a expensas del operativo nacional. En la Gobernación hay satisfacción con el envío de vacunas, con la cantidad que está llegando y con el cumplimiento que se está dando, según las fuentes oficiales consultadas. Con lo que, en días más, Salud pretende llegar a las 20.000 dosis aplicadas por día, de las 15.000 que se realizan ahora.

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